El Monasterio de las Franciscanas en Marruecos

Un monasterio para hacer presente a la Iglesia en el Marruecos vaciado

Tres religiosas están dando sus primeros pasos en el monasterio de Tazert, en una zona rural de Marruecos. Son las responsables de mantener una presencia de ocho décadas que combina la espiritualidad franciscana con el anhelo de Charles de Foucauld de tener una presencia humilde entre la población musulmana del Magreb


¿Qué pintan tres monjas africanas en un monasterio perdido en las montañas de Marruecos, rodeado de olivos y eucaliptos? Ayudan a un grupo de 80 mujeres bereberes en el taller de tapicería y bordados, atienden una consulta sanitaria… Pero, sobre todo, «han aceptado tener esta presencia encarnada en medio del pueblo marroquí». Habla el obispo español Cristóbal López, arzobispo de Rabat, que está acompañando a esta comunidad en sus primeros pasos.

Las religiosas, de las Hermanas de San Francisco de Asís, se instalaron en el monasterio de Tazert el 8 de diciembre pasado. «Las visité hace unas semanas y están contentas –cuenta a Alfa y Omega el arzobispo–. De momento están en una primera etapa, de acercamiento y conocimiento mutuo. Tienen que ir con pies de plomo y ser prudentes», para que la gente «no las vea como ricas que viene a dar cosas.

El monasterio llevaba deshabitado desde 2013, cuando las clarisas que en él vivían echaron el cierre. Lo había puesto en marcha Charles-André Poissonier, un franciscano francés que en los años 1930 quiso hacer en esta zona del Magreb una experiencia eremítica a lo Charles de Foucauld.

Poco a poco comenzaron a pasar por allí otros franciscanos, que «querían vivir ese espíritu de estar metidos en la masa, haciéndose presentes, silenciosamente, en medio del pueblo». Después de 40 años, su comunidad dio paso a unas clarisas que, por una llamada especial que sintió la superiora, «habían adoptado el rito melkita, que se celebra en árabe, para acercarse más al pueblo». En 2013, la edad y la falta de relevo las obligó a volver a Francia.

«Simplicidad, acogida e inserción»

Desde 2015, la Iglesia estaba buscando a otra comunidad dispuesta a trasladarse allí. Y, cuatro años después, aparecieron las Hermanas de San Francisco de Asís. «Es una nueva etapa del monasterio –apunta monseñor López–, pero tiene el hilo común del franciscanismo: simplicidad, acogida e inserción en medio de la gente».

Esta congregación nació en 1963 fruto de la unión de tres congregaciones de espiritualidad franciscana, a las que se unieron otra docena, de África y Europa. Son unas 500 hermanas de vida activa y están presentes en diversos países francófonos de ambos continentes.

En Tazert, además de la acogida, se han hecho cargo de una cooperativa que produce tapices y bordados. Trabajan en ella unas 80 mujeres. «Una asociación, llamada Corazón Magrebí, los compra para venderlos en Marrakech y Europa, y les distribuyen lo que han ganado –explica el arzobispo de Rabat–. Creo que el año pasado repartieron a cada una unos 10.000 dírham», más de 900 euros. «Es un sobresueldo muy interesante para que las familias puedan salir adelante».

A esto se suma un pequeño proyecto de salud pública puesto en marcha por una de las religiosas, enfermera. Pero «lo principal no es lo que se hace, sino cómo se hace y con quién, esa presencia fraterna, que enlaza con el padre Poissonier y los orígenes del convento».

«No queremos olvidar el Marruecos rural»

La asociación Corazón Magrebí también es la responsable de que el monasterio estuviera dispuesto para acoger a las religiosas. Fundada en 2010 por Martin de Waziers y Guilhène de Cidrac, trabaja en Marrakech y en Tazert: además de la cooperativa, tiene proyectos educativos y de limpieza ambiental.

Un poco lejos de esta línea de promoción humana, «durante años cuidaron el edificio para que no se deteriorase más, pagaron a un guarda… Son cristianos y querían que se mantuviera este nexo entre la gente y la Iglesia». Una inquietud compartida por la jerarquía de la Iglesia, que durante cuatro años no dejó de buscar religiosas.

Monseñor Cristóbal López explica esta apuesta: «Queríamos dar valor a ese lugar y no perder nuestra inserción en las zonas rurales. Podemos tener la tentación o el peligro de concentrarnos en las ciudades, donde hay más gente, más medios, más comunicaciones… y olvidar que existe un Marruecos rural donde las pequeñas poblaciones están abandonadas».

«¿Ustedes no rezan?»

En Tazert, la vida es más exigente para las religiosas. Mientras en Casablanca o Rabat se sobrevive perfectamente con el francés, allí tienen que esforzarse en hablar la lengua local, árabe y tamazight, el idioma de la mayoría bereber de esta región. «Es una forma de recordarnos permanentemente nuestro objetivo de ser una Iglesia encarnada y totalmente marroquí, aunque todos seamos extranjeros», añade el arzobispo.

Un elemento clave de esta inserción es el diálogo interreligioso. Lo «tenemos que hacer todos los católicos». Pero la presencia de religiosos lo facilita, porque «el laico normalmente tiene su trabajo, su vida cotidiana, y no ha podido profundizar en este ámbito. El consagrado puede conocer más la realidad».

Otra de sus aportaciones es «ser un testimonio constante de nuestra vida de oración». Entre los musulmanes, existe un cierto prejuicio de que los cristianos no rezan, y a veces les sorprende descubrir que sí. En Tazert ocurrió al revés. «Al poco de llegar, una persona les preguntó “¿Y ustedes no rezan?”. “Sí, claro que rezamos”. “Es que no oímos la campana”. Cuando estaban las clarisas, que eran contemplativas, la gente estaba acostumbrada a que sonara cada poco tiempo. ¡Ahora ya saben que lo tienen que hacer!», narra divertido monseñor López.

María Martínez López

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Beber, creer, comulgar…

Torturado por la sed, el pueblo de Israel  murmuró en el desierto contra Moisés, diciendo: Danos agua de beber.

Has oído también que una mujer de Samaria llega al manantial de Jacob para llenar su cántaro de agua.

Allí, sentado sobre el manantial y agotado del camino, está Jesús.

Jesús dice a la mujer: Dame de beber.

Si te pareció natural la sed de Israel  en el desierto, y te pareció cotidiano el camino de la samaritana a la fuente en busca de un agua necesaria para vivir, no te asombre la sed de Jesús, ahora insinuada, mañana gritada en el cruz, pues él lleva en la fragilidad de su cuerpo la sed de Israel, la de la mujer samaritana, la tuya, la mía, la de la humanidad entera, también la de Dios.

Un día sabrás que, en su cuerpo agotado, Jesús lleva el sufrimiento del mundo: el hambre, la sed, la desnudez, la soledad de los pequeños de la humanidad: “Tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber…”.

Y sabrás también –lo aprenderás con la samaritana- que, en aquel hombre agotado del camino –en aquel crucificado que, a gritos, va diciendo su sed-, Dios mismo se ha hecho fuente de agua viva para todos los sedientos.

En darnos como nos dio esa fuente, “en darnos como nos dio a su Hijo”, a la Roca no le queda más agua que dar, a Dios nada más le queda con que pueda apagar nuestra sed. Y así, dándose, encarnándose, entregándolo todo por amor, ha dejado patente, ha puesto a la vista de todos, que también él, el Dios del cielo y de la tierra, padece de ausencia, que también él tiene sed: sed de Israel, su pueblo; sed de aquella samaritana sin marido; sed de ti, de mí, de la humanidad entera.

Si la encarnación ya te revelaba, Iglesia samaritana, el misterio de la sed de Dios, la pasión te lo desvelará gritado desde lo alto de la cruz: Tengo sed.

El que padece nuestra sed, tiene también sed de nosotros.

Y éste es, samaritana,  el misterio de tu eucaristía de hoy: te acercas al “don de Dios”, a la fuente de agua viva; te acercas y escuchas; te acercas y comulgas; te acercas y bebes.

Bebiendo, apagas tu sed, y el agua que recibes, ese Hijo que se te da, el Espíritu que se te comunica, se convierte dentro de ti “en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”.

Bebiendo, creyendo, apagas también la sed que Jesús tiene de ti: tú recibes lo que necesitas y él se queda con lo que ama.

Bebiendo, creyendo, comulgando, aprendes a mitigar en los pobres la sed de tu Señor.

Feliz domingo, Iglesia amada de Dios.

Jornada Intercultural DÍA DE ASIA

El Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a participar de una nueva Jornada Cultural de Asia, una interesante iniciativa del voluntariado que permite enriquecer la sociedad con las diferentes realidades culturales de nuestro entorno, al tiempo que disfrutar de forma festiva y culinaria de las mismas.Vamos a presentar diferentes aspectos de las culturas de Corea del Sur, Japón, Malasia,India y Tailandia: gastronomía, tradiciones, músicas, curiosidades culturales, te esperamos el próximo sábado 14 de marzo a las 17’00 en la biblioteca.

Programa:

– Degustación de comida coreana, tailandesa y malaya

– Conocer las músicas y bailes asiáticos: India, Corea del Sur y Malasia

– Conocer Asia:

. Vídeo: «Historia de la familia imperial de Japón»

. Vídeo: «Conocer Corea del Sur»

Biblioteca y salón

Sábado 14 de marzo, 17’00

Organiza: grupo de voluntari@s del Centro Lerchundi

Colaboran: Estudiantes de Malasia y Tailandia de la universidad Abdelmalek Essaâdi, el profesor Tadayoshi Ishihara y el músico Manolo Terán

www.lerchundimartil.com

facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

¡TE ESPERAMOS!

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2020

«En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20)

Queridos hermanos y hermanas:

El Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria. Debemos volver continuamente a este Misterio, con la mente y con el corazón. De hecho, este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso.

El Misterio pascual, fundamento de la conversión

La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la Buena Noticia de la muerte y resurrección de Jesús: el kerygma. En este se resume el Misterio de un amor «tan real, tan verdadero, tan concreto, que nos ofrece una relación llena de diálogo sincero y fecundo» (Exhort. ap. Christus vivit, 117). Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia (cf. Jn 10,10). En cambio, si preferimos escuchar la voz persuasiva del «padre de la mentira» (cf. Jn 8,45) corremos el riesgo de hundirnos en el abismo del sinsentido, experimentando el infierno ya aquí en la tierra, como lamentablemente nos testimonian muchos hechos dramáticos de la experiencia humana personal y colectiva.

Por eso, en esta Cuaresma 2020 quisiera dirigir a todos y cada uno de los cristianos lo que ya escribí a los jóvenes en la Exhortación apostólica Christus vivit: «Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Y cuando te acerques a confesar tus pecados, cree firmemente en su misericordia que te libera de la culpa. Contempla su sangre derramada con tanto cariño y déjate purificar por ella. Así podrás renacer, una y otra vez» (n. 123). La Pascua de Jesús no es un acontecimiento del pasado: por el poder del Espíritu Santo es siempre actual y nos permite mirar y tocar con fe la carne de Cristo en tantas personas que sufren.

Urgencia de conversión

Es saludable contemplar más a fondo el Misterio pascual, por el que hemos recibido la misericordia de Dios. La experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal. Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene.

De hecho, el cristiano reza con la conciencia de ser amado sin merecerlo. La oración puede asumir formas distintas, pero lo que verdaderamente cuenta a los ojos de Dios es que penetre dentro de nosotros, hasta llegar a tocar la dureza de nuestro corazón, para convertirlo cada vez más al Señor y a su voluntad.
Así pues, en este tiempo favorable, dejémonos guiar como Israel en el desierto (cf. Os 2,16), a fin de poder escuchar finalmente la voz de nuestro Esposo, para que resuene en nosotros con mayor profundidad y disponibilidad. Cuanto más nos dejemos fascinar por su Palabra, más lograremos experimentar su misericordia gratuita hacia nosotros. No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él.

La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos

El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto. Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros. En Jesús crucificado, a quien «Dios hizo pecado en favor nuestro» (2 Co 5,21), ha llegado esta voluntad hasta el punto de hacer recaer sobre su Hijo todos nuestros pecados, hasta «poner a Dios contra Dios», como dijo el papa Benedicto XVI (Enc. Deus caritas est, 12). En efecto, Dios ama también a sus enemigos (cf. Mt 5,43-48).

El diálogo que Dios quiere entablar con todo hombre, mediante el Misterio pascual de su Hijo, no es como el que se atribuye a los atenienses, los cuales «no se ocupaban en otra cosa que en decir o en oír la última novedad» (Hch 17,21). Este tipo de charlatanería, dictado por una curiosidad vacía y superficial, caracteriza la mundanidad de todos los tiempos, y en nuestros días puede insinuarse también en un uso engañoso de los medios de comunicación.

Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo

Poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría.

Hoy sigue siendo importante recordar a los hombres y mujeres de buena voluntad que deben compartir sus bienes con los más necesitados mediante la limosna, como forma de participación personal en la construcción de un mundo más justo. Compartir con caridad hace al hombre más humano, mientras que acumular conlleva el riesgo de que se embrutezca, ya que se cierra en su propio egoísmo. Podemos y debemos ir incluso más allá, considerando las dimensiones estructurales de la economía. Por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, he convocado en Asís a los jóvenes economistas, empresarios y change-makers, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual. Como ha repetido muchas veces el magisterio de la Iglesia, la política es una forma eminente de caridad (cf. PÍO XI, Discurso a la FUCI, 18 diciembre 1927). También lo será el ocuparse de la economía con este mismo espíritu evangélico, que es el espíritu de las Bienaventuranzas.

Invoco la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios, fijemos la mirada del corazón en el Misterio pascual y nos convirtamos a un diálogo abierto y sincero con el Señor. De este modo podremos ser lo que Cristo dice de sus discípulos: sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-14).

FRANCISCO.

ORDINACION EPISCOPAL DE MONS NICOLAS LHERNOULD

ORDINACION EPISCOPAL DE MONS NICOLAS LHERNOULD – Nuevo obispo de Constantina et Hiponna – Algeria

Nous avons vu une famille diocésaine organisée, accueillante, dynamique, pragmatique à l’œuvre au service des invités. Quinze (15) évêques, environ soixante-dix prêtres, deux diacres mariés venus du Maghreb et de l’Europe ont concélébré l’ordination épiscopale de Mgr Nicolas, dont les trois Co-consécrateurs venus de Rabat, Alger, Libye. Ils avançaient en procession, accompagnés par les chants joyeux de la chorale, précédés des servants de messe. Ils marchaient libres et nobles vers l’autel de Dieu. Tout le Maghreb était représenté pour célébrer le Christ qui est à la fois: Prêtre, Offrande et Autel.

Nous avons vu : Le Cardinal Cristobal LOPEZ ROMERO, l’Archevêque de Rabat, Maroc, Mgr Luciano RUSSO, Nonce apostolique d’Algérie-Tunis, Mgr Paul DESFARGES, Archevêque d’Alger, Mgr Ilario ANTONIAZZI, Archevêque de Tunis, Tunisie, Mgr Georges BUGEJA, Évêque de Tripoli, Libye, Mgr Jean Paul VESCO, Évêque d’Oran, Algérie, Mgr John MacWILLIAM, Évêque de Gardaïa, Algérie, Mgr Henry TESSIER, Archevêque Émérite de d’Alger, Mgr Santiago AGRELO Martinez, ofm, Archevêque de Tanger, Maroc, Mgr Bruno VALENTIN, Évêque auxiliaire de Versailles, Mgr Nicolas BROUWET, originaire du diocèse de Nanterre comme Mgr Nicolas LHERNOULD, Évêque de Tarbes et Lourdes, Mgr Gianfranco SABA , Évêque de Sassari en Italie, Mgr Domenico MOGAVERO, Évêque de Mazara del Vallo (Sicile) en Italie, Mgr Fouad TWAL, Jordanien, qui fut Évêque de Tunis, et qui a ordonné prêtre Mgr Nicolas LHERNOULD, il est aujourd’hui Patriache Émérite de Jérusalem.

Nous avons vu la chorale «Voix d’anges de Jeanne D’Arc» nous prêter leur qualité vocale. Elle chantait, rythmait, psalmodiait, ‘roucoulait’ parfois pour accompagner la foi et la prière de tous avec charme et émotion. La messe d’ordination était présidée par le Cardinal Cristobal LOPEZ ROMERO, Archevêque de Rabat. C’était la première fois qu’il célébrait une ordination. Il a donné de voir que dans l’assemblée, nombreux étaient ceux qui participaient pour la première fois à la célébration de ce sacrement.

Nous avons vu, des fidèles venus de plusieurs pays dont l’Algérie, l’Europe. Nous formions une belle Église aux couleurs et aux missions diversifiées au service de Dieu qui nous appelle et nous rassemble où et quand il veut. La famille de Mgr Nicolas, ses amis, les amis de sa famille, certains de ses professeurs, ses camarades d’études et des différentes étapes de sa vie, ont répondu présent à l’événement. Une belle histoire de vocation et de rencontre se partageait à Tunis, en Église. Nous formions une famille rayonnante au « goût du sel de la terre ».

Nous avons vu la « Bulle » présentée à la foule des participants ; nous avons entendu sa lecture solennelle. Elle est l’acte officiel de la nomination de Mgr Nicolas, signé FRANÇOIS, ÉVÊQUE SERVITEUR DES SERVITEURS DE DIEU.

Nous avons vu et entendu la proclamation de l’Évangile de l’Annonciation par le Diacre Pierre LHERNOULD, papa de Mgr Nicolas. Nous avons entendu ensuite l’homélie de Mgr Ilario ANTONIAZZI, Archevêque de Tunis. Joyeux, il a fait participer l’assemblée qui répondait “Alléluia” plusieurs fois, à sa demande. Une méthode de prédication originale qui maintient attentif jusqu’au bout de l’homélie.

Nous avons retenu de l’homélie ceci: “Père Nicolas, cette page de l’Évangile est un reflet de ton Annonciation d’évêque. Tu étais à ta fontaine, au boulot de chaque jour comme la Vierge, quand, par le Pape, le Seigneur t’annonça comme à Abraham : « Nicolas, quitte ton pays, ta parenté et la maison de ton père pour le pays que je te montrerai » (Ex 12,1). »… «  … quand nous les Tunisiens faisons un cadeau à l’Église sœur de Constantine et Hippone, nous donnons ce que nous avons de meilleur, même si cela nous coûte beaucoup. Saint Augustin et le diocèse de Constantine et Hippone méritent bien un don si précieux et nous sommes fiers de le donner. »

Nous avons vu, Mgr Nicolas prostré entre les célébrants et la foule des croyants présents pendant que la chorale évoque nominalement la Trinité Sainte et l’immense foule des Saints, dont ceux du Maghreb qui ont aimé et servi Dieu par leur vie et leur mort. Un moment émouvant, mystérieux, fort de la présence divine, où Mgr Nicolas meurt de nouveau à lui-même pour renaître encore par son « FIAT ».

Nous avons vu la grande étape de cette célébration qui la rend unique : la consécration du Père Nicolas comme évêque, digne successeur de Saint Augustin. Rite durant lequel un évangile ouvert est placé au-dessus de sa tête, évoquant le fait qu’il doit poursuivre l’enseignement du Christ. L’évêque est au service de l’Évangile. Ce fut aussi la remise des signes qui le distingueront du prêtre qu’il était pour devenir évêque :

Croix pectorale : l’instrument du supplice de Jésus devenu le symbole de la Rédemption, signe parfait de l’amour de Dieu pour nous et de l’amour du Fils incarné pour le Père.
Une calotte violette : elle souligne la dignité de la consécration de l’évêque et de son appartenance à la hiérarchie. Il ne l’enlève durant la messe qu’au moment de la prière eucharistique.
Un anneau, symbole de fidélité à l’Église qui est l’Épouse de Dieu. Une mitre : signe de consécration, symbolise l’enseignement et l’explication de la Parole de Dieu. Les deux pans de la coiffure suggèrent symboliquement l’Ancien et le Nouveau Testaments.
Une crosse : bâton du Bon Pasteur, signe de sa charge. À tout cela s’ajoutent ses armoiries et sa devise épiscopale : « FIAT ». Il ne manquait que sa Cathèdre qui l’attend à Constantine-Hippone le 29 février 2020.

Nous avons vu plusieurs articles dans les offrandes données avec joie en procession et danse selon la culture et l’art ivoiriens. Le lendemain à la messe d’action de grâce, encore de généreuses offrandes, danse ivoirienne accompagnée par un rythme congolais, exécuté par la chorale de Notre Dame de Carthage. Nous avons ensuite communié au même Corps et Sang du Christ. Ceux qui ne le pouvaient pas se sont fait bénir dans la même démarche.

Nous avons entendu remercier tout le monde sans exception, y compris les forces de l’ordre. Notre Nonce Apostolique Mgr Luciano Russo est prié de présenter les remerciements au Pape François de la part de toute notre Église pour ce don épiscopal. Personne n’était en reste dans cet élan de reconnaissance.

Nous sommes allés, après les agapes fraternelles, en pèlerinage à Carthage sur les traces des saints Cyprien, Monique et son fils Augustin, Perpétue et Félicité, de saint Louis, du Cardinal Lavigerie. Ce moment ponctué de découvertes, d’enseignements et de prières nous a donné de découvrir davantage l’évêque de Constantine dans sa profondeur spirituelle et sa culture patristique.

La dernière ordination épiscopale célébrée à Tunis datait déjà de 1962. Merci donc à Mgr Nicolas et à Constantine. Ce furent deux journées de fête vécue en communion de façon originale, avec enthousiasme. Car l’action de grâce du lendemain 9 février a connu les mêmes ferveur et solennité. Cela donnait l’envie de dresser des tentes pour chacun afin que la fête et les rencontres soient sans fin.

 Rosalie Sanon SAB

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Una humanidad transida de luz:

La vida de Jesús, la de los pobres, se enfrenta a la oscuridad de la muerte.
Sobre él, sobre ellos, se cierne el horror del abandono en que los deja Dios, del sinsentido al que los entrega la razón, del infierno que es sinsentido y abandono intuidos como eternos.
No sé si por comunión con Jesús, no sé si por comunión con los pobres, también nosotros bajamos al infierno, caminamos a tientas en el sinsentido, experimentamos la angustia del abandono.
Con Jesús, con los pobres, también nosotros decimos: “Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas. Que no triunfen de nosotros nuestros enemigos. Sálvanos de todos nuestros peligros”.
Pisoteados por la justicia, condenados por los poderosos, crucificados por la indiferencia de todos, Jesús y los pobres, Jesús y la Iglesia que es su cuerpo, tú y yo, necesitamos una promesa divina a la que abrazarnos en el naufragio de la vida, una luz por la que guiarnos en la oscuridad de la noche.
Necesitamos entrar en el misterio de nuestra existencia, ir más allá de la piel que nos protege, ver más allá de lo que se ve, entrar más allá de nuestra propia intimidad.
Necesitamos saber quién es Jesús, cuál es la esperanza reservada a los pobres, cuál es el destino del cuerpo de Cristo que es la Iglesia.
Necesitamos saber para no morir de soledad.
Hoy, a sus pobres, a su Iglesia, Jesús nos toma consigo y nos lleva aparte a ‘su montaña alta’, a su humanidad resucitada, y nos la hace contemplar atravesada por la luz de Dios.
Entonces escuchamos las palabras de la revelación. Se dicen para Abrahán, para Jesús, para los pobres, para la Iglesia, para cada uno de nosotros:
“Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré…Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo”.
“Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto”.
A la luz de la fe, vemos y escuchamos.
A la luz de la fe, contemplamos y aprendemos.
Más aún, comulgando con ese Hijo amado, con el predilecto, comulgamos la luz de su resurrección, comulgamos la certeza de ser con él bendición para todas las familias del mundo.
Comulgando con ese Hijo, hemos aprendido a decir: «¡Padre!», y la memoria de su ternura y su misericordia se ha quedado para siempre en el secreto de nuestro corazón.
Comulgando con Cristo resucitado, llenamos de esperanza el cuenco de nuestros días.
Y soñamos con poner luz en la vida de los pobres, poner ternura en la soledad de sus caminos, poner en sus manos el pan que necesitan, alimentar la esperanza en sus corazones, dejarles la certeza de que son amados, de que son como Jesús predilectos de Dios, de que son como nosotros hijos my amados de Dios.
Feliz domingo a todos los que soñáis una humanidad transfigurada, resucitada.

Amar para vivir:

Queridos: hemos entrado en los días de la santa Cuaresma, tiempo de preparación para la solemne celebración anual de la Pascua del Señor.
Nuestros ojos se vuelven una y otra vez a Cristo crucificado y resucitado. Los hijos del hombre viejo –Adán- miramos al hombre nuevo –Cristo-. Quienes seducidos por la mentira hicimos con Adán el camino que lleva del paraíso al desierto, movidos por la fe recorremos ahora con Cristo el camino que lleva del desierto al paraíso.
En el relato del Génesis, que hoy se proclama en nuestra asamblea litúrgica, no se nos cuenta la historia de un hombre, sino la historia del hombre, nuestra propia historia, y todos somos testigos de la verdad de ese relato, pues cada uno de nosotros sabe que es en nuestra propia intimidad donde hemos oído la palabra del engañador, que es en nuestro corazón donde se ha insinuado el más astuto de los animales, que es él el enemigo que ha sembrado en nuestro interior la duda sobre la verdad de las promesas divinas, que es él el que ha puesto la semilla de la muerte donde el amor había puesto la certeza de la vida.
El espíritu de la mentira nos dijo: “No moriréis”, “se os abrirán los ojos”, “seréis como Dios en el conocimiento del bien y del mal”, y nosotros, ávidos de un fruto que nos pareció apetitoso, atrayente y deseable, nos dejamos engañar, comimos la muerte, vimos sólo nuestra desnudez, y transformamos en desierto el paraíso donde el amor nos había colocado.
Pero vosotros no sois sólo hijos del hombre viejo, sino que, por gracia, sois cuerpo de Cristo, hijos de la humanidad nueva que, en Cristo, ha sido purificada, justificada, glorificada. Hoy contempláis al hombre nuevo que, llevado por el Espíritu de la verdad, entra en nuestro desierto. Él es el Hijo de Dios, que escogió por amor “ser como un hombre cualquiera”. Él es la Palabra de Dios, en quien estaba la Vida, que escogió “hacerse obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Él es el Ungido de Dios, que ha hecho de la obediencia a la voluntad del Padre el alimento de su vida, y así, ha transformado en paraíso el desierto a donde el Espíritu de Dios le había llevado, ha pasado de la muerte a la vida, ha iluminado la oscuridad de nuestra noche con la gloria del día de Dios.
Si consideramos la verdad de nuestra comunión con el hombre viejo, entonces hacemos subir desde lo hondo de nuestro ser la súplica humilde del pecador: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa… crea en mí un corazón puro… devuélveme la alegría de mi salvación”.
Si consideramos la verdad de nuestra comunión con Cristo, entonces, desde el corazón y los labios del creyente, sube hasta el cielo un canto de alabanza, porque en Cristo la misericordia nos ha alcanzado, la bondad nos ha rodeado, la compasión nos ha purificado, el amor nos ha recreado, la salvación nos ha ungido con óleo de alegría.
En la santa Cuaresma, confesamos humildemente nuestra comunión con el hombre viejo y nos disponemos gozosamente a la más íntima comunión con el hombre nuevo.
Queridos, si reconocemos que en Cristo, a nosotros pecadores, el Señor nos ha escuchado, nos ha defendido, nos ha cubierto con sus plumas, nos ha hecho pasar de la muerte a la vida y nos ha glorificado, cada uno de nosotros aprende con Cristo a transformar los desiertos, en los que la humanidad muere, en un paraíso, en el que a todos se ofrece la vida. Hoy aprendemos con Cristo a bajar por amor hasta los pobres, hoy aprendemos a obedecer por amor la Palabra del Señor, hoy aprendemos a dar la vida por quienes no vivirían si nosotros no les amásemos.

 

Amar como Dios ama:

Si hablamos de Dios, hablamos de amor.
El salmista lo dijo así: “Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura”.
Desde su experiencia personal de la misericordia y la compasión de Dios, el salmista nos invitaba a reconocerla como nuestra, a confesarla como universal. ¡Y no conocía al Mesías Jesús!
Pero tú has creído en Jesús, tú lo conoces.
Y en Cristo Jesús se te ha revelado el misterio de un amor sin medida.
Él es el compadecido, el curado, el rescatado, el colmado de gracia y de ternura. Él es el resucitado.
En Cristo Jesús, los verbos que expresan la acción misericordiosa de Dios, adquieren todos una dimensión de plenitud, de eternidad.
Decimos “en Cristo Jesús”, y decimos bien.
Pero la fe añade, y añade bien: “En Cristo” somos hijos de Dios; “por Cristo” tenemos acceso al Padre; “con Cristo” hemos sido crucificados, hemos sido sepultados, hemos resucitado, y estamos a la derecha de Dios en el cielo.
Y tú, Iglesia convocada a la eucaristía dominical, con el salmista y con Cristo bendices al Señor, pues te reconoces y confiesas compadecida, curada, rescatada, colmada de gracia y de ternura: ¡Resucitada!
Tú te reconoces y confiesas amada con un amor que los ríos no podrán anegar, que las aguas caudalosas no podrán apagar.
Y del amor sólo es digno el amor. El proverbio lo decía de aquella manera: «Amor con amor se paga.»
De ahí que el de amar sea el mandato que resume todos los mandatos: amar como Dios ama; amar como nos amó Jesús, “hasta el extremo”; amar sin fronteras; amar sin otra medida que la del amor que Dios nos tiene.
Y en ese amor entra el universo entero, la humanidad entera, también el enemigo –el corazón intuye que entra sobre todo el enemigo-.
Hoy lo cantamos con el Aleluya: “Quien guarda la palabra de Cristo, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a plenitud”. Que es como decir: La evidencia de que amamos a Dios es que guardamos la palabra de Cristo Jesús.
Amar, amar hasta que el amor se le haga herida a quien nos odia; amar hasta que el amor dé sentido a la existencia de quien sufre; amar hasta que el amor revele la dignidad divina de los humillados; amar hasta que seamos una evidencia de Dios compasivo y misericordioso; amar hasta que seamos una presencia viva del amor de Cristo Jesús.
Feliz comunión con Cristo resucitado.

ENCUENTRO DE VIDA CONSAGRADA Y LAICOS

Tánger, 15 de Febrero del 2020

En la oración; con e l canto del sacerdote jesuita chileno “Quién es el que vieron pasar”, junto al poema“ Manos Unidas “, del claretiano obispo catalán en el Mato Grosso, Pere Casaldáliga, dimos inicio en la Casa de las Adoratrices de Tánger, el ‘’Encuentro de Vida Consagrada’’, que concentró a unas cincuenta personas de la diócesis, junto a laicos, algunos llegados de las ciudades de Ceuta, Madrid y Barcelona.
Posteriormente a la proclamación del Evangelio [Mt 25: 34 – 40 ] Inma Gala ccv, afrontó la ponencia – reflexión, titulada “ Lugares no profanables “ extraído en buena parte del primer punto del cuaderno de Cristianismo y Justicia, Nº 210.
Gozados con la Presencia de Monseñor Cristóbal, Card. López, sdb, tras la mencionada exposición, invitó a rezar por el cercano nombramiento del próximo obispo de la Diócesis. Dio experiencia de la ordenación episcopal en Túnez del actual obispo en la Diócesis argelina de Constanino Hip. aportando a la vez un breve perfil histórico de las iglesias en el Norte de África.
Terminada la Eucaristía presidida por el Cardenal y concelebrada por sacerdotes de la diócesis, pudimos deleitarnos por un generoso ágape que daba fin al encuentro.

CONCIERTO DE MÚSICA RAP SOCIAL BEN KRYS & LAPAULA

El Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a un Concierto de Rap con el dúo Ben Krys&LaPaula, un proyecto musical intercultural formado por un camerunés y una granadina, cuyo estilo musical es el rap «consciente» o social y que desde hace dos años trabajan en su propio sello discográfico NOSS/NOSS. El espectáculo incluye canciones en francés y español. Al finalizar el mismo tendremos un coloquio con Ben Krys, quién nos hablará de su testimonio como migrante en Marruecos, y finalizaremos con una fiesta con DJ. Un concierto lleno de mensajes, textos trabajados, ritmos y emociones a raudales, te esperamos el sábado 22 de febrero, a las 19’30.

CONCIERTO DE RAP SOCIAL: BEN KRYS &LAPAULA

Sábado 22 de febrero, 19’30

Biblioteca Lerchundi

entrada libre

lerchundimartil@gmail.com

facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

Ben krys se lance dans 2020 avec son nouveau single «Différent»

2020
est l’année de la révélation de Ben Krys. Après avoir présenté son premier album
Sang noir en février 2019 et sur plusieures scènes, l’artiste camerounais basé au Maroc commence l’année en montant la barre avec son single
Différent, enregistré, mixé et masterisé sur son propre label NOSS NOSS prod. Il est accompagné aux choeurs par l’artiste espagnole
lapaula, chargée de la production audiovisuelle du titre, qui sera publié le 12 janvier 2020 sur YouTube à l’occasion de l’anniversaire de l’artiste.

Dans
cette chanson, toute une déclaration d’intentions, Ben Krys nous parle des circonstances qui ont entouré sa vie et qui l’ont fait se définir en tant que personne. Son parcours de vie, surtout dans sa première étape au Cameroun, son pays natal, marquée par
la pauvreté et l’exclusion sociale, est un exemple de dépassement de soi qui peut inspirer les jeunes du continent africain et du reste du monde à surmonter les obstacles imposés par le contexte qui les entoure, à poursuivre leurs rêves et à lutter pour construire
un héritage qui puisse servir d’exemple aux générations futures.

Son
inspiration pour cette tâche: influencer la mentalité du troisième millénaire. Pour le faire, il se sert de l’éthique, la spiritualité, la convivialité et interacion multiculturelles… des valeurs qui sont incarnées dans ses paroles. L’amélioration qualitative
de la production musicale et audiovisuelle est palpable dans Différent, qui n’est qu’un avant-goût de son deuxième album
Mandaté du ciel qui sera publié en deux volumes à partir de mars 2020. Avec un sac à dos rempli d’expériences à partager, de motivation et d’esprit, Ben Krys part à la conquête de la décennie.

agram:
instagram.com/benekrys
instagram.com/lapaulaprod
instagram.com/nossnossprod

¡TE ESPERAMOS!