“No tengáis miedo”:

Lo dijo Jesús a sus apóstoles: “No tengáis miedo”.

Lo dijo el que había de ser crucificado a otros que, en aquella hora de sus vidas, aún no sabían que iban a ser crucificados. Y hoy lo dice el Señor resucitado a quienes, celebrando la eucaristía, nos sentamos con él a la mesa de la gracia, escuchamos su palabra, hacemos memoria de su vida, de su éxodo, de su pascua, de su camino de hijo del hombre hacia la casa del Padre.

“No tengáis miedo”: Lo dice hoy el Señor al emigrante, al desplazado, a esa multitud de hombres, mujeres y niños que en los caminos de la clandestinidad van dejando a borbotones la sangre de sus vidas.

Se lo dice a los excluidos del bienestar, que se ven obligados a mendigar con humillación un pan que deberían poder ganar, que tienen derecho a ganar con la dignidad del propio trabajo.

Se lo dice a las mujeres, a esa multitud de mujeres para quienes las esperanzas de vivir han quedado reducidas a tristísima certeza de ser explotadas.

Se lo dice a un mundo de niños que aprenderán a sonreír y a confiar sólo si el amor los envuelve en una fantasía de hermosura.

Se lo dice también a los violentos, a todos los que, bajo el velo de una agresividad irracional, esconden la cobardía del odio, el miedo al sinsentido, la angustia de no ser, la insignificancia de sus vidas.

También me lo dice a mí, que soy un pecador, y hago en mi barquilla rota la travesía de la noche.

“No tengáis miedo”, pues sois amados. “No tengáis miedo”, pues Dios os ha creado para el amor y para la vida. “No tengáis miedo”, pues el amor de Dios es el insobornable tribunal de apelación contra el mal que acecha vuestras vidas.

“No tengáis miedo”: Nos lo dice el Padre que, por amor, nos da a su único Hijo. Nos lo dice el Hijo de Dios con quien hacemos comunión. Nos lo dice el Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad que da testimonio de Jesús y que va haciendo plena nuestra comunión con el Hijo de Dios.

“Miradlo los humildes y alegraos.

Buscad al Señor y revivirá vuestro corazón.

Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos”.

Feliz domingo a todos los amados de Dios.

ASAMBLEA OMP 2017

El 29 de mayo hemos comenzado en Roma la Asamblea General 2017 de los Directores Nacionales de las OMP en todo el mundo.

“La misión, el corazón de la fe cristiana”, es el tema que tiene su lugar en la Casa de Ejercicios Salesianum de Roma.

Las cuatro Obras Pontificias: Obra de la Propagación de la Fe, Obra de Infancia Misionera, Obra de San Pedro Apóstol y Pontificia Unión Misional son los instrumentos de evangelización en la misión universal de la Iglesia.

Los primeros dos días hemos dedicado a temas pastorales. La ponencia del cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos nos ha introducido al corazón de la misión con el anuncio del Cristo Misericordioso y Resucitado. Durante varias sesiones plenarias hemos presentado los informes de nuestros países.

Desde el miércoles, 31 de mayo, y hasta el viernes 2 de junio, se inició la segunda parte de la Asamblea dedicada a temas ordinarios de funcionamiento y administración de las OMP. Se presentan además los informes de las cuatro Obras Pontificias, a cargo de cada secretario respectivo, con sus presupuestos y previsiones para el futuro. Se asignan las ayudas para sostener diferentes proyectos de nuestras diócesis en África, las islas de Oceanía con Papúa-Nueva Guinea a la cabeza, y Asia, salvo países como Filipinas y algunas diócesis de América Latina.

Las Obras Misionales Pontificias tienen, como uno de sus principales objetivos, la búsqueda de medios materiales y personales para apoyar a la Iglesia misionera. El carácter universal de esta búsqueda de medios por parte de las Obras Misionales Pontificias se ve con claridad en esta Asamblea. Todos los países aportan según sus posibilidades creándose un Fondo Universal de Solidaridad que recoge, desde las pequeñas pero muy meritorias aportaciones de países como Kenia, Angola, o Marruecos, a las ya de mayor cuantía de países europeos o de Estados Unidos. Es este Fondo Universal de Solidaridad el que financia los cientos de proyectos de ayuda a los territorios de misión que se aprobarán en la Asamblea. Así, es toda la Iglesia universal la que ayuda en el sostenimiento de los 1111 territorios de Misión.

El sábado, 3 de junio, la audiencia con el Santo Padre Francisco dio por terminada la Asamblea.

TERTULIA-COLOQUIO: «Vivir en otro país. Experiencias personales»

Estimados amigos y amigas, te invitamos a participar de la próxima tertulia, que tiene un carácter especial, pues abordaremos nuestras propias experiencias personales como emigrantes. ¿Cómo ha sido nuestro proceso vital de encuentro y de adaptación a otro país, a otra cultura?¿me he sentido acogido, acompañado? ¿qué valores he aportado a los demás y cuál ha sido nuestra capacidad de empatía con el entorno? ¿están reconocidos nuestros derechos laborales, civiles, de conciencia o de religión en Marruecos? A modo de introducción intervendrán seis personas que nos darán testimonio de sus experiencias migratoria, para después dar el turno para la intervención de tod@s. Te esperamos el sábado 24 de junio. a las 22’00.

Tertulias para ver y juzgar la realidad. Acciones para transformarla

Intervienen: Extranjer@s residentes en Martil-Tetuán: españoles, hispanoamericanos, inmigrantes y estudiantes subsaharianos. También marroquíes que han residido en el extranjero

Sábado 24 de junio, 22’00

Biblioteca Lerchundi

Coordinan: Inmaculada Muñoz y Jesús Bueni lerchundimartil@gmail.com

facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

CINEFÓRUM: La espiritualidad jesuita

«Silencio»

Estimados amigos y amigas, continuando con el mini ciclo de cine espiritual,vamos a proyectar la película «Silencio», del maestro Martin Scorsese, basada en hechos reales acontecidos en el Japón del siglo XVII, según la novela de Shusaku Endo. Una obra hermosa y dura a la vez, que no adentra en la espiritualidad jesuita,de encarnación y lucha, nos sitúa ante la verdad de la fe frente a la violencia del Estado, y plantea la cuestión teológica del silencio/revelación. Te esperamos

Silencio
de Martin Scorsese
(Estados Unidos, 2016)

Ciclo de cine espiritual

Temas: valor de la fe, las persecuciones religiosas, la espiritualidad de encarnación

Jueves 22 de junio, 22’00. Biblioteca
versión en español

presentado por Paco Jiménez, taller de cinefórum Lerchundi

¡TE ESPERAMOS!

Conferencia: «OUAZZANE, CIUDAD DE RELIGIOSIDAD Y ESPIRITUALIDAD»

Estimados amigos y amigas, dentro del ciclo cultural de Ramadán os invitamos a una conferencia dedicada a la espiritualidad de Ouazzane, una ciudad donde se asentaron y desarrollaron diversas movimientos religiosos que le confieren un carácter especial, donde la mística sufí estableció raíces y lugar de peregrinación para la comunidad hebrea oriunda. Os invitamos a asistir el próximo viernes 23 de junio

LA CIUDAD SANTA DE OUAZZANE,

Encuentro con Hassan Srifi, hispanista y bibliotecario del Centro Lerchundi.

Viernes 23 de junio, 22’00. Biblioteca

presentado por Paco Jiménez, miembro del Comité de la Paciencia Infinita

¡TE ESPERAMOS!

VISITA CULTURAL: «LA RUTA SEFARDI, EL LEGADO JUDIO DE TETUAN»

Estimados amigos y amigas, en el maro de la Semana cultural te animamos a conocer la huella judia de Tetuán, visitando su sinagoga más antigua, la del rabino Ben Walid y el barrio del Mellah, el corazón hebreo de la ciudad, la cual en su época de mayor esplendor conoció la convivencia de las tres grandes religiones. Te esperamos el domingo 18 de junio, a las 11’30 en la puerta de la Iglesia Nuestra Señora de las Victorias de Tetuán.

Ruta por el legado judio de Tetuán

Punto de salida: Iglesia de Tetuán, 11’30.

Domingo 18 de junio

¡TE ESPERAMOS!

Corpus

Transustanciados

A los fieles laicos, a los religiosos y a los presbíteros de la Iglesia de Tánger: PAZ Y BIEN.

El domingo después de la Santísima Trinidad, la Iglesia celebra la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

En la divina Eucaristía, bajo el velo del sacramento, la fe aprendió a ver a Cristo resucitado, aprendió a reconocer su vida entregada en obediencia al Padre y a los necesitados de amor, aprendió a honrar su presencia, a contemplar la gloria de su pequeñez, a imitar su abajamiento, su solidaridad con los últimos, la perfección de su misericordia.

Hoy, de la mano del apóstol Pablo, quiero entrar con vosotros en la luz de este admirable misterio.

El pan que partimos, es comunión con el cuerpo de Cristo: Es una paradoja, pero es la realidad de este sacramento: Partimos el pan –lo

dividimos, lo separamos, lo repartimos-, y, aunque somos muchos los que comemos, nos hacemos uno, formamos un solo cuerpo.

Partimos el pan, pero no se divide Cristo. Partimos el pan, pero no se divide el cuerpo de Cristo. Comemos todos de ese único pan partido, y así comulgamos todos con el único cuerpo de Cristo –nos hacemos uno con el único cuerpo de Cristo-.

La Eucaristía ha sido instituida para nosotros, para nuestro camino hacia la consumación del reino de Dios, para nuestra transformación en Cristo, para nuestra humanización-divinización en Cristo.

Adoraremos a Cristo en el sacramento, pero no se ha quedado de esa manera con nosotros para recibir nuestra adoración, sino para hacer real y verdadera aunque misteriosa –mística- nuestra comunión con él y con los hermanos.

El Señor ha hecho resplandecer en vosotros esa admirable unidad y comunión. Dentro de la comunidad eclesial, la luz de vuestra unidad y comunión brilla en vuestra familiaridad afable, en vuestro reconocimiento mutuo, en vuestra hermosa solidaridad. Y brilla también para quienes, no siendo todavía de la Iglesia por la fe profesada, lo son ya por el amor que les tenéis, lo son por la generosidad con que los acogéis, lo son por la esperanza que mantenéis viva en sus corazones.

“Vosotros sois el cuerpo de Cristo”: No dejéis la mano del apóstol que nos guía. Pues está para hacernos una

declaración asombros: “Vosotros sois el cuerpo de Cristo”.
Esa declaración evoca las palabras de Jesús en la última cena con sus discípulos,

palabras que el mismo apóstol recuerda de esta manera:

El Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciado la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros».

Jesús dijo: «Esto es mi cuerpo». El Apóstol dice: “Vosotros sois el cuerpo de Cristo”.

Nadie lo podrá ver, ni siquiera vosotros. Sólo la fe permite saber lo que pertenece al mundo de la gracia de Dios en vosotros, al mundo de la misericordia de Dios en vuestras vidas, al mundo de la acción del Espíritu de Dios en vuestro corazón.

Lo que en la Eucaristía se realiza en la verdad del sacramento –la transustanciación en Cristo de un pan inerte-, en vosotros, a la sombra de vuestra libertad, lo va realizando el Espíritu Santo de Dios. ¡Dejaos transformar en Cristo Jesús! ¡Dejaos hacer por las manos de Dios! ¡Dejad que el Espíritu de Dios os haga de Cristo, miembros de su cuerpo!

Ésta es nuestra principal misión: Reflejar la belleza humilde de la “conversión en Cristo”, dejarnos transformar en Cristo con resplandor creciente, de modo que todos vean a Cristo en nuestras vidas, todos lo reconozcan en lo que somos, todos den gloria a Dios porque reconocen su presencia en lo que hacemos.

“Nadie jamás ha odiado su propia carne”: Nuestras relaciones mutuas están regidas, no ya por una ley que nos viene de

fuera, sino por la naturaleza misma de lo que somos según la fe: Somos un solo cuerpo. Somos el cuerpo de Cristo.

La deducción que hace el Apóstol es bien sencilla: “Nadie jamás ha odiado su propia carne”. Más aún, “le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo”.

La relación de Cristo con cada uno de nosotros es el modelo de toda relación nuestra con los demás.

No busquéis otra referencia para vuestras opciones morales, no dejéis que entren en vuestra vida otros maestros, pues no los hay verdaderos –ni referencias ni maestros- fuera de Cristo.

Cerrad cuidadosamente el paso a las ideologías del odio, sobre todo a las que se presentan fundamentadas en supuestas verdades religiosas. Cerradles con decisión la puerta de vuestra vida, pues si entran en vosotros, con ellas habrá entrado también Satanás.

Recibid a Cristo en la Eucaristía, alimentadlo y dadle calor en vuestros hermanos, cuidad de él en los pobres, pues el mismo que dijo: “Esto es mi cuerpo”, el mismo que hizo de nosotros su cuerpo, dijo que de él cuidamos cuando acudimos a uno cualquiera de sus hermanos más pequeños.

Feliz y dichosa transformación, con la fuerza del Espíritu, en Cristo Jesús.

Tánger, 15 de junio de 2017.

CINEFÓRUM: La espiritualidad Sufí

«Bab’Aziz, el sabio sufí»

Estimados amigos y amigas, con motivo de la celebración del Ramadán presentamos un mini ciclo de cine espiritual. Comenzamos con la proyección de la película «Bab’Aziz, el sabio sufí», que nos permite adentrarnos en el apasionante mundo de la mística sufí. Una obra que toca el alma del ser humano, un interesante discernimiento sobre la libertad, basado en la sentido trascendente de la vida. Te esperamos

Bab’Aziz, el sabio sufí
de Nacer Khemir
(Túnez-Irán, 2005)

Ciclo de cine espiritual

Temas: sufismo, aprendizaje y proyectos de vida

Jueves 15 de junio, 22’00. Biblioteca
versión original en árabe, con subtítulos en español

presentado por Carlos Osama Lillo, investigador del sufismo

¡TE ESPERAMOS!

Santísima Trinidad:

Hacía el acostumbrado camino desde el obispado al Hospital Italiano de Tánger, donde celebro cada día la Eucaristía.

Hay personas con las que en ese camino me cruzo todos los días, y todos los días intercambiamos palabras o gestos de saludo.

Y con las que me encuentro sólo de forma ocasional, si las miradas se cruzan, aunque nunca antes nos hayamos visto, yo las saludo con la palabra o con el gesto. Y siempre me responde un gesto cordial o una palabra amistosa.

Siempre, salvo en una ocasión en que las miradas se cruzaron, saludé con una sonrisa, y me siento responder: “Tú eres un trabajador del infierno”. Y mientras me lo decía, aquel hombre caminaba alejándose de mí.

Me volví para decirle: “El Señor te bendiga”.

Sin dejar de alejarse, él insistía y explicaba: “Tú eres un trabajador del infierno, porque Dios no tiene hijos”.

Y yo intenté que lo alcanzara todavía la fuerza de una bendición: “Que el Señor te bendiga”.

Seguí mi camino hacia la Eucaristía, apenado, no porque me hubiesen sindicado entre los asalariados del infierno, sino porque aquel hermano mío se excluía a sí mismo de la mesa de los hijos de Dios.

Santísima Trinidad:

Fiesta en torno a la mesa de Dios

Dios es amor. No se conforme la Iglesia con decirlo. No te conformes con creerlo. Entra en el misterio, acércate al amor con que te aman, aprende el amor con que has de amar.

Porque Dios es amor, la Iglesia confiesa que sólo puede ser Uno, pues el amor es vínculo de perfecta unidad. Pero, iluminada por la palabra de la revelación, al proclamar la fe en la verdadera y eterna divinidad, la Iglesia adora a Dios Padre, con su único Hijo y el Espíritu Santo, tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad.

He pedido palabras a la liturgia para hablarte de lo inefable. Pero has de buscar en la memoria de la fe otras palabras que te ayuden a entrar en el misterio que confiesas, a gustar lo que se te conceda conocer, a contar lo que allí se te haya concedido gustar.

No se entra en el misterio de Dios por la coherencia de la deducción lógica, sino por la gracia del encuentro amoroso. Sólo el amor abre el cielo para que oigas y veas, para que conozcas y creas, para que gustes y ames.

Se te ha dado conocer el amor del Padre al Hijo: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco”. Se te ha concedido saber del amor que el Padre te tiene a ti: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna”. Te han llamado a morar en el amor que has conocido: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor”.

Ya sabes dónde has de aprender a Dios, para conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar su unidad todopoderosa: a Dios lo aprendes en Cristo Jesús. Nadie va al Padre, si no va por Jesús. Nadie recibe el Espíritu, si no lo recibe de Jesús. Quien ha visto a Jesús, ha visto al Padre, porque Jesús está en el Padre, y el Padre está en Jesús.

En Cristo Jesús aprendes este misterio santo, que no lo es sólo de Dios, sino que, por el amor que Dios te tiene, es también tu misterio: “Dentro de poco el mundo no me

verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”.

A ti, por la fe, se te ha dado beber de la eterna fuente que es la Trinidad Santa, pues el Hijo de Dios salió del Padre y vino al mundo, salió de Dios y vino a ti: creíste en él para salvarte, bebiste en él para tener vida eterna.

A ti, por la fe, se te ha dado volver con el Hijo a la eterna fuente de la que Él ha nacido, de la que Él había salido. Ya no podrás hablar del Hijo de Dios sin hablar de ti, pues Él no quiso volver al Padre sin llevarte consigo.

Considera dónde moras, en qué fuego tu zarza arde ya sin consumirse, en qué infinito caudal se apaga tu sed de eternidad, y deja que el deseo de Dios te mueva hasta que te pierdas en el Amor.

Y mientras no llega para ti la hora del deseo cumplido, de la sed apagada, entra en el misterio de la divina Eucaristía, y habrás entrado por el sacramento en la eterna fuente que mana y corre.

Allí, en la Eucaristía, aprenderás a Dios; allí conocerás la gracia del Hijo, el amor del Padre, la comunión del Espíritu; allí, con Cristo y con los hermanos, imitarás el misterio de la divina unidad, para tener, con todos, un mismo sentir, un solo corazón, un alma sola.

Desde allí, desde dentro de la fuente, llegan a tu corazón palabras para nombrarla: “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, rico en clemencia y lealtad”.

Imita lo que nombras, y, de ese modo, por la puerta humilde de tu compasión y tu misericordia, los pobres aprenderán en ti el misterio de Dios.