ESPACIO DE DISCIPLINAS FÍSICAS Y MENTALES:

Taller de kárate tradicional japonés

El Centro Cultural Lerchundi te invita a participar de este espacio para el desarrollo de destrezas físicas y mentales, para todas las edades y de carácter práctico. Te invitamos a una sesión dedicada al conocimiento del Kárate tradicional japonés, una disciplina que nos permite trabajar el control mental y técnicas de lucha noble.Te esperamos el domingo 28 de abril, a las 11’30.

taller de kárate tradicional japonés
Imparte: Christian López. Profesor de artes marciales
domingo 28 de abril, 11’30-13’30

Salón del Centro Lerchundi
www.lerchundimartil.com

facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

¡TE ESPERAMOS!

CARTAS DEL PAPA FRANCISCO

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Enviados con el evangelio de la paz:

Es domingo, el día en que Jesús resucitado se manifestó a la comunidad de sus discípulos.

Lo que aconteció en aquel tiempo, el primer día de la semana y ocho días después, nos revela lo que acontece cada domingo en la asamblea litúrgica de la comunidad cristiana: hoy somos nosotros quienes nos encontramos con el Señor y recibimos de él su evangelio de paz: “Paz a vosotros”.

Es la paz que habíamos visto entrar como un río de misericordia y perdón, de salvación y de gracia, en el cuerpo de enfermos y endemoniados, en casa de Zaqueo el publicano, en el corazón de una prostituta rica de pecados y de lágrimas, en la vida de un ladrón a las puertas de la muerte.

Quien hoy, resucitado, nos saluda con la paz, es el mismo Jesús que, crucificado, nos dio su perdón y nos miró con misericordia.

Hay paz de Cristo para la comunidad cristiana, y no hay comunidad cristiana sin paz de Cristo recibida y comunicada.

Podemos decir con verdad: como el Padre ha enviado a Jesús para que fuese nuestra paz, así Jesús nos envía, para llevar su paz a todos los hombres: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”.

La comunidad cristiana, comunidad animada y guiada por el Espíritu de Jesús para ser entre los hombres presencia viva del Señor, recorre, como Cristo, los caminos de humanidad, y va curando enfermos, liberando cautivos, reconciliando enemigos, consolando a quien llora, acogiendo a quien anda necesitado de reconciliación y de ternura.

Sólo una comunidad fiel a su vocación de curar, liberar, reconciliar, perdonar y acoger, puede iluminar el camino de los que buscan a Dios, pues en la vida de esa comunidad todos podrán conocer las maravillas que el amor de Dios realiza.

Dichosa la comunidad que, enviada al mundo con el evangelio de la paz, sea por la vida de sus fieles un signo de que Cristo vive.

Feliz domingo.

Pape Francois aux pretres … du Maroc

RECITAL DE POESÍA: Círculo de Poetas y Poetisas de Martil, Tetuán y Fnideq

Estimados amigos y amigas, con motivo de la Semana del Libro, el Centro Cultural Lerchundi acoge un recital de poemas, a cargo de poetas y poetisas de Martil y Tetuán. Artistas de la palabra que nos presentarán sus creaciones literarias, en árabe y español, acompañados por la música de maestros guitarristas. Disfruta de un ambiente ideal para cultivar nuestras personas y nuestro mundo, te esperamos

Poetas intervinientes:

  • Saida Amlal
  • Habiba Chakroun
  • Mohamed Chafih
  • Anas Fathouni
  • Ismail Erhouni

Viernes 26 de abril, 19’00.

Biblioteca Padre Lerchundi (Río Martín)

Los poemas se recitarán en árabe y español

El acompañamiento musical estará a cargo de maestros guitarristas del Círculo de Guitarras del Centro Lerchundi de Martil

TE ESPERAMOS

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El cuerpo de la salvación:

Es Viernes Santo. Celebraremos con toda la Iglesia la pasión del Señor.

En la mañana, la comunidad se congregó en la catedral para la oración de Laudes. El salmista fue dejando caer, rocío sobre tierra reseca, las palabras de su salmo: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa”.

Entonces la mirada se perdió en el Cristo del presbiterio, oscuridad de leño y bronce suspendida en la claridad del aire.

Aquel Cristo, aunque grande, no tiene rasgos que mis ojos puedan definir, y no llego a percibir detalles que la mente pueda interpretar. Aquel Cristo es sólo materia oscura, elevada en medio del presbiterio, memoria de un misterio que el creyente recreará a la luz de su fe.

Más allá del Cristo crucificado, la vidriera que embellece el ábside de la catedral, ofrece a la contemplación la imagen, creada en pura luz, de la Virgen María en el misterio de su Concepción Inmaculada.

En la nave de la catedral, orante, humilde y pobre, está la Iglesia, la comunidad redimida a la que se revela la gracia del misterio que está celebrando: ¡La luz nace de la oscuridad! Ese prodigio de santidad y de pureza que es María de Nazaret, sólo lo pudo realizar el amor del Hijo, la obediencia del Hijo, la fidelidad del Hijo, la entrega del Hijo: ¡Sin la Pascua del Hijo no es posible la gracia de la Madre!

“Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz”. Así comenzó su cántico el anciano Simeón, cuando tuvo en brazos a aquel primogénito que una familia pobre presentaba al Señor. Los ojos del anciano veían sólo a un niño. Pero su espíritu fue iluminado para que viese en aquel niño el sacramento de la salvación.

Hoy la Iglesia contempla aquel mismo sacramento en los brazos de una cruz. ¡Contempla!, y el corazón se le ausenta en paz tras la salvación que en el sacramento se le ofrece. Allí, en aquellos brazos, está el cuerpo de la gracia, aquél es el lugar de la santidad, aquélla es la fuente del Espíritu.

Ahora los ojos vuelven a la luz de la vidriera, a la gloria representada de la Concepción Inmaculada, a su plenitud de gracia, a la belleza del cielo que esperamos, y la fe intuye que, la misma gloria, gracia y belleza que en María de Nazaret brillan para siempre, alumbran ya por dentro la humildad de nuestra vida, la pequeñez de nuestro ser: Gloria, gracia y belleza, la del cielo y la nuestra, naciendo eternamente del mismo sacramento, el Cuerpo de Cristo, ¡el Cuerpo de la Salvación!