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Incluso uno solo de estos pequeños
21 September 2026

El arzobispo de Tánger, Fr. Emilio Rocha Grande, ofm, se dirige a los diocesanos con motivo de la 112ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, que se celebra cada año el último domingo del mes de septiembre:

“INCLUSO UNO SOLO DE ESTOS PEQUEÑOS” – JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO

27 de septiembre de 2026

 A la comunidad diocesana, fieles laicos, sacerdotes, vida consagrada y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en la Archidiócesis de Tánger, el Señor os bendiga con la paz.

En vísperas de la 112 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que celebraremos el próximo domingo día 27, nuestra Iglesia particular que peregrina en el Norte de Marruecos alza los ojos al Señor llevando en la mente y en el corazón el lema que este año nos regala el papa León XIV: «Incluso uno solo de estos pequeños», inspirado en el texto evangélico «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí» (cf. Mt 18,5).

En su Mensaje el papa centra su mirada y atención pastoral en la protección y defensa de los niños y adolescentes migrantes y refugiados, que huyen de sus países de origen forzados por la guerra, la extrema pobreza, los desastres naturales, el cambio climático, la violencia, la trata de personas, la explotación laboral…

León XIV llama a los católicos a reconocer la dignidad inalienable de toda persona humana y a descubrir el rostro de Cristo en cada niño y adolescente que experimenta la movilidad forzada y se ve arrancado de sus propias raíces familiares y culturales, al mismo tiempo que invita a reclamar un compromiso activo de las instituciones públicas, las asociaciones civiles y las comunidades cristianas para acoger, proteger, promover e integrar a los menores.

Tenemos muy reciente en la memoria la irrupción en Ceuta de miles de migrantes, no pocos de ellos menores; es una situación que, superada la condición de emergencia sigue pesando fuertemente sobre la población ceutí. No es este el lugar para hacer un análisis de lo sucedido ni para evaluar las causas o las implicaciones políticas, que requieren respuestas concordes con el Derecho Internacional y la adecuada atención tanto a las personas en movilidad como a la población de Ceuta; a la luz Evangelio y acogiendo el Mensaje del Santo Padre sí podemos afirmar que la dignidad de «incluso uno solo de estos pequeños» tiene un valor supremo ante los ojos de Dios y de la Iglesia.

Sabemos bien que desde su erección canónica por el papa Pío XII en 1956, la Archidiócesis de Tánger es tierra de paso, frontera, puente y también, no pocas veces, escenario del dolor y de la esperanza resquebrajada de muchos niños, jóvenes y adultos obligados a incorporarse al colectivo de la “movilidad humana forzosa”. Los recientes acontecimientos desarrollados en la frontera hispano-marroquí con la entrada masiva e irregular de personas en Ceuta nos recuerdan la urgencia evangélica de no normalizar el sufrimiento. Cada rostro que cruza nuestros caminos buscando un futuro mejor no es un número ni una mercancía política; es un hijo de Dios con una dignidad infinita.

Inspirados por el mensaje del Papa León XIV, para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de este año lanzo una llamada a todos los que formamos la archidiócesis de Tánger; me dirijo en primer lugar a la Delegación Diocesana de Migraciones, pero también a Cáritas diocesana, a las parroquias, comunidades de vida consagrada y a todos los que dedican su tiempo y sus energías a la atención de las personas en movilidad, tanto de origen subsahariano como marroquí en migración interna, para pediros y pedirme:

  • Cambiar la mirada y convertir el corazón para superar la tentación de llevar a cabo una “gestión profesional” de los flujos migratorios y dedicarnos con criterios evangélicos a la protección inmediata de la vida humana, prestando especial atención a los menores y a los más vulnerables.
  • Acoger y acompañar: Reconociendo en cada persona en movilidad, desamparada y vulnerable, al propio Cristo que llama a la puerta de nuestro corazón, nuestra casa y nuestra diócesis.
  • Promover la justicia: Colaborando con las asociaciones civiles y las autoridades marroquíes apoyando la concreción de vías legales, regulares y seguras de migración que salvaguarden la dignidad de la persona humana, la formación, el empleo, la unidad familiar y la integración social.

No quiero terminar esta carta sin dedicar una palabra de agradecimiento a la labor que desde hace 15 años lleva a cabo la Delegación Diocesana de Migraciones y también a la de tantas manos abiertas que ofrecen acogida, apoyo y esperanza en nuestra Iglesia diocesana a las personas migrantes.

La Virgen María, que también conoció el drama de la movilidad humana, abandonando forzosamente su ciudad de Nazaret para dirigirse con José y el niño Jesús a la tierra de Egipto, acompañe nuestros pasos y nos ayude a ser en la Archidiócesis de Tánger constructores lúcidos y audaces de acogida, hospitalidad y esperanza para quienes viven la experiencia dramática del desplazamiento forzoso.

El Señor os bendiga y os guarde.

+ Fr. Emilio Rocha Grande, ofm
Arzobispo de Tánger

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