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En el marco de la Semana Santa, que comenzó el pasado Domingo de Ramos, se ha celebrado un año más la Misa Crismal, en la Catedral de la Inmaculada Concepción y el Espíritu Santo de Tánger.
La celebración ha tenido lugar el martes santo, 31 de marzo, y ha reunido al presbiterio diocesano y algún sacerdote más, presente en la archidiócesis durante esta Semana Santa, junto a su pastor, Mons. Fr. Emilio Rocha Grande, ofm.


El nombre de esta celebración viene de la bendición de los santos óleos: el del crisma, el de los enfermos y el de los catecúmenos, que a lo largo del año se utilizarán para administrar los diversos sacramentos que incluyen el rito de la unción. También es propio de esta misa la renovación de las promesas sacerdotales por parte de los presbíteros.
Estaban presentes representantes de diversas comunidades religiosas de la ciudad de Tánger y de otros lugares, así como algunos fieles y voluntarios que celebran la Semana Santa entre nosotros, entre los cuales, por ejemplo, un grupo de jóvenes de la asociación Hakuna, que animaron con sus cantos la misa.
En su homilía, Fr. Emilio, recordó el significado de la renovación de las promesas sacerdotales, con una mirada amplia que incluía el compromiso de la vocación cristiana que, por el bautismo, nos incorpora a Cristo y nos hace hijos de Dios en el Hijo.
Después de la celebración eucarística, los religiosos sacerdotes, el diácono en tránsito al presbiterado y el próximo diácono se reunieron con su arzobispo, como consejo presbiteral y concluyeron la jornada con una comida de hermandad.




