El amor que nos resucita:

Todavía resuena en la memoria de la fe la declaración hecha a los que se decían abandonados del Señor: “Yo no te olvidaré”.

Recordamos también las palabras de Jesús: “No estés agobiado por la vida”, porque “Dios no te olvidará”. “No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir… Vuestro Padre del cielo”, el mismo que dijo: “Yo no te olvidaré”, “ya sabe que tenéis necesidad de todo eso”.

Pero recordamos también que, entre la declaración divina de amor y la invitación que Jesús hacía a la confianza en Dios, resonaba en la asamblea dominical una severa amonestación: “No podéis servir a Dios y al dinero”.

Si a mí mismo me pregunto –y os pregunto-: ¿Crees en el amor de Dios? Seguramente que responderemos: Creo.

Pero si me pregunto: ¿A quién sirvo en mi vida?, ¿a Dios o al dinero? Puede que la respuesta ya no se me ofrezca con tanta claridad y seguridad. ¡Y se trata de la misma pregunta y la misma respuesta, sólo que formuladas con otras palabras!

El más poderoso antagonista de Dios en el corazón del hombre es el dinero.

El dios-dinero es el contra-Dios, se disfraza de Dios, suplanta a Dios, promete hacernos “como Dios”, y nos deja compuestos y desnudos en un desierto de muerte.

El dios-dinero es el padre natural de la envidia, de la arrogancia, de la violencia, de la injusticia, de las guerras, de la muerte.

El dios-dinero ha creado la esclavitud, la opresión, la prostitución, la explotación del hombre por el hombre… El dios-dinero ha creado la exclusión, la indiferencia, el hambre, el miedo; con su palabra todopoderosa, va transformando en pozo negro los mares donde nació la vida, va reduciendo a páramos los bosques que hacían hermosa la tierra y respirable el aire, va llenando de veneno el cielo, va destruyendo la obra creadora del amor de Dios.

El dios-dinero fabrica armas, destruye naciones, se ensaña con los pobres en las fronteras de los ricos, ahoga en el Mediterráneo a miles de desplazados, condena a muerte cada día a millones de personas.

¡El árbol del dinero, siempre apetitoso, siempre atrayente, siempre mortal!

No habrá para nosotros Pascua con Cristo resucitado si no hay Cuaresma con Cristo, si no entramos con Cristo en su camino de desapropiación de toda pretensión de poder. Él aprendió sufriendo a obedecer. Él, siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza. Él, el Hijo, nos enseñó a vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios

El dolor de los pobres se me vuelve peso insoportable en la conciencia. Ese dolor tiene que ver conmigo, con el dinero, con el poder, con mi ambición homicida de ser como Dios.

Ese dolor se me hace grito en los labios y compañero en el camino que lleva a la Pascua con Cristo: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa… crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro… no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu”.

Entonces, en la noche de los pobres y en la mía vuelve a resonar la declaración del amor que nos resucita: “Yo no te olvidaré”.

Feliz domingo.

MIÉRCOLES DE CENIZA 

“En la misa de este día se bendice y se impone la ceniza, hecha de los ramos de olivo o de otros árboles, bendecidos el año precedente” para la “conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén”.

Con la celebración litúrgica de este día, el primero del tiempo de Cuaresma, los hijos de la Iglesia nos ponemos a recorrer con Cristo Jesús el camino que lleva desde la esclavitud a la libertad, desde la tristeza a la alegría, desde el luto a la fiesta, desde la noche a la luz gloriosa de la Pascua.

Bendición e imposición de la ceniza:

El significado primero y principal que tiene para los fieles el rito de imposición de la ceniza lo desvelan las palabras de la bendición que el presbítero pronuncia sobre ella y que los fieles rubricamos con nuestro Amén.

En esa oración, se pide a Dios que gracia y bendición se derramen, no sobre la ceniza, sino sobre los fieles, “para que puedan llegar, con el corazón limpio, a la celebración del misterio pascual de su Hijo”. Con lo cual, el acento se pone en la purificación del corazón, en la conversión a Cristo, para que lleguemos a la comunión con él en su misterio pascual, es decir, en su descenso a nuestra muerte y en su ascensión a la vida de Dios.

En la oración que el Misal Romano propone como alternativa a esa bendición sobre los fieles, se pide que Dios bendiga “la ceniza que se va a imponer sobre nuestra cabeza”, ceniza que es memoria de la fragilidad de nuestra vida, memento de que “somos polvo y al polvo hemos de volver”. Y se pide también que a nosotros se nos conceda “el perdón de los pecados” y que alcancemos así, “a imagen de Cristo resucitado, la vida nueva del reino de Dios”.

El gesto de la imposición de la ceniza evoca nuestra condición, la que el Hijo de Dios asumió, al hacerse hombre, por el misterio de la encarnación.

Al recibir la ceniza sobre nuestra cabeza, los fieles abrazamos humildemente lo que somos y ofrecemos al Padre el homenaje de nuestra fe en él y de nuestra obediencia a su santa voluntad.

Liturgia de la palabra:

Limosna, oración y ayuno son prácticas piadosas que pertenecen al corazón de nuestra fe.

En la Sagrada Escritura, el nombre de limosna se da a la misericordia de Dios con los hombres, y también a la misericordia del hombre con sus semejantes, misericordia que se manifiesta en lo que se hace para remediar sus necesidades. La limosna del hombre imita la misericordia de Dios.

La oración del cristiano, oración de hijos al Padre del cielo, pone en el corazón del hombre el designio de Dios, el reino de Dios, la voluntad de Dios, el nombre de Dios, un mundo que pertenece a la intimidad de Dios y a lo más íntimo de nosotros mismos donde él habita.

El ayuno se practica en muchas religiones por motivo de ascesis, de purificación, de luto, de súplica…

Ayuno, oración y limosna le hablan a Dios de la humildad, la esperanza y el amor del hombre.

La verdad del ayuno, la oración y la limosna, como la verdad de la humildad, la esperanza y el amor, sólo se pueden hallar en “lo escondido”, en la propia intimidad, en el secreto del corazón; lo que el profeta expresó cuando dijo: “Ahora –oráculo del Señor- convertíos a mí de todo corazón, con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor vuestro Dios”.

Y cuando hoy comulgues, no olvides que la comunión con Cristo acontece antes en el corazón que en los labios, y que “dará fruto en sazón”, si día y noche guardas en lo escondido la memoria entrañable de tu Señor.

Feliz camino hasta la Pascua.

“Yo no te olvidaré”. 

Cinco palabras para decir de él, de ti, y de lo que él es para ti: “Yo no te olvidaré”.

Ese “yo no te olvidaré”, resultaría un decir sobreentendido entre enamorados, pero es una paradoja asombrosa si lo escucha alguien que se ve olvidado, que se siente abandonado.

Ese “yo no te olvidaré” es una sorprendente, por no decir escandalosa, declaración de amor si se hace a quienes saben haber dado motivos ciertos para la desafección, a quienes reconocen haber olvidado y abandonado a su Señor.

Ese “yo no te olvidaré” es un evangelio del cielo para quienes han perdido la esperanza y se abandonan a la desdicha.

Hoy, ese “yo no te olvidaré”, resuena en medio de una comunidad de gentes en camino, extranjeros y peregrinos, hombres y mujeres en busca de pan y de futuro, desterrados como ayer Sión, abandonados de Dios como en la tarde del calvario Jesús de Nazaret.

Ese “yo no te olvidaré”, resuena hoy en medio de una comunidad de olvidados, de excluidos, de marginados, de prescindibles, de no pueblo…

Hoy, mientras escribo, me llega noticia de que 74 inmigrantes han muerto ahogados tras el naufragio de su embarcación en la que intentaban llegar a Europa. Los cadáveres han sido descubiertos en una playa del oeste de Trípoli.

Y es en esa playa de esperanzas muertas, en esa arena de los vencidos, donde el Señor de la vida hace resonar su increíble revelación: “Yo no te olvidaré”.

Esas cinco palabras que hablan de Dios y de amor, son las únicas que, pronunciadas allí, entre aquellos muertos, abren una puerta al misterio de la vida. Allí, mis palabras carecerían de sentido. Allí, las de la política sonarían a sarcasmo. Allí, las de consuelo serían siempre menos elocuentes que el silencio. Allí sólo caben, sólo pueden decir algo verdadero, palabras que salen de la boca de Dios: “Yo no te olvidaré”.

Es ahí, en el último calvario, en el lugar de los últimos abandonados, en el lugar de los últimos crucificados, donde la única palabra posible es la del Ausente, es la de Dios: “Yo no te olvidaré”.

Y en esa palabra suya, como en Dios mismo, descansa el alma. En esa palabra, como en Dios, se refugia la esperanza de los pobres.

Tú escuchas la palabra, la guardas en el corazón, la recuerdas, y Dios se te vuelve refugio y salvación.

En la quietud pascual del domingo, lo que aprendiste escuchando, Dios, entregándote a su Hijo en comunión, lo sella a fuego en tu corazón: “Yo no te olvidaré”.

CINEFÓRUM:

LAS CAUSAS DE LOS RADICALISMOS EN EL MAGREB

«LOS CABALLOS DE DIOS»

Estimados amigos y amigas, presentamos una sesión especial de cinefórum, coincidiendo con la tertulia dedicada al análisis de los orígenes de los radicalismos en el Próximo Oriente. Proyectaremos la película marroquí «Los caballos de Dios», del director Nabil Ayouh. Premiada en numerosos festivales, traza una interesante reflexión sobre los peligros de la propaganda fundamentalista entre la juventud magrebí, está inspirada en hechos reales. Te esperamos

LOS CABALLOS DE DIOS
(Marruecos 2012), de Nabil Ayouh

Cine-fórum marroquí

Tema: la sociedad y la amenaza fundamentalista

Sábado 25 de febrero, 21’00. Biblioteca
versión original en árabe, con subtítulos en español

presentado por Hassan Srifi, hispanista y animador cultural del Centro Lerchundi

La proyección se acompañará con la degustación de tapas y aperitivos compartidos.

¡TE ESPERAMOS!

TERTULIA: «EL ORÍGEN DE LOS RADICALISMOS EN ORIENTE PRÓXIMO»

El Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a participar de la próxima tertulia, donde abordaremos el complejo tema de las causas de los conflictos en el Próximo Oriente: la irrupción del DAESH, la inestabilidad política de la región, guerras sectarias suníes/chiíes, los intereses de terceros países (Irán, Arabia Saudí, Turquía, Estados Unidos…) Intentaremos entre todos aportar luz y claridad para conocer mejor la situación, y disponernos con más decisión a acoger a los refugiados que huyen de estos conflictos. .

Tertulias para ver y juzgar la realidad. Acciones para transformarla

Sábado 25 de febrero, 18’30

Biblioteca Lerchundi

Imparte: Nabil Saleh, estudiante de antropología

Coordinan: Inmaculada Muñoz y Jesús Bueni lerchundimartil@gmail.com

facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

Los migrantes son personas y no una cuestión política

“Los migrantes son personas y no una cuestión política” afirman los obispos del Norte de África
7 de febrero de 2017

“En el norte de África nos encontramos en el corazón del drama de la vida y la muerte de muchos migrantes. Estos son ante todo personas y no una cuestión política”, escriben los obispos de la CERNA (Conférence des évêques de la Région Nord de l’Afrique) en el comunicado publicado al final de su Asamblea en Keur Moussa (Senegal), del 2 al 5 de febrero.

La mayoría de los fieles de la Iglesia en Argelia, Túnez, Marruecos y Libia son de África subsahariana y esta es la razón por la que la CERNA ha celebrado su Asamblea este año en Senegal. Muchos de estos son migrantes, entre los que hay enfermos, mujeres solas o con niños pequeños, menores no acompañados, así como personas que han ido a parar a la cárcel y nadie viene a visitarlos. “Hacemos hincapié en la gran necesidad de los migrantes de ser escuchados”, se lee en el comunicado enviado a la Agencia Fides. “Nos interpelan sobre todo la soledad y las pruebas interiores que muchos de ellos viven”, escriben los obispos, que afirman que confían en que “la conciencia de los pueblos sabrá evaluar y apoyar a los líderes en la búsqueda de vías dignas y justas” para hacer frente a esta tragedia.

Otro tema es el de las relaciones con las comunidades musulmanas. “El encuentro con los musulmanes es un tema crucial para toda África y más allá. Hemos sido testigos, aquí en Senegal, de una convivencia islámico-cristiana que se nutre dentro de las familias”, escriben los Obispos, que se han reunido con los líderes de una hermandad sufí cuyas raíces se encuentran “en nuestros países del Magreb” y cuyos responsables tienen buenas relaciones con el obispo y la Iglesia local.
Agencia Fides

Amad como yo os amo:

Lo dijo él: “Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo”. Y era un modo decir que nos fijásemos en él para imitar su modo de hacer.

Extraño Dios éste que, habitando un cielo inaccesible, se ha hecho de casa entre las tiendas donde habita su pueblo, camina con los suyos, los protege de la calura del día, ilumina las sombras de la noche, prepara pan para la mesa, y les revela, con una ley santa, los secretos de su santidad: Es un Dios que no odia, y porque no odia, reprende. Es un Dios que ama, y porque ama, no se venga. Es compasivo y misericordioso. Es un padre que siente ternura por sus hijos.

Compasión, misericordia, ternura, amor: ¿Hasta dónde llega este Dios extraño en su locura?, ¿hasta dónde llega en su afán de ser tuyo?

Te lo dirá el que es la medida sin medida de esa locura de amor: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna”.

Habiendo conocido a ese Unigénito entregado, has conocido a Dios en su desvalimiento.

Tu Dios no hace frente al que lo agravia: Es un Dios abofeteado y silencioso, un Dios desnudo y crucificado, un Dios que, en su desvalimiento todopoderoso, abraza a los que lo crucifican.

Tú lo has conocido así, hecho amor desvalido y vulnerable. Y aquel antiguo “sed santos, porque yo soy santo”, se te ha transformado en un mandato nuevo, escrito a fuego en las tablas de tu corazón: “amad como yo os amo”.

No temas, Iglesia de Cristo, el desvalimiento del amor, la vulnerabilidad del que ama: no temas la comunión con tu Señor.

P. S.:

La noticia reza así: «Nueve emigrantes desaparecidos en un naufragio de una patera en el Estrecho».

No celebréis la eucaristía, hermanos, y entregad los domingos al olvido; que a Dios se ofrece su Hijo cada día, como inmigrante desaparecido. Si los cristianos no logramos abrir las fronteras, ¿de qué nos sirve abrir las iglesias?

CINEFÓRUM: EL CINE HISPANOAMERICANO

«REGRESA»

Estimados amigos y amigas, continuando con la conmemoración del XX Aniversario, queremos rendir un homenaje a uno de los países con los que nos sentimos especialmente cercanos, más familiarmente unidos, Méjico. Con la proyección de «Regresa», de Alejandro González. Una conmovedora historia, donde se mezclan sentimientos y valores humanos con una encendida defensa del matrimonio. Te esperamos

REGRESA
(Méjico, 2010), de Alejandro González

Cinefórum mejicano

Temas: valores y sentimientos humanos, respeto, el matrimonio

Viernes 17 de febrero, 19’30. Salón de actos
versión original en español

presentado por Hassan Srifi, hispanista y voluntario en elCentro Lerchundi de Martil

¡TE ESPERAMOS!

Dichosos: 

Se habla del fuego y el agua, la muerte y la vida, la ley del Señor cumplida y su mandato ignorado. Y se dice: “Dichosos los que caminan en la voluntad del Señor”.

A todos se nos encuentra de acuerdo en la aspiración a ser felices, en el deseo de ser dichosos.

Pero ese acuerdo desaparece cuando se trata de discernir el camino que lleva a la dicha.

Eva creyó que encontraría la felicidad cogiendo el fruto del árbol prohibido y comiendo de él.

Y nosotros, como Eva, no dejamos de alargar la mano al fruto de lo que suponemos son nuestros árboles de la dicha: el poder, el dinero, el sexo. También nosotros queremos ser como ese dios-ídolo que hemos hecho a la medida de nuestros sueños de grandeza.

Pero la palabra de la revelación, con tenacidad que sólo tiene el amor de Dios, nos recuerda que a la dicha irá quien “camine en la voluntad del Señor, el que guardando sus preceptos lo busque de todo corazón”.

Puede que, dicho de la ley, en principio nos resulte difícil ver la relación que hay entre cumplirla y ser feliz.

Pero, si allí donde se habla del don de la ley divina, tú entiendes –y habrás entendido bien- el don de Dios, el don que es el Unigénito de Dios, el que trae al mundo la vida eterna, empezarás a intuir que en ese Hijo está todo lo que hubieras podido pedir a tu Dios, aún más, intuirás que en ese Hijo está todo lo que Dios nos puede dar: ¡Ese Hijo es la dicha que se ofrece a los que, caminando con él, caminan en la voluntad del Señor!

Ahora ya sólo habremos de “reconocer” el don de Dios. A la luz de la fe habremos de ver dónde está el Hijo que se nos ha dado. Pues la dicha, la vida, está en recibirlo a él, acogerlo, seguirlo, amarlo.

Sacramentos de ese Hijo, en el que todo bien se nos da, son para nosotros la palabra de Dios que escuchamos, la eucaristía que recibimos, los pobres con quienes compartimos nuestra vida.

Y tú sabes por experiencia personal que en ese Hijo está la dicha, una felicidad que nadie te puede quitar.

Feliz domingo.

CERNA 2017

مجلس الأساقفة في إقليم إفريقية الشمال

 

Comunicado de la Conferencia Episcopal de la Región del Norte de África (CERNA) al término de la Sesión Plenaria Ordinaria celebrada en Keur Moussa (Senegal)

del 2 al 5 de febrero de 2017

Del 2 al 5 de febrero de 2007, la Conferencia Episcopal de la Región del Norte de África (CERNA) ha celebrado su asamblea anual en el monasterio benedictino de Keur Moussa, en Senegal.

Presidió y moderó los trabajos el Presidente de la Conferencia, Mons. Paul DESFARGES, obispo de Constantina e Hipona (Argelia), recientemente nombrado arzobispo de Argel, sede de la que tomará posesión el próximo 10 de febrero. Están presentes los obispos y vicarios generales de Argelia, Túnez y Marruecos, así como al prefecto apostólico de Laayoune-Sahara. El vicario apostólico coadjutor de Trípoli, Mons. George BUGEJA no ha podido participar a causa de la difícil situación de su país. Ha participado en los trabajos de la Conferencia el obispo de Mazara del Vallo (Sicilia-Italia), Mons. Domenico MOGAVERO.

El encuentro ha estado precedido por cinco días de retiro espiritual en el monasterio de Keur Moussa, diócesis de Thiès, retiro que los miembros de la Conferencia han apreciado vivamente, y que fue dirigido por el cardenal Théodore-Adrien SARR, arzobispo emérito de Dakar.

En los días previos al retiro espiritual, los miembros de la CERNA han podido realizar varias visitas y encuentros que les han permitido conocer mejor la historia, la vida y el espíritu del pueblo senegalés y de su Iglesia. Han visitado las sedes episcopales de Dakar y de Thiès donde fueron recibidos respectivamente por Mons. Benjamín NDIAYE, arzobispo de Dakar, y por Mons. André GUEYE, obispo de Thiès. Han tenido además el honor de ser recibidos por Su Excelencia D. Macky SALL, presidente de la República de Senegal, a quien acompañaban su Primer Ministro y el Secretario General de la Presidencia.

La CERNA expresa su profundo agradecimiento a todos los que nos han permitido vivir una experiencia tan enriquecedora.

En el momento en el que nos separamos, recibimos la noticia de la dimisión de Mons. Giovanni Martinelli por sus 75 años y de la nominación de Mons. BUGEJA como vicario apostólico de Trípoli.

La próxima Asamblea de la CERNA se celebrará en Túnez, del 19 al 22 de noviembre de 2017.

Hace dos años, nuestra Conferencia suscribió una Carta pastoral titulada Servidores de la esperanza. La Iglesia católica hoy en Magreb (1 de diciembre de 2014), documento que presentó al Santo Padre, y también a sus colaboradores, en el transcurso de la visita ad limina, en marzo de 2015. El año pasado, en marzo 2016, en Tánger, se trabajó de manera especial sobre la dimensión africana de nuestras Iglesias. En esta Asamblea Plenaria de 2017, hemos podido conocer algo mejor uno de los países al sur del Sahara, de donde provienen muchos de nuestros feligreses.

Entre los lugares que hemos podido visitar, el desplazamiento a la isla de Gorée nos ha dejado una profunda impresión. Se nos recordó que, desde esta costa atlántica, los pueblos de Europa deportaron, con destino a las Américas, a cerca de veinte millones de africanos; cifra que tal vez habría que multiplicar por 5 ó 6 para acercarnos al número total de víctimas de la trata de esclavos.

Esta visita remite a otro drama humano que tiene lugar hoy, el de la migración hacia Europa. El Norte de África ocupa un lugar central del escenario donde viven el drama de la vida y de la muerte gran número de migrantes. Antes de ser considerados como un problema político, han de ser vistos como personas. Nuestras comunidades cristianas, en nombre del Evangelio, tienen como prioridad acoger a esas personas, recibiendo a aquellos que se acercan a nosotros, acompañando y apoyando sobre todo a los enfermos, a las mujeres solas o con niños de corta edad, a los menores no acompañados, a aquellos que son retenidos en centros de internamiento y a quienes nadie visita. Subrayamos la necesidad que tienen los migrantes de ser escuchados. Nos interpela particularmente la soledad y las pruebas interiores que viven muchos de ellos.  Agradecemos a nuestras Caritas y organizaciones diocesanas, a nuestras parroquias y comunidades, y a todas las personas, de cualquier nacionalidad o religión, que se implican en lo que constituye una de las mayores tragedias de nuestro tiempo. Confiamos en que la conciencia de los pueblos, y en primer lugar de las comunidades eclesiales, se desarrolle para exigir de los dirigentes políticos la búsqueda de caminos más dignos y justos para los emigrantes.

Durante este tiempo de retiro espiritual y de Asamblea Plenaria, hemos sido recibidos de manera verdaderamente fraterna por la comunidad benedictina de Keur Moussa, con la que hemos compartido cada día la oración. Su dinamismo, reflejo de la vitalidad espiritual y vocacional del continente, nos ha recordado el sostén que aportan a nuestras iglesias los voluntarios laicos, los sacerdotes Fidei Donum, los religiosos y religiosas del África sub-sahariana. A menudo, junto con otros muchos del mundo entero, han tomado el relevo de los europeos, hoy menos numerosos. Necesitamos que otros más se unan a nosotros, tanto para acompañar a estudiantes o migrantes subsaharianos, presentes en nuestras comunidades cristianas, como para compartir lo que vivimos con los pueblos musulmanes magrebíes. Se ha hecho necesaria una reflexión sobre los medios que disponemos para facilitar la preparación de los sacerdotes, religiosos y religiosas que vienen a nuestras diócesis, y para acompañarlos de forma eficaz, especialmente en los primeros años de su servicio, para que puedan vivir con aprecio, gozo y fruto, y de forma duradera, el ministerio presbiteral o la vida religiosa, en unos países e Iglesias tan distintos de los conocidos en sus lugares de origen.

El encuentro con los musulmanes es un objetivo fundamental en el continente africano y fuera de él. Aquí, en Senegal, hemos sido testigos de una convivencia islamo-cristiana, palpable en la sociedad, y dentro de los núcleos familiares. Hemos tenido ocasión de visitar a los responsables de una hermandad sufí, con origen en nuestros países del Magreb, y damos fe de la proximidad de sus responsables con el obispo de la iglesia local.

En grados ciertamente diversos, nuestros pueblos conocen momentos difíciles, y también nuestras Iglesias: la violencia habla, aparece aquí y allí, las perspectivas políticas y económicas son a veces inciertas, ciertos bloqueos y restricciones pueden debilitar tanto a personas como a comunidades.

Tratamos de mirar con lucidez las dificultades y de afrontarlas con valentía: No pueden oscurecer nuestro horizonte. Nuestros ojos están fijos en Jesucristo, Señor del tiempo y de la historia, en quien se fundamenta la esperanza de la que continuamos siendo sus servidores. El esplendor del Evangelio no se mide por la grandeza de las cifras sino por la calidad del compromiso con la sociedad. El hecho de ser Iglesias modestas es un don, que no una pena. El servicio prestado, en particular a los más débiles, contribuye a la marcha de los pueblos hacia una paz y justicia cada vez mayores.

Mons. Paul DESFARGES, presidente de la CERNA

y los obispos y vicarios generales

de la Conferencia Episcopal de la Región del Norte de África

                                                                      el 5 de febrero de 2017

32 bld Belouizdad – B.P. 24 B – DZ-25002 – CONSTANTINE-Coudiat – Algérie

32 شارع بلوزداد، ص.ب. 24ب، 25002 قسنطينة الكدية، الجزائر

cerna.secretariat@yahoo.fr Tél : +213  31 92 33 67- Fax : +213 31 92 33 21

Le président : Mgr Paul Desfarges +213 793 12 53 07 paul.desfarges@gmail.com

Le secrétaire : P. Michel GUILLAUD, +213 793 20 24 49 mguillaud@yahoo.fr

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مجلس الأساقفة في إقليم إفريقية الشمال

Communiqué de la Conférence des évêques de la Région Nord de l’Afrique (CERNA) à l’issue de son Assemblée à Keur Moussa (Sénégal)

du 2 au 5 février 2017

La Conférence Episcopale de la Région Nord de l’Afrique (CERNA) a tenu son assemblée annuelle du 2 au 5 février 2017 au Sénégal.

La rencontre était conduite par le Président de la Conférence Mgr Paul DESFARGES, évêque de Constantine et Hippone (Algérie) et tout récemment  nommé archevêque d’Alger où il sera installé le 10 février. Elle a rassemblé les évêques et vicaires généraux d’Algérie, de Tunisie et du Maroc, et le préfet apostolique de Laayoune-Sahara. Le vicaire apostolique coadjuteur de Tripoli, Mgr George BUGEJA n’avait pu se rendre présent du fait de la situation difficile de son pays. L’évêque de Mazara del Vallo (Sicile – Italie) Mgr Domenico MOGAVERO a participé à ses travaux.

La rencontre était précédée d’un temps de retraite spirituelle de cinq jours très appréciée, animée par le cardinal Théodore-Adrien SARR, archevêque émérite de Dakar, au monastère de Keur Moussa dans le diocèse de Thiès.

Au début et à l’issue de leur séjour, les membres de la CERNA ont vécu plusieurs visites et rencontres qui leur ont permis de mieux connaître l’histoire, la vie et le charisme du peuple sénégalais et de son Eglise. Ils ont visité particulièrement les diocèses de Dakar et de Thiès où ils ont été accueillis par Mgr André GUEYE, évêque de Thiès et par Mgr Benjamin NDIAYE, archevêque de Dakar. Ils ont eu l’honneur d’être reçus par Son Excellence le Président de la République du Sénégal Monsieur Macky SALL accompagné du Premier Ministre et du Secrétaire Général de la Présidence.

La CERNA exprime sa profonde gratitude envers tous ceux qui lui ont permis de vivre un séjour aussi riche.

Au moment où nous nous séparons, nous apprenons la démission de Mgr Giovanni Martinelli au jour de ses 75 ans et la nomination de Mgr BUGEJA comme vicaire apostolique de Tripoli.

La prochaine Assemblée de la CERNA se tiendra du 19 au 22 novembre 2017 à Tunis.

Notre Conférence avait écrit il y a deux ans une Lettre pastorale intitulée Serviteurs de l’espérance, L’Eglise catholique au Maghreb aujourd’hui (1er décembre 2014) qu’elle avait présentée au Saint-Père et à ses collaborateurs lors de la visite ad limina de mars 2015. L’année dernière, en mars 2016 à Tanger, elle avait spécialement travaillé sur la dimension africaine de nos Eglises. Cette année 2017, il nous a été donné de connaître un peu mieux l’un des pays du sud du Sahara, dont proviennent nombre de nos fidèles.

Parmi les visites que nous avons effectuées, notre déplacement sur l’île de Gorée nous a profondément marqués. Il nous a été rappelé que, par cette côte atlantique, ont été déportés en direction des Amériques, par les peuples d’Europe, près de vingt millions d’Africains; chiffre qu’il faut peut-être multiplier par 5 ou 6 pour prendre en compte le nombre total de victimes de la traite transatlantique. Cela nous renvoie à un autre drame humain en cours aujourd’hui, celui de la migration vers l’Europe. Nous sommes, en Afrique du nord, au cœur de l’espace où se vit le drame de la vie ou de la mort de très nombreux migrants. Ceux-ci ne sont pas d’abord un enjeu politique, mais des personnes. Nos communautés chrétiennes font de l’accueil de ces personnes une priorité au nom de l’Evangile, avec ceux qui veulent prier avec nous, accompagnant et soutenant en priorité les malades, les femmes seules ou avec des enfants en bas-âge, les mineurs non-accompagnés, ceux qui sont en prison et n’ont personne pour les visiter. Nous soulignons l’immense besoin des migrants d’être écoutés. Nous sommes particulièrement interpellés par la solitude et l’épreuve intérieures que vivent beaucoup d’entre eux. Nous remercions nos Caritas et organisations diocésaines, nos paroisses et communautés, et toutes les personnes, quelles que soient leur nationalité et leur confession, qui s’engagent face à ce qui constitue un des drames majeurs de notre siècle débutant. Nous avons confiance que la conscience des peuples et en premier lieu des communautés ecclésiales saura évoluer et soutenir les dirigeants dans la recherche de voies plus dignes et justes.

Durant notre temps de retraite spirituelle et d’assemblée, nous avons été accueillis très fraternellement par la communauté bénédictine de Keur Moussa dont nous avons partagé quotidiennement la prière. Son dynamisme, à l’image de la vitalité spirituelle et vocationnelle du continent, nous a notamment renvoyés au soutien qu’apportent à nos Eglises volontaires laïcs, prêtres Fidei Donum, religieux et religieuses d’Afrique sub-saharienne. Ils ont souvent pris, avec d’autres originaires du monde entier, le relais d’Européens aujourd’hui moins nombreux. Nous avons besoin que d’autres encore nous rejoignent, autant pour accompagner étudiants ou migrants subsahariens très présents dans nos communautés chrétiennes que pour partager ce que nous vivons avec les peuples maghrébins musulmans. Nous avons voulu réfléchir aux moyens que nous mettons en œuvre pour aider tous les prêtres, religieuses et religieux qui nous rejoignent à s’y préparer, et mieux les accompagner notamment les premières années, pour qu’ils puissent vivre avec goût, joie et fruit le ministère presbytéral ou la vie religieuse dans des pays et Eglises bien différents de leurs contextes d’origine, en s’y inscrivant dans la durée.

La rencontre avec les musulmans est un enjeu pour toute l’Afrique et au-delà. Nous avons été témoins, ici au Sénégal, d’une convivialité islamo-chrétienne jusqu’à l’intérieur des familles. Nous avons eu  l’occasion de rendre visite aux responsables d’une confrérie soufie qui puise ses racines dans nos pays du Maghreb, et été témoins de la proximité de ses responsables avec l’évêque et l’Eglise locale.

Nos peuples connaissent à des degrés divers des moments difficiles et nos Eglises aussi : la violence parle encore ici ou là, les perspectives politiques et économiques sont parfois incertaines, des blocages et restrictions peuvent fragiliser des personnes et communautés. Nous essayons de regarder ces difficultés avec lucidité et de les affronter avec courage. Mais elles ne peuvent obscurcir notre horizon. Nous gardons les yeux tournés vers Jésus-Christ, Maître du temps et de l’histoire, attentifs aux signes de cette Espérance dont nous demeurons les serviteurs. Le rayonnement évangélique ne se mesure pas au poids numérique mais à la qualité d’un engagement dans la société.  Nous croyons que c’est une grâce qui nous est donnée d’être des Eglises modestes. Le service, en particulier auprès des plus faibles, contribue à la marche des peuples vers plus de justice et de paix.

Mgr Paul DESFARGES, président de la CERNA

et les évêques et vicaires généraux

de la Conférence épiscopale de la Région Nord de l’Afrique

                                                                      le 5 février 2017

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