Fiesta fin de curso

Nos complace anunciar que la fiesta final del año escolar 2013-2014 de la guardería y Dar Tika será el jueves, 26 de junio de 17:00 h. en la sede del centro.

Contamos con ustedes para venir a compartir este momento juntos, con alegría y buen humor, es un momento esencial en la vida de cada estudiante que asiste a clases impartidas por nuestros maestros y así cerrar el año escolar 2013-2014.

Fete juin 14

UN SACRAMENTO PARA EL ENCUENTRO

A LOS PRESBÍTEROS, A LAS PERSONAS CONSAGRADAS Y A LOS FIELES LAICOS  DE LA IGLESIA DE TÁNGER

A todos vosotros, amados del Señor: Paz y Bien.

corpus-christiQueridos: Antes de hablar de Eucaristía vamos a hablar de revelación, de ese camino misterioso que Dios ha recorrido en el tiempo para encontrarse con cada uno de los hombres y mujeres que su amor ha llamado a la vida. El camino de la revelación de Dios al hombre ha alcanzado su meta en el misterio de la encarnación del Hijo de Dios, en Jesucristo el Señor, hombre verdadero y Dios verdadero. Desde que en Cristo Jesús el tiempo se ha cumplido, y el proceso de la revelación se ha completado, y las figuras fueron asumidas en la realidad, desde entonces el misterio de Dios –salvación prometida-, es ya para nosotros y para siempre el misterio de Cristo –salvación cumplida-.

También es verdad que el misterio de Cristo, y con él la totalidad de la revelación, se abre al misterio de la Iglesia –que es cuerpo de Cristo, pueblo santo de Dios, depositario de una alianza nueva y eterna-, y, dentro de la Iglesia, se abre al misterio de la Eucaristía –comunión de Dios con el hombre en Cristo Jesús, comunión que se extiende, por la fe y el Espíritu Santo, a todos los que participan en la entrega obediente del Hijo de Dios-.

Es verdad, «en los Libros sagrados, el Padre, que está en el cielo, sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos»[1]; y la fe intuye que ese «encuentro» se consuma mística, real y verdaderamente en la comunión eclesial y en la comunión eucarística.

Hoy quiero hablar con vosotros de este encuentro eucarístico y eclesial, místico, real y verdadero, entre Dios y el hombre, entre Dios y sus hijos, entre Dios y su pueblo.

Considerad las figuras del encuentro de Dios con su pueblo

El desierto:

La primera de esas figuras nos la ofrece el libro del Deuteronomio, y representa la relación de Dios con su pueblo en el desierto. Las palabras de la revelación permiten intuir que esa relación fue a la vez cercana y tensa, íntima y dramática, hecha de privaciones y recuerdos, de pobrezas y esperanzas.

Los rasgos del icono hieren nuestra sensibilidad timorata y chocan con nuestra religiosidad edulcorada y tranquilizadora. No escondas, hermano mío, las palabras de la revelación: “Él te afligió haciéndote pasar hambre y después te alimentó con el maná… Te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin gota de agua… Sacó agua para ti de una roca de pedernal… Te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres”.

Olvida tu ideología religiosa y déjate penetrar por la palabra del Señor.

Verás que todo en tu vida –ya no hablo del pueblo de Israel en el desierto, sino de ti y de mí-, verás que todo está orientado a que el Señor lo sea todo para ti, y tú lo seas todo para tu Señor.

Eras esclavo, y Él te liberó. Nunca le hubieses reconocido como tu libertador, si antes no hubieses experimentado la dureza amarga de tu esclavitud; y no será posible que mantengas vivo el recuerdo de su paso liberador, si no mantienes vivo el recuerdo de tu vieja servidumbre y de tu humillación. Dulce recuerdo el de mi esclavitud que me permite admirar la grandeza de mi redentor. Es ese milagro de amor el que hace estallar en la Vigilia pascual la alegría de los redimidos: ¡Oh culpa dichosa, que nos trajo tal Redentor!

¿Todavía no te ha llevado al desierto? ¿Aún no conoces ese lugar de dragones y alacranes? ¿Todavía no sabes lo que es caminar por un sequedal sin una gota de agua? Entonces todavía no sabes que Dios, tu Dios, sólo Él, es para ti agua y pan, sombra y abrigo, alimento y compañía. Escucha lo que por el profeta te dice el que te ama, el que te busca: “La llevaré al desierto y le hablaré al corazón”. Si vuelves a fijar los ojos en el icono del desierto, no verás otra cosa que pasión de Dios por encontrarse contigo.

Jerusalén – Sión:

La segunda figura nos la ofrece el Salmista, y hoy oramos contemplándola. Esta figura representa la relación de Dios con su pueblo en la ciudad santa de Jerusalén.

Ahora el lenguaje no nos escandaliza: “El Señor ha reforzado los cerrojos de tus puertas y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina…”.

Tú sabes que esta imagen es fiel reflejo de la otra, pues sólo en el desierto el Señor llega a ser todo para su pueblo: el Señor es recinto amurallado, protección reforzada, bendición y paz, protección y alimento para los hijos de la alianza.

Tú sabes que Jerusalén es ciudad santa sólo si es la ciudad donde Dios se encuentra con su pueblo. Si deja de ser lugar de encuentro, empieza a ser lugar de perdición, de injusticia, de maldad, de opresión, de muerte. Si deja de ser lugar de encuentro de Dios con su pueblo, empieza a transformarse en desierto sin Dios, en sequedal sin una gota de agua, en lugar de dragones y alacranes.

Hoy, desde la nueva Jerusalén, desde comunidad de fe que es nuestra Iglesia, hemos cantado al Señor: “Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión”. Cantamos al Señor, porque le hemos reconocido como maná en nuestro desierto, como agua en nuestro sequedal, como esperanza en nuestra aflicción, como bendición en nuestra pobreza, como protección en nuestra soledad. Cantamos al Señor porque nos hemos sentido seguros en su recinto: lo hemos sentido tan nuestro como lo son de una ciudad las murallas que la rodean. Cantamos al Señor porque lo hemos sentido tan cerca como lo está de nosotros la palabra que él nos ha dirigido.

Considerad ahora la realidad, cuando las figuras se cumplen, cuando las promesas se hacen evangelio:

El Señor continúa llevando a su pueblo al desierto. Todos conocemos de cerca el desierto, el lugar de nuestra peregrinación, el lugar de la prueba, el lugar a donde el Señor nos ha llevado para hablarnos al corazón. Mi desierto está hecho de soledad, de miedo, de necesidad, de búsqueda, de oscuridad, de vacío, de muerte. Puede que a fuerza de buscar agua, me haya olvidado de que es la vida lo que cuenta, puede que me haya olvidado de buscar a mi Dios.

Conozco de cerca el desierto por el que atraviesan los enfermos sin esperanza, los ancianos en su soledad, los vencidos de la sociedad, los nuevos esclavos de los nuevos faraones, los últimos entre los pobres. Conozco tantos desiertos y tantas angustias, tanto abandono y tanto dolor que he llegado a pesar a Dios ausente de nuestros caminos, ajeno a nuestras luchas, indiferente ante nuestro sufrimiento.

Pero aquella voz que oí resonar llena de vida, era su voz, la voz de mi Seor, y resonaba humilde y fuerte en mi desierto: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que come de este pan, vivirá para siempre”. No ha querido nuestro Dios darnos un maná como al pueblo de Israel, ni un pan como al profeta Elías; él ha querido ser nuestro pan. No ha querido darnos un agua milagrosa, que brota de una roca golpeada; él ha querido ser para nosotros fuente agua que salta hasta la vida eterna.

No podemos olvidar nuestro desierto, lugar de nuestra pobreza y nuestras luchas, pero lugar también de nuestro encuentro con el Señor, encuentro tan real y verdadero que, en Cristo, Dios se ha hecho para siempre tuyo, y tú te has hecho para siempre de Dios.

Hoy, aunque continúes caminando en el desierto, por la fe y por la comunión, tú habitas en el Señor y el Señor habita en ti; el Señor es la ciudad de tu morada, y tú eres la morada del Señor.

La eucaristía es sacramento del amor que el Padre tiene a sus hijos, de la entrega del Hijo a sus hermanos, de la acción del Espíritu en su Iglesia, de la pasión de la Iglesia por los pobres.

La eucaristía que celebramos y recibimos es para nosotros plenitud de revelación, pues en ella el encuentro de Dios con su pueblo se hace, no sólo real y verdadero en la humildad del sacramento, sino también abierto a la plenitud que un día se ha de manifestar sin velos en la gloria del cielo.

No quiero, sin embargo, que el gozo de este encuentro místico con el Señor en la verdad del sacramento nos lleve a olvidar el gozo del encuentro con Dios en la verdad de la comunión eclesial. Porque bebemos todos de un único cáliz, todos estamos unidos en la sangre de Cristo. Porque es uno el pan que partimos y compartimos, todos estamos unidos en el cuerpo de Cristo.

No hay comunión con Dios sin comunión con los hermanos. No hay encuentro con Dios sin encuentro con los hermanos. Sólo podré decir con verdad que yo vivo en Dios, si puedo decir con verdad que los hermanos viven en mí.

Glorifica al Señor, Iglesia santa, nueva Jerusalén, morada del Altísimo. Alaba por siempre a tu Dios, que camina contigo, y ha querido ser para ti el pan que ha bajado del cielo para que, comiéndolo, vivas para siempre.

Tánger, 21 de mayo de 2008.

Siempre en el corazón Cristo.

+ Fr. Santiago Agrelo Martínez

Arzobispo de Tánger



[1] Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución dogmática Dei Verbum, sobre la divina revelación, 21.

Aprender a Dios en Dios

santissima trindadeDios es amor. No se conforme la Iglesia con decirlo. No te conformes con creerlo. Entra en el misterio, acércate al amor con que te aman, aprende el amor con que has de amar.

Porque Dios es amor, la Iglesia confiesa que sólo puede ser Uno, pues el amor es vínculo de perfecta unidad. Pero, iluminada por la palabra de la revelación, al proclamar la fe en la verdadera y eterna divinidad, la Iglesia adora a Dios Padre, con su único Hijo y el Espíritu Santo, tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad.

He pedido palabras a la liturgia para decirte de lo indecible. Pero has de buscar en la memoria de la fe otras palabras que te ayuden a entrar en el misterio que confiesas, a gustar lo que se te conceda conocer, a contar lo que allí se te haya concedido gustar.

No se entra en el misterio de Dios por la fuerza de la deducción lógica, sino por la gracia del encuentro amoroso. Sólo el amor abre el cielo para que oigas y veas, para que conozcas y creas, para que gustes y ames.

Se te ha dado conocer el amor del Padre al Hijo: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco”. Se te ha concedido saber del amor que el Padre te tiene a ti: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna”. Te han llamado a morar en el amor que has conocido: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor”.

Ya sabes dónde has de aprender a Dios, para conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar su unidad todopoderosa: a Dios lo aprendes en Cristo Jesús. Nadie va al Padre, si no va por Jesús. Nadie recibe el Espíritu, si no lo recibe de Jesús. Quien ha visto a Jesús, ha visto al Padre, porque Jesús está en el Padre, y el Padre está en Jesús.

En Cristo Jesús aprendes este misterio santo, que no es sólo de Dios, sino que, por el amor que Dios te tiene, es también tu misterio: “Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”.

A ti, por la fe, se te ha dado beber de la eterna fuente que es la Trinidad Santa, pues el Hijo de Dios salió del Padre y vino al mundo, salió de Dios y vino a ti: creíste en él para salvarte, bebiste en él para tener vida eterna.

A ti, por la fe, se te ha dado volver con el Hijo a la eterna fuente de la que Él ha nacido, de la que Él había salido. Ya no podrás hablar del Hijo de Dios sin hablar de ti, pues Él no quiso volver al Padre sin llevarte consigo.

Considera dónde moras, en qué fuego tu zarza arde ya sin consumirse, en qué infinito caudal se apaga tu sed de eternidad, y deja que el deseo de Dios te mueva hasta que te pierdas en el Amor.

Y mientras no llega para ti la hora del deseo apagado, entra en el tiempo divino de la Eucaristía, y habrás entrado por el sacramento en la eterna fuente que mana y corre.

Allí aprenderás a Dios; allí conocerás la gracia del Hijo, el amor del Padre, la comunión del Espíritu; allí, con Cristo y con los hermanos, imitarás el misterio de la divina unidad, para tener, con todos, un mismo sentir, un solo corazón, un alma sola.

Desde dentro de la fuente llegan a tu corazón palabras para nombrarla: “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, rico en clemencia y lealtad”.

Imita lo que nombras, y, de ese modo, por la puerta humilde de tu compasión y tu misericordia, los pobres aprenderán en ti el misterio de Dios.

Cine-fórum social

Nuevo cine árabe: «LA BICICLETA VERDE (WADJDA)»

image

Estimados amigos y amigas, el Centro Cultural Lerchundi de Martil os invita a una nueva sesión de cine-fórum sobre temática social. Proyectaremos “La bicicleta verde”, de Haifaa Al Mansour. Primera película realizada por una mujer saudí, en el que pone de manifiesto algunos de los aspectos más conservadores de la sociedad de su país, en especial los que coartan la libertad de la mujer. A través del personaje de de Wadjda, una niña de 10 años, la directora nos desliza por un historia llena de valores cinematográficos, natural e inteligente, no exenta de una crítica sutil. Tendrá lugar el viernes 13 de junio, a las 18’00 y será presentado por Mynor Ayala, te esperamos
Imágenes integradas 1La bicicleta verde (Wadjda) (Arabia Saudí, 2012)

Lugar: Centro Cultural Padre Lerchundi
(antigua iglesia), en MARTIL.

Cine-fórum social

Viernes 13 de junio de 2014, 18’00. Salón de actos
presentado por Mynor Ayala, pedagogo y formador social

Cineforum: al finalizar la proyección, se propiciará un debate participativo en torno a la película.
¡TE ESPERAMOS!

Discípulos de Dios:

jesus-sinagoga-1-preview1Hacer discernimiento evangélico de la realidad en la que nos movemos, es aprender a mirar el mundo con los ojos de Jesús de Nazaret. Para mirar así, necesitamos la luz del Espíritu Santo; y para elegir en cada situación lo que conviene, necesitamos su sabiduría, su fuerza, su amor.

Esa referencia a la luz y a la fuerza del Espíritu, delimita con claridad las fronteras que separan el discernimiento evangélico de la reflexión académica, del programa político, del discurso económico, de la propuesta ideológica, de la controversia religiosa.

Si os unge el Espíritu de Jesús, el único que conoce las profundidades de Dios, el que “os guiará hasta la verdad plena”, él os enseñará a discernir el bien del mal, él os dará fuerza para que llevéis el evangelio a los pobres, él os iluminará para que en los pobres veáis a Cristo y lo améis.

El Espíritu es el don de Jesús a su Iglesia, a la comunidad de sus discípulos en misión: “Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí, y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo”.

Cada creyente y cada comunidad, si queremos parecernos a Jesús, si queremos ser dóciles como Jesús a la voluntad del Padre, si queremos continuar en el mundo la misión de Jesús, hemos de hacernos discípulos del Espíritu de Jesús.

Los niños y África

El 25 de mayo para celebrar el día de África, los niños y niñas del grupo de catequesis quisieron representar un cuento africano. También participaron con las peticiones representando a diferentes países de África en sus diferentes lenguas.

¡Lo pasamos genial!

[widgetkit id=1617]

II Encuentro de Vida Consagrada

002El sábado 24 de mayo se celebró en Asilah uno de los encuentros de oración y convivencia programados por la Delegación Diocesana de Vida Consagrada. En este encuentro, además de los consagrados –unos 50- participaron también algunos seglares.

Oración, reflexión y diálogo estuvieron dirigidos por la hermana Emma Martínez Ocaña, teóloga y psicoterapeuta del Instituto Teresiano.

De su mano, nos hemos acercado a una espiritualidad para el tiempo que nos ha tocado vivir, una espiritualidad para un “mundo en emergencia”, ya se entienda esa expresión como constatación de un peligro, ya se entienda como indicación de una oportunidad.

En un tiempo de “noche” –oscuridad, miedo-, hemos de encender las estrellas de la consciencia, de la pasión por la vida, de la compasión, de la búsqueda.

En un tiempo de “caos” –tormenta, ruido, amenaza-, el Espíritu nos empuja a permanecer en los compromisos adquiridos, en fidelidad a Jesús y al Reino de Dios. Se nos pide soltar amarras e izar velas; se nos pide ser en diálogo, cultivar una escucha tolerante y humilde, cultivar la esperanza evangélica.

Pero nuestro tiempo es más que oscuridad y caos, es sobre todo oportunidad y novedad. El Espíritu lo ha abierto a la pluralidad, al diálogo entre culturas, al diálogo entre religiones, a una multiplicidad armónica de colores en la belleza de un arco iris. En este tiempo se nos pide cultivar una espiritualidad de la conexión, de las relaciones, una espiritualidad cuya dimensión más honda se da en la experiencia mística.

Es tiempo de amanecer a una nueva conciencia planetaria, a un nuevo humanismo. Es hora de testigos que, desde la experiencia de Dios, nos acompañen a la hondura de su misterio.

Esta Jornada de oración y convivencia  es la segunda organizada este año por la Delegación de Vida Consagrada.

En la primera, celebrada el pasado día 15 de Febrero, Dolores Aleixandre nos había acompañado en la reflexión sobre “La misión desde el punto de vista bíblico”. Entonces intentamos aprender, orando, a vivir en el entorno de Jesús como aprendices de evangelizadores.

De ambas Jornadas guardamos un recuerdo agradecido, pues han sido hermosas, provechosas, sugerentes, y nos han dejado más cerca del Señor y de su evangelio.

Festival de danzas africanas

El pasado lunes 26 de mayo celebramos desde el Área de Sensibilización de la Delegación de Migraciones el DÍA DE ÁFRICA, con un festival de danzas africanas. Contamos con la participación de los siguientes grupos: Grupo MWINDA (Un grupo musical compuesto por diferentes nacionalidades africanas), Grupo de mujeres nigerianas del TAM, grupo de niños y jóvenes de la Escuela Arte y Oficio de la Eclesianas, Grupo del Centro Cultural Lerchundi de Tánger.

[widgetkit id=1607]

Fue un CANTO A ÁFRICA

África, el continente rico en diamantes, oro, coltan, cobalto, uranio, cobre estaño, petróleo, madera…, agua, tierra, aire limpio…

África, el continente de la familia, de la acogida, de la fiesta, del ritmo,  de la danza y el color, de la superación y la alegría…

África, la olvidada, vendida y comprada, traicionada, manipulada. Ayer despreciada por el color de tus gentes y hoy ansiada por la riqueza de tu suelo.

África,

como mujer de la juventud con quien el norte se liga, enamorado de su riqueza y a quien abandona a su suerte tras encenderla en guerras con    su sucio mercado de armamento. Enzarzada en odios, creados desde fuera, donde antes se apreciaban los países, como hermanos.

África,

En la honradez de tus gentes, en tu paz, en tu riqueza, en tu espíritu alegre e inocente, en tus niños, en tus mujeres… En tus hijos está tu riqueza.

Cristo queda contigo, tú asciendes con Cristo

Ascension del SeñorQueridos, considerad el misterio: Cristo el Señor, después de dar “instrucciones a los apóstoles”, “ascendió al cielo”; ellos “lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista”. Él ascendió, y ellos “miraban fijos al cielo, viéndole irse”.

Fijos en el cielo se habían quedado nuestros ojos cuando, por la encarnación, Cristo vino a nuestra casa, porque venía al mundo la Palabra de Dios, a los excluidos se les daba un hijo, para los pobres nacía el Mesías, el Señor, un niño que nos decía hasta dónde nos ama Dios; y fijos se quedan ahora nuestros ojos mirando al cielo, cuando, por el misterio de la gloriosa ascensión, contemplamos enaltecido al que por amor se había anonadado,  y vemos glorificado al que por su gran misericordia había hecho suya nuestra humillación.

Contempla y admira, goza y canta, pues “Dios sube entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas”.

Con el Salmista dices, “Dios sube entre aclamaciones”, pero tus ojos, que continúan fijos en el cielo, ven a Jesús exaltado a la derecha de Dios; el Salmista dice, “Dios sube”, y tú ves al Maestro que te ha enseñado con dulzura los secretos del Reino, ves al Médico de los cuerpos y de las almas que curaba a los enfermos, ves al que bendecía a los niños y perdonaba a los pecadores; con el Salmista dices, “Dios sube”, y ves a Jesús a quien habías visto apresado, juzgado, condenado, crucificado, muerto y sepultado. Lo ves e invitas a todos a aclamarlo: “Tocad para Cristo; tocad para nuestro Rey, tocad”; tocad para el Buen Pastor de nuestras almas; tocad para el Cordero de nuestra Pascua, tocad para el Mediador de nuestra salvación.

Aquel a quien ahora contemplas exaltado a la derecha de Dios es el mismo Jesús que has visto reinar exaltado en una cruz.

Considerad ahora lo que el misterio de la Ascensión del Señor dice de nosotros mismos. Tú miras a Cristo, y sabes cuál es la esperanza a la que Dios te llama; tú miras a Cristo, y conoces la riqueza de gloria que Dios da en herencia a los que ha santificado; tú miras hoy a Cristo, y admiras la grandeza del poder de Dios para los que creen en él. Hoy, mientras contemplas a Cristo que sube a la gloria del Padre, no sólo ves lo que esperas ser, lo que un día se ha de cumplir también en el cuerpo de Cristo que es la Iglesia, sino que ya ves a la Iglesia glorificada en su Cabeza que es Cristo. Místicamente nos lleva con él, el que místicamente se queda con nosotros; realmente nos glorifica con él en el cielo, el que realmente recorre con nosotros los caminos del mundo.

Si ahora consideras el misterio de la Eucaristía que estamos celebrando, verás que, por la fe, estás viviendo en este sacramento el mismo acontecimiento de salvación que los discípulos vivieron cuando el Señor fue enaltecido a la gloria del Padre. Cristo desciende hasta ti, viene a ti y permanece contigo; se te entrega en su palabra que escuchas, y en su cuerpo que recibes. Y tú asciendes a Cristo, vas a él y permaneces con él, en su palabra que obedeces, y en su cuerpo que comulgas. Él queda contigo en tu tierra, y tú subes con él a su gloria.

En el misterio de la Eucaristía resuena también el mandato de Jesús: “Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”. Dad lo que habéis recibido. La Trinidad Santa es vuestra casa. Llamad a todos para que, con Cristo, moren en ella como hijos.

FORO ÁFRICA JOVEN

FORUM JEUNE AFRIQUE DÍA DE AFRICA

africajoven

Estimados amigos/as, el Centro Cultural Lerchundi os invita a la primera sesión del Foro África Joven, espacio intercultural que pretende acercar, sensibilizar y analizar la realidad africana en la actualidad. Foro abierto al encuentro interpersonal donde de forma periódica vamos conociendo a través de sus protagonistas las diversas áreas y países que conforman este apasionante continente. Por iniciativa de la delegación de pastoral migratoria, con motivo del día de África, tendremos una presentación general y un esbozo de la riqueza de sus danzas tradicionales y modernas. A continuación y a modo de convivencia, compartiremos la comida que cada uno quiera aportar. Te esperamos el próximo sábado 31 de mayo, a las 18’30 en la Biblioteca.

Presentado por Jesús Bueni (Guinea Ecuatorial), Tierry Aïcka (Centroáfrica) y la Asociación de estudiantes extranjeros en Tetuán (ASEET).

Sábado 31 de mayo de 2014, 18’30. Biblioteca; se ruega puntualidad

¡TE ESPERAMOS!