Las gabelas de Dios

Muchas veces, para adentrarnos en el misterio de salvación que se celebra en el domingo, hemos pasado por la puerta del salmo responsorial, y hoy también pediremos al salmista que sea él quien nos guíe al inefable silencio donde Dios habita, y a Cristo en quien Dios se nos manifiesta. El salmo, por ser oración, tiene la virtud y la gracia de apartarnos de tentaciones moralizantes, y de introducirnos sin demora en la presencia de Dios.

Todos guardamos en la memoria el dicho de Jesús: “Pagadle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. El mandato es claro, “pagad”, y el significado gramatical también lo es, pues todos entendemos que equivale más o menos a “dad”, “devolved”, “entregad”, “restituid”.

Lo que se ha de pagar “al César”, entiéndase «a las autoridades legítimas», a la hacienda pública, eso no es necesario que os lo explique yo, que ya hay quien se ocupa de que lo cumpláis y sin necesidad de que os den muchas explicaciones. Por experiencia sabéis, sin embargo, que el debido cumplimiento de ese «deber con hacienda» no es para vosotros motivo de júbilo, y no suele llevar consigo gritos de aclamación ni cantos de fiesta.

Cosa bien distinta sucede con el “tributo” que hemos de pagar a Dios.

Ahora será el salmista quien nos ayude a comprender. Recuerda, Iglesia amada del Señor, las palabras del salmo, que fueron hoy palabras también de tu oración: “Cantad al Señor, contad sus maravillas, aclamad al Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, postraos ante el Señor”…

A ti se te ha concedido conocer la gloria del Señor, has podido admirar sus maravillas, a ti se te ha revelado su grandeza, conoces el poder de su brazo.

Si te fijas en la creación, los cielos y la tierra, las criaturas todas te hablan de quien todo lo sostiene sobre el abismo de la finitud; y todas ellas “pagan un tributo de reconocimiento y de agradecimiento” a su Creador: “El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos, el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra”.

Si te fijas en tu propia historia de fe, en la salvación de la que ha sido beneficiario el pueblo al que perteneces, hallarás que el Señor “increpó al mar Rojo, y se secó, los condujo por el abismo como por tierra firme; los salvó de la mano del adversario, los rescató del puño del enemigo… Entonces creyeron sus palabras”, y todos ellos, pagando el tributo debido a su Dios, “cantaron su alabanza”.

Vuelve por un momento al tiempo de tu liberación, vuelve a considerar tu pequeñez y tu debilidad frente al Faraón y a su ejército, y entonces sentirás la necesidad de “pagar un tributo de alabanza y de aclamación” a la grandeza de tu Dios, a su gloria y a su poder, al amor con que ha cuidado de ti.

¿Has encontrado el camino que lleva desde la experiencia de la gracia al tributo del agradecimiento? Entonces deja ya la mano del salmista y entra, guiada por el Espíritu de Jesús, en el misterio de la Pascua cristiana. El Padre Dios te ha entregado como sacramento de su amor a su propio Hijo. En Cristo has entrado en el mundo nuevo, en el que Dios es Rey; en Cristo has conocido maravillas que nunca habrías podido siquiera soñar: ser morada de Dios y que Dios sea tu morada; ser hijo de Dios y, por ser hijo, ser también heredero; ser templo del Espíritu Santo; llevar sobre ti, como si de tu hacienda se tratase, todas las bendiciones con que el Padre Dios podía bendecirte. Tú habrás de seguir contemplando lo que eres, Iglesia santa, y si conoces lo que eres, conocerás lo que has de tributar: “Cantad al Señor un cántico nuevo”. Siempre nueva es la Pascua; siempre nuevo ha de ser tu canto, siempre nuevo ha de ser tu tributo…

Deja la mano del salmista, pero no dejes la mano de aquel con quien vas a entrar en comunión sacramental… Es Cristo quien se te ofrece, es a Cristo a quien recibes, es con Cristo con quien Dios se te da por entero. Todo se te da el que viene a ti. Ahora eres tú quien ha de decidir cuál ha de ser la cuantía de tu tributo… Un tributo de aclamaciones, un tributo de pan para Cristo pobre, el tributo de todo tu ser para quien te amó sin reservarse nada para sí…

Feliz domingo.

CURSOS DE MÚSICA

El Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a participar de un taller de música, donde podemos introducirnos en la teoría musical, el solfeo y la práctica instrumental. Clases divididas por módulos, para alumnos de todas las edades, impartidas por el maestro Joe El Yaouti. Aprovecha las tardes otoñales para sacar el músico que llevas dentro. Comenzamos el martes 31 de octubre, a las 17’00.

¡TE ESPERAMOS!

TALLERES DE MÚSICA

Martes y jueves, 17’00-19’00

Imparte: Joe El Yaouti, profesor de música, artista y activista cultural

comienzo: martes 31 de octubre

precio: 150 dhs (mes)

lerchundimartil@gmail.com
facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

DOMINGO DE MISIONES

DOMUND, 22 de octubre de 2017:
«SE VALIENTE, LA MISION TE ESPERA»

Este es el lema para el DOMUND 2017. El papa Francisco nos invita continuamente a tener el valor de retomar la audacia del Evangelio. Coraje y valentía para salir de nosotros mismos, para resistir la tentación de la incredulidad, para gastarnos por los demás y por el Reino, para soñar con llegar al más apartado rincón de la Tierra. Es la hora de tener valor para tomar parte en la actividad misionera de la Iglesia. Todos estamos llamados a la misión. El anuncio del Evangelio se ha transformado en una necesidad del creyente: es como la respiración. La mayoría de los bautizados viven la misión en el lugar donde habitan, algunos son enviados por la Iglesia a otros ámbitos geográficos; pero todos sienten la necesidad de transformar su existencia en un compromiso misionero.

Con el lema “Sé valiente: la misión te espera” se quiere animar al Pueblo de Dios, a tener coraje para vivir la misión, entregando generosamente y con valor la fe recibida.
Los llamados a la misión necesitamos la valentía para permanecer en la misión, para vencer aquellos miedos que no nos dejan avanzar en confianza al Señor. Especialmente en Marruecos es EL que nos lleva de su mano…
Queremos ser apasionados misioneros. Para serlo hace falta valor para salir de uno mismo y entregarse a los demás.

La misión es el mar por el que navega la barca de la Iglesia que conduce el misionero con valentía y decisión. Sabe que su trabajo está en no pocas ocasiones sujeto a imprevistos, sorpresas e incluso riesgos. Así vive el evangelizador que, apoyado en la Providencia, se hace amigo de la intemperie. Tiene tal confianza en el Señor que no duda en subir a la barca, remar mar adentro y echar la red. A pesar de ello, el misionero es valiente y se fía, en la confianza de que la pesca no se hará esperar.

La colecta del DOMUND del año pasado 2016 en Marruecos alcanzó la suma de: 69.000 dh, y fue entregada al Secretariado General de OMP en Roma.
Ayudémonos los unos a los otros.

La colecta en la comunidad, o los donativos personales, pueden ser depositados directamente en la cuenta bancaria al nombre:

OEUVRES PONTIFICALES
BANCO: B.M.C.I. Agence Tanger, Place du Koweit
Nº de cuenta: 013 640 01042 201464 001 87 92
SWIFT: BMCIMAMCXXX (indicando quién lo envía)

Se puede también enviar por cheque bancario a favor de: OEUVRES PONTIFICALES, a la dirección nacional de la OMP:

Hno. Simeón, OMP, 55 Rue Sidi Bouabid, BP 2116, TANGER

Simeón Stachera ofm
Director Nacional de Obras Misionales Pontificias en Marruecos

ENCUENTRO VIDA RELIGIOSA 2017

CONVIVENCIA- FORMACION,

sábado, 14 de Octubre de 2017

9,30 ACOGIDA EN CASA DE LAS HH ADORATRICES

10,00 – ORACIÓN
PRESENTACION DE LA JORNADA

10,15 PONENCIA; TRABAJO Y REFLEXION
La economía en función del Reino
Herminia Alvarez; (ccv)

PAUSA- CAFÉ

14, 15 COMIDA

15, 30 DESPEDIDA

Se agradecerá que cada comunidad aporte lo que buenamente pueda para compartirlo en el almuerzo.

Mª Rosa Clotet
Delegada Diocesana de la Vida Consagrada

 

A los hambrientos los colma de bienes:

la soledad de su infierno, una gota de agua le parecerá un banquete más deseable que todo lo que ha banqueteado en los días de la abundancia.

Hoy hemos de hablar de salvación a hombres y mujeres que no saben que la necesitan, que es como hablar de pan a quien le sobra de todo.

Que a nadie le sorprenda que los invitados al banquete de boda desprecien la invitación y se vayan cada uno a sus tierras, a sus negocios, a sus intereses, a su mundo, y que incluso lleguen a maltratar, hasta matarlos, a los criados que llevan la invitación.

Pero tú, Iglesia de Cristo, has llenado con tus hijos –con tus pobres- la sala del banquete de Dios: Tú has creído que tu Dios vendría a ti, que aniquilaría la muerte para siempre, que enjugaría las lágrimas de todos los rostros, que alejaría el oprobio de su pueblo, que vendría a ti con su salvación. Tú te has sentado a la mesa que tu Dios ha preparado para ti. Tú nada temes, pues tu Dios va contigo, su bondad y su misericordia te acompañan todos los días de tu vida.

Hoy, la fe evoca el misterio de la encarnación: Tú has creído y, en Cristo Jesús tu Señor, ves cumplido lo que en profecías y salmos se te había prometido: En Jesús, tu Dios ha venido a ti como tu salvador; en Jesús, tu Dios te ha perdonado, ha borrado la ignominia de tu culpa, ha enjugado con su compasión tus lágrimas, y ha aniquilado tu muerte, pues con Cristo Jesús has resucitado, en Cristo Jesús has sido enaltecida, por Cristo Jesús has sido glorificada.

Hoy, Iglesia de Cristo, en el misterio de la eucaristía vuelves a sentarte con tus pobres a la mesa de tu Señor: y no sólo recuerdas y recibes lo que has creído, sino que se te desvela el misterio de la esperanza a la que eres llamada: el que ahora es tu pastor, mañana será tu plenitud; el que ahora te conduce y repara tus fuerzas, él mismo será la meta de tu camino; el que ahora es tu alimento, mañana lo será todo para ti.

Feliz domingo.