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“Celebramos por primera vez en esta Iglesia Catedral la ordenación de un diácono que se incorpora al presbiterio de la archidiócesis de Tánger incardinándose en ella”. Estas son palabras de Fr. Emilio Rocha Grande, ofm, arzobispo de Tánger, durante la homilía de la ordenación diaconal de José Antonio Camacho Conde, que tuvo lugar el sábado 11 de abril de 2026, a las 18h, en la Catedral de la Inmaculada Concepción y del Espíritu Santo en la ciudad de Tánger. Es, ciertamente, un hecho singular, porque desde la creación de la Archidiócesis de Tánger, en 1956, nunca se había producido la ordenación de un clérigo no perteneciente a un Instituto religioso que quedara incardinado en ella.
José Antonio Camacho, nacido en Linares en 1976, ha recorrido un largo camino profesional y de servicio eclesial y, tras haber terminado sus estudios teológicos, ha recibido el sacramento del orden, en el grado del diaconado: un paso definitivo en su itinerario hacia la ordenación sacerdotal.
En su homilía, Fr. Emilio Rocha, profundizó ampliamente en el significado del diaconado (del griego, “servicio”), en una catequesis dirigida al Pueblo de Dios y, particularmente, a José Antonio. A él se dirigió con estas palabras: No puedes ser plenamente diácono sin los hermanos y hermanas a los que serás enviado. […] No solo será cuestión de trabajar para ellos, de mantener las iniciativas a su favor. Realmente les servirás, aceptando aprender con ellos. Solo así tu alegría será plena: en una relación verdadera con ellos.
Y en otro momento, concretaba el servicio a realizar de este modo: Al ser ordenado diácono eres llamado, consagrado y enviado para llevar a cabo un triple servicio, una triple diaconía: la de la Palabra, la de la Eucaristía y la de la caridad. Fortalecido con el don del Espíritu Santo, me ayudarás a mí y a los sacerdotes en el anuncio de la Palabra, en el servicio del Altar y en el ministerio de la caridad, mostrándote servidor de todos, especialmente de los más pobres y necesitados.
La liturgia de la ordenación se realizó en el marco de la misa, según los diversos momentos previstos en el Ritual: la presentación del candidato al obispo; el compromiso público del candidato comprometiéndose a desempeñar su ministerio con fidelidad; la letanía de los santos, pidiendo su intercesión por el ordenando, mientras el futuro diácono estaba postrado en actitud de profunda oración; la imposición de las manos y la oración de ordenación por parte del arzobispo; el revestimiento con la estola cruzada y la dalmática; la entrega del evangeliario, signo de la misión propia del diácono: proclamarlo en la eucaristía y demás celebraciones y el abrazo de paz por parte del arzobispo y los presbíteros concelebrantes.
Una vez ordenado, José Antonio quedó incorporado a los presbíteros concelebrantes, realizando las funciones propias del diaconado, en el servicio al altar.

La eucaristía fue acompañada por los cantos de la coral de la catedral y de la parroquia de la Asunción además de con la oración y alegría contendida de todos los presentes. Al acabar la misa, el nuevo diácono se dirigió a los fieles para agradecer su presencia y su plegaria, y también dio las gracias a tantas personas que lo habían acompañado a lo largo de su camino personal y vocacional.
De ahora en adelante, José Antonio prestará sus servicios en la Parroquia de San Bartolomé de Asilah colaborando en el ministerio pastoral con su párroco, el P. Agatino Sicilia, ofm.
¡Demos gracias a Dios por este nuevo ministro ordenado al servicio de su Iglesia!










