ENCUENTRO VIDA CONSAGRADA EN TÁNGER

Extensiva a todos los laicos que quieran participar

Sábado, 24, de Octubre, 2015
EN LAS HERMANAS ADORATRICES

9,30: Acogida

10:00 ORACION

BIENVENIDA Y PRESENTACIÓN DEL CONFERENCIANTE:
JOSÉ ANTONIO PAGOLA – Sacerdote Diocesano-

10:30 1ª Charla: EL CAMINO ABIERTO POR JESÚS

11:30 Aproximadamente; Pausa, café -reflexión-

12:30 2ª Charla: VOLVER A JESÚS. INICIAR LA REACCIÓN EN LAS COMUNIDADES CRISTIANAS

13:30 PREPARACIÓN COMIDA

14:00 ALMUERZO

15:30 DIALOGO ABIERTO CON EL PONENTE

16:30 – ORACION – DESPEDIDA

Publicación1

El día 24 de octubre celebramos en Tánger un encuentro de oración y reflexión. Organizaba la Delegación diocesana de Vida Consagrada. Nos guió con palabras de luz nuestro hermano José Antonio Pagola. Nos habló de Iglesia y de Jesús, de evangelio, de alegría y de pobres. Nos habló del camino abierto por el profeta de Nazaret y  nos animó a caminar tras de él, a recuperar el espíritu profético en la comunidad eclesial. Nos habló del seguimiento de Jesús desde los últimos: necesitamos releer el evangelio a la luz del sufrimiento de los pobres, desde el banco donde se sientan las víctimas de la injusticia. Nos habló de algunas tareas que es urgente realizar: convertirnos a Jesucristo, establecer una nueva relación con él, liberar la fuerza del evangelio.

Las palabras del hermano José Antonio resonaron con fuerza en el corazón de esta Iglesia que peregrina entre musulmanes como servidora de la esperanza.

[button link="https://www.diocesistanger.org/wp-content/uploads/2015/10/ES-POSIBLE-OTRA-IGLESIA.-ALGUNAS-TAREAS-URGENTES….doc" newwindow="yes"] ES POSIBLE OTRA IGLESIA. ALGUNAS TAREAS URGENTES…[/button]

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[button link="https://www.diocesistanger.org/wp-content/uploads/2015/10/CAP%C3%8DTULO-9-SEGUIR-A-JES%C3%9AS-DESDE-LOS-%C3%9ALTIMOS-.doc" newwindow="yes"] CAPÍTULO 9 SEGUIR A JESÚS DESDE LOS ÚLTIMOS [/button]

Que pueda ver

manosQue pueda ver, Señor, y cante tu grandeza por las obras de tu misericordia: que pueda ver la tierra que has preparado para la libertad de tus hijos, la tierra de toda bendición que es Cristo Jesús, de modo que, habiendo entrado en ella por tu gracia, no deje de reconocer el amor con que la cultivaste, el amor con que la preparaste para los pobres, el amor con que se la regalaste.

Que pueda ver, Señor, a mis hermanos, con esa mirada acogedora con la que tú mismo nos has mirado en Jesús de Nazaret. Que aprenda de él a ver y sentir compasión, a ver y curar, a ver y multiplicar el pan, a ver y consolar, a ver y resucitar, a ver y amar.

Que pueda, Señor, verme a mí mismo y acudirme en el hermano que sufre, de modo que en él cubra mi desnudez, en él remedie mi necesidad, en él alivie mi dolor.

Que pueda, Dios mío, ver a Cristo Jesús y acudirlo en tus hijos más pequeños, en los que no cuentan para el mundo, en los que no tienen poder, en los que no producen, en los que son considerados carga para la sociedad, en los que hemos entregado a la desdicha para aumentar nuestras rentas. Que en ellos vea a tu predilecto, al más amado; que en ellos me ocupe de él y cuide de él, como madre, como hermano, como amigo.

Que pueda alegrarme, Señor, con el resto de tu pueblo; que pueda ver risas en la boca de tus hijos, cantares en su lengua, porque se ha hecho verdad lo que soñaron, porque la esperanza ha iluminado los caminos de los pobres, porque la justicia y la paz se han besado, porque hay lugar para todos en la mesa de la solidaridad.

Que pueda ver, Señor, que, recibiendo hoy a Cristo Jesús en la eucaristía, recibo en él y con él a los pobres; que, recibiendo a los pobres a la mesa de la misericordia, en ellos y con ellos recibo a Cristo Jesús. ¡Que pueda ver!

Feliz domingo.

CONFERENCIA: «SAN FRANCISCO DE ASÍS Y EL ISLAM»

y CURSO SOBRE EL CRISTIANISMO MEDIEVAL. Instituto Al Mowafaqa‏

Saint François d’Assise et l’Islam
JEUDI 29 OCTOBRE 2015 à 19h

André VAUCHEZ
Professeur des universités
Spécialiste incontesté du Christianisme médiéval
Paris
ENTRÉE LIBRE
PARTICIPATION SUGGÉRÉE 50 DH
ET AUSSI…
Session de cours du 28 au 30 octobre 2015
Le Christianisme médiéval
André VAUCHEZ

Cours ouvert à tous
Renseignements & inscriptions : secretariat@almowafaqa.com

“Siervo de todos”: un nombre para Dios y para ti 

Primero escuchas y crees: “El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos”.

Luego comulgas y te transformas en lo que has escuchado y creído, en ese Hijo que “no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”.

Cuando se te dijo: “Vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres… y luego sígueme”, el Señor te había ofrecido alcanzar “lo que aún te faltaba”.

Ahora se te revela la necesidad de una desapropiación radical, por la que no sólo se te pide darlo todo, sino que habrás de darte también a ti mismo.

Si en la asamblea litúrgica escuchas, crees y comulgas, con ella vas diciendo que quieres seguir a Cristo Jesús, que quieres imitarlo, ser como él, transformarte en él, recorrer su camino, aceptar como tuya su misión.

Entonces, las palabras del evangelio que desvelan el misterio de la vida de Jesús, llenarán de luz el misterio de la tuya: “El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”.

Así, en comunión con el Hijo del hombre, también tú eres enviado para dar la vida sirviendo, para servir hasta agotar la vida.

“Siervo de todos” es nombre de Cristo y tuyo. Cristo lo escogió para sí por la encarnación. Tú lo has escogido para ti por la profesión de fe, y cada vez que comulgas, lo pronuncias de nuevo delante de la comunidad.

Ese nombre, que habla de amor, anula distancias y barreras entre el cielo y la tierra, entre la gracia y los pecadores, entre la salud y la enfermedad, entre la dicha y los pobres

Ese nombre, esa locura de amor, anula distancias y barreras entre Jesús y leprosos, entre Jesús y poseídos por el espíritu malo, entre Jesús y pecadores, entre Jesús y tú.

Ese nombre abre las puertas de tu vida a la súplica del hermano, a la impotencia del enfermo, a la soledad del anciano, a la angustia del que ha perdido la esperanza, a la necesidad del excluido, del que no tiene trabajo, del desahuciado,

Si has escuchado, creído y comulgado, te has hecho otro Jesús, otro “siervo de todos”, y ese nombre anula distancias y barreras entre los pobres y tú.

Feliz escucha, feliz comunión, feliz domingo.

P. S.: No es gravoso servir a quien amamos; pidamos amar a todos los que hemos de servir.

SOLIDARIDAD CON LOS MIGRANTES Y REFUGIADOS

CIRCULO DE SILENCIO, PROPUESTA DE LA MESA de CORDINACIÓN DOS ORILLAS en SOLIDARIDAD CON LOS MIGRANTES Y REFUGIADOS

Queridos amigos:

refugOs comunicamos desde el Área de Sensibilización, la próxima actividad de el CIRCULO DE SILENCIO del próximo miércoles 14 de octubre, desde las 19,30h hasta las 20.00h, en el interior de la Catedral (Tánger) en SOLIDARIDAD CON TODOS LOS MIGRANTES Y REFUGIADOS. 

El Círculo de Silencio es una acción no violenta que se realiza en un espacio público, habitualmente un día fijo al mes, en solidaridad con situaciones humanas de violencia, marginación, explotación, exclusión… que apela a la conciencia de todos para que se busque una respuesta de justicia y de dignidad a las situaciones que viven tantas personas.

Los Círculos de Silencio comenzaron en Toulouse a finales de 2007 en el seno de una comunidad franciscana. Hoy reúnen en Francia a varios miles de personas de distinta procedencia, en más de 180 ciudades, una vez al mes. Esta iniciativa se ha extendido por otras ciudades europeas como Ginebra, Varsovia, Trento, Bruselas, Liverpool y otras. También en España se reúnen círculos silencio en ciudades como Madrid, Burgos, Granada, Jaén, Salamanca, Zaragoza, Sevilla, Valladolid y otras.

De esta iniciativa participan muy diversas personas, creyentes de distintas religiones o no creyentes, y todas pueden sentirse cómodas.

En nuestra coordinación de la Pastoral de Migraciones entre las Dos Orillas se propuso realizar esta acción de solidaridad en la tarde de los segundos miércoles de cada mes, en ambas orillas. Se pondrá en marcha en la diócesis de Tánger el miércoles 14 de octubre, desde las 19.00h hasta las 20.30h, en el interior de la Catedral de Tánger. Otras ciudades como Ceuta, Tarifa, Tetuán y Nador, Martil, Larache, Asila y Alhucemas están concretando su puesta en marcha.

Sabéis que estos gestos tienen su efecto a largo plazo, si hay constancia y difusión. Los primeros en recibir este efecto sensibilizador somos nosotros, los que nos solidarizamos con este viaje amargo de los inmigrantes. Día a día, como rocío en la tierra, nos dejamos empapar por esta Palabra: “fui forastero y me acogisteis, emigrante y me integrasteis”.

Desde Tánger, cordialmente, la Delegación de Migraciones, Área de Sensibilización.

Un paso en la fila 

jesus_handLo has oído en la palabra sapiencial: cetros y tronos no se equiparan a la sabiduría, salud y belleza no son tan deseables como ella, la riqueza es nada frente a ella, el oro es un poco de arena, la plata vale lo que el barro.

Ahora, donde el autor sagrado escribió “sabiduría”, tú has aprendido a leer “Cristo crucificado”, “escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados –judíos o griegos-, un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios”.

Y vuelves a leer la palabra sapiencial: “no le equiparé la piedra más preciosa”… me propuse tener por luz al que es la Luz; con ella “me vinieron todos los bienes juntos”, pues en Cristo Jesús fui bendecido con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

A quienes el Señor concede esa sabiduría, los sacia de misericordia. Tú, Iglesia cuerpo de Cristo, conoces de cerca la luz de ese misterio, pues habiendo conocido por la fe a tu Señor, has reconocido en él la misericordia de Dios que te ha visitado y redimido, y que ha llenado de alegría tu vida entera.

Hoy, en medio de ti, resuenan las palabras de la misericordia hecha carne: “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme”.

Confieso que al transcribir esa llamada de Jesús, algo dentro de mí decía: “no lo hagas”, pues sólo conseguirás escandalizar a quien escuche esas palabras; “no lo hagas”, pues los llamados fruncirán el ceño y se alejarán pesarosos, como el joven del relato evangélico, que así se marchó “porque era muy rico”; “no lo hagas”, pues sonará a lenguaje duro y alejará de Jesús a los pocos seguidores que aún le quedan.

Pero las del evangelio son palabras ineludibles, y nos emplazan a manifestar qué es lo que realmente cuenta para nosotros. El sabio había dicho: “al lado de la sabiduría, todo el oro es un poco de arena”. El rico del evangelio entiende, sin embargo, que, si ha de optar, es preferible el oro a la sabiduría.

Lo sepamos o no, cada día escogemos entre riquezas y Cristo. Escogen la tristeza atroz de sus bienes las mafias que engordan con el sufrimiento de los pobres, las empresas que multiplican beneficios con la sangre de los trabajadores, los gobiernos que sanean cuentas pisoteando la dignidad de las personas, los privilegiados –el 10% de la población mundial- que nos hemos erigido en dueños de los recursos del planeta y condenamos a vivir en la miseria a gran parte de la humanidad.

Esa opción que tan natural nos parece entre riquezas y Cristo, entre bienes y pobres, es el seno en el que se gestan la corrupción, la explotación, la violencia, la mentira…

Y a todo eso –mentira, violencia, explotación, corrupción- se supone que renuncio hoy, si oída la llamada del Señor, doy un paso en la comunidad y me pongo en la fila de la comunión; Dios habrá hecho posible lo imposible para el hombre: ¡que entremos con Jesús en el Reino de Dios!

San Antonio de Ceuta en Tanger

San Antonio de Monte Hacho de Ceuta en Tánger
CRONICA

En el día de 20 de septiembre de 2015, llevamos a cabo los cofrades de San Antonio una convivencia confraternal en la ciudad de Tánger, con motivo del inicio del curso cofrade.
Por la mañana participamos en la Santa Misa que se celebró en la Catedral del Espíritu Santo, sede del Arzobispado de Tánger, y presidida por el Arzobispo, D. Santiago Agrelo Martínez, OFM.
Posteriormente, recibimos una interesante charla de manos del Vicario de la Archidiócesis de Tánger, Director Nacional de Obras Misionales Pontificias y Consejero del Gobierno de la Custodia de los Santos Protomártires de la Orden Franciscana en Marruecos, D. Simeón Stachera OFM. Fr. Simeón nos habló sobre los 800 años de la presencia franciscana en Marruecos, y la labor que desarrollan las diversas comunidades de religiosos y religiosas (hasta un total de ocho) en el norte del país.

A continuación, entregamos al señor Arzobispo (como máxima autoridad del Arzobispado) el escudo de oro de la Cofradía (aprobado en Cabildo de Junta de Gobierno del 29 de abril de 2014), en agradecimiento por su desinteresada labor en favor de esta Hermandad del Monte Hacho. Fue un momento realmente especial y bonito.

Tras el almuerzo de hermandad, visitamos el faro de Cabo Espartal, donde fuimos recibidos de manera excepcional por su responsable, con visita guiada por todo el museo.

Por la tarde, visitamos el Monasterio de la Sagrada Familia y Santa Teresita, el Carmelo de Tánger, en el cual oramos juntos a las hermanas carmelitas, que rezaron desde su apartado de clausura de la capilla.

En la acogedora iglesia realizamos peticiones, rezamos oraciones a la Virgen del Carmen, a San Antonio de Padua, Santa Teresa (con motivo del V Centenario de su Nacimiento), por los cristianos perseguidos, y la oración de la jornada mundial por el cuidado de la creación, del Papa Francisco.

Visitando el Carmelo de Tánger, ésta ha sido nuestra particular forma de agregarnos a la celebración del V centenario del nacimiento de Santa Teresa.

Tras los cánticos a la Virgen, y momentos de íntima oración ante el Santísimo, partimos felizmente hacia nuestra ciudad de Ceuta.

noticia

ENCUENTRO DEL CONSEJO PASTORAL

Tánger, 29 de septiembre de 2015

A los miembros del Consejo Pastoral de la diócesis de Tánger

Queridos: Paz y Bien.

El próximo sábado, día 3 de octubre, celebraremos en Tánger sesión plenaria del Consejo Pastoral. Os ruego a todos que hagáis lo posible por participar.

Nuestros pecados y la gracia de Dios han puesto en el centro de nuestras preocupaciones la suerte de los emigrantes, y nos ha parecido de gran interés para todos que el Consejo Pastoral reflexione sobre ello, de modo que el servicio de esta Iglesia a los emigrantes sea cada vez más consonante con el evangelio, que es hacerlo más consonante con el corazón de Dios y su pasión por sus hijos más pequeños.

Ese mismo día, llegará a Tánger, en el marco del Año Teresiano, el bastón de Santa Teresa de Jesús. En la tarde del sábado, a las 17:00, habrá una hora de oración en la iglesia del Carmelo de Tánger, y todos estamos invitados a participar. Para esta Iglesia peregrina el bastón es un símbolo de la vocación a la que hemos sido llamados: llevar a los pobres el evangelio; lo que presupone ir a ellos, caminar con ellos, apoyados en la fuerza de Dios.

En el Consejo tendremos ocasión de señalar fechas y contenidos de futuros encuentros, ya sea para celebraciones, ya sea para formación.

Como siempre, estáis invitados a la mesa del obispo: no faltará la cordialidad y algo que comer.

Un abrazo de vuestro hermano menor.

ENCUENTRO DEL CONSEJO PASTORAL

3 de octubre de 2015

El sábado 3 de octubre a las 10h00  se celebró en la Catedral de Tánger el Consejo Diocesano de Pastoral.

El orden del día elaborado por la Comisión Permanente:

10h00:
1) Aprobación del Acta de la sesión anterior.

2) Situación de la Diócesis en cuánto a:

2.1) Migraciones.

2.2) Atención a personas empobrecidas.

2.3) Celebraciones.

3) Informaciones Delegaciones Diocesanas:

3.1) Delegación de Migraciones.

3.2) Delegación de Vida Consagrada.

3.3.) Caritas Diocesana

4) Informaciones Consejos de zona.

5) Nombramientos.

6) Calendario.

13h00: Eucaristía.

14h00: Almuerzo en el Arzobispado.

Consejo Permanente

Publicación1

+ Fr. Santiago Agrelo

Arzobispo de Tánger.

¿Puedo ser solicitante de asilo y refugio?

Dejamos un vídeo para informar como se puede ser solicitante de asilo.

Está creado entre la Delegación de Migraciones de Cádiz y Ceuta y la Delegación de Migraciones de Tánger.

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DEL EMIGRANTE Y DEL REFUGIADO

POPE_2013_CentroAstalli_0013«Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia»

Queridos hermanos y hermanas,
En la bula de convocación al Jubileo Extraordinario de la Misericordia recordé que «hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre» (Misericordiae vultus, 3). En efecto, el amor de Dios tiende alcanzar a todos y a cada uno, transformando a aquellos que acojan el abrazo del Padre entre otros brazos que se abren y se estrechan para que quien sea sepa que es amado como hijo y se sienta «en casa» en la única familia humana. De este modo, la premura paterna de Dios es solícita para con todos, como lo hace el pastor con su rebaño, y es particularmente sensible a las necesidades de la oveja herida, cansada o enferma. Jesucristo nos habló así del Padre, para decirnos que él se inclina sobre el hombre llagado por la miseria física o moral y, cuanto más se agravan sus condiciones, tanto más se manifiesta la eficacia de la misericordia divina.

En nuestra época, los flujos migratorios están en continuo aumento en todas las áreas del planeta: refugiados y personas que escapan de su propia patria interpelan a cada uno y a las colectividades, desafiando el modo tradicional de vivir y, a veces, trastornando el horizonte cultural y social con el cual se confrontan. Cada vez con mayor frecuencia, las víctimas de la violencia y de la pobreza, abandonando sus tierras de origen, sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sueño de un futuro mejor. Si después sobreviven a los abusos y a las adversidades, deben hacer cuentas con realidades donde se anidan sospechas y temores. Además, no es raro que se encuentren con falta de normas claras y que se puedan poner en práctica, que regulen la acogida y prevean vías de integración a corto y largo plazo, con atención a los derechos y a los deberes de todos. Más que en tiempos pasados,
hoy el Evangelio de la misericordia interpela las conciencias, impide que se habitúen al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta que se fundan en las virtudes teologales de la fe, de la esperanza y de la caridad, desplegándose  en las obras de misericordia espirituales y corporales.

Sobre la base de esta constatación, he querido que la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado de 2016 sea dedicada al tema: «Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia». Los flujos migratorios son una realidad estructural y la primera cuestión que se impone es la superación de la fase de emergencia para dar espacio a programas que consideren las causas de las migraciones, de los cambios que se producen y de las consecuencias que imprimen rostros nuevos a las sociedades y a los pueblos. Todos los días, sin embargo, las historias dramáticas de millones de hombres y mujeres interpelan a la Comunidad internacional, ante la aparición de inaceptables crisis humanitarias en muchas zonas del mundo. La indiferencia y el silencio abren el camino a la complicidad cuanto vemos como espectadores a los muertos por sofocamiento, penurias, violencias y naufragios. Sea de grandes o
pequeñas dimensiones, siempre son tragedias cuando se pierde aunque sea sólo una vida.

Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta, que deberían ser divididos ecuamente entre todos. ¿No es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y legítimo bienestar para compartir con las personas que aman?

En este momento de la historia de la humanidad, fuertemente marcado por las migraciones, la identidad no es una cuestión de importancia secundaria. Quien emigra, de hecho, es obligado a modificar algunos aspectos que definen a la propia persona e, incluso en contra de su voluntad, obliga al cambio también a
quien lo acoge. ¿Cómo vivir estos cambios de manera que no se conviertan en obstáculos para el auténtico desarrollo, sino que sean oportunidades para un auténtico crecimiento humano, social y espiritual, respetando y promoviendo los valores que hacen al hombre cada vez más hombre en la justa relación con Dios, con los otros y con la creación?

En efecto, la presencia de los emigrantes y de los refugiados interpela seriamente a las diversas sociedades que los acogen. Estas deben afrontar los nuevos hechos, que pueden verse como imprevistos si no son adecuadamente motivados, administrados y regulados. ¿Cómo hacer de modo que la integración sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a las comunidades y prevenga el riesgo de la discriminación, del racismo, del nacionalismo extremo o de la xenofobia?

La revelación bíblica anima a la acogida del extranjero, motivándola con la certeza de que haciendo eso se abren las puertas a Dios, y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo. Muchas instituciones, asociaciones, movimientos, grupos comprometidos, organismos diocesanos, nacionales e internacionales viven el asombro y la alegría de la fiesta del encuentro, del intercambio y de la solidaridad. Ellos han reconocido la voz de Jesucristo: «Mira, que estoy a la puerta y llamo» (Ap 3,20). Y, sin embargo, no cesan de multiplicarse los debates sobre las condiciones y los límites que se han de poner a la acogida, no sólo en las políticas de los Estados, sino también en algunas comunidades parroquiales que ven amenazada la tranquilidad tradicional.

Ante estas cuestiones, ¿cómo puede actuar la Iglesia si no inspirándose en el ejemplo y en las palabras de Jesucristo? La respuesta del Evangelio es la misericordia.

En primer lugar, ésta es don de Dios Padre revelado en el Hijo: la misericordia recibida de Dios, en efecto, suscita sentimientos de alegre gratitud por la esperanza que nos ha abierto al misterio de la redención en la sangre de Cristo. Alimenta y robustece, además, la solidaridad hacia el prójimo como exigencia de respuesta al amor gratuito de Dios, «que fue derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo» (Rm 5,5). Así mismo, cada uno de nosotros es responsable de su prójimo: somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, donde quiera que vivan. El cuidar las buenas relaciones personales y la capacidad de superar prejuicios y miedos son ingredientes esenciales para cultivar la cultura del encuentro, donde se está dispuesto no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. La hospitalidad, de hecho, vive del dar y del recibir.

En esta perspectiva, es importante mirar a los emigrantes no solamente en función de su condición de regularidad o de irregularidad, sino sobre todo como personas que, tuteladas en su dignidad, pueden contribuir al bienestar y al progreso de todos, de modo particular cuando asumen responsablemente los
deberes en relación con quien los acoge, respetando con reconocimiento el patrimonio material y espiritual del país que los hospeda, obedeciendo sus leyes y contribuyendo a sus costes. A pesar de todo, no se pueden reducir las migraciones a su dimensión política y normativa, a las implicaciones económicas y a la mera presencia de culturas diferentes en el mismo territorio. Estos aspectos son complementarios a la defensa y a la promoción de la persona humana, a la cultura del encuentro entre pueblos y de la unidad, donde el Evangelio de la misericordia inspira y anima itinerarios que renuevan y
transforman a toda la humanidad.

La Iglesia apoya a todos los que se esfuerzan por defender los derechos de todos a vivir con dignidad, sobre todo ejerciendo el derecho a no tener que emigrar para contribuir al desarrollo del país de origen. Este proceso debería incluir, en su primer nivel, la necesidad de ayudar a los países del cual salen los emigrantes y los prófugos. Así se confirma que la solidaridad, la cooperación, la interdependencia internacional y la ecua distribución de los bienes de la tierra son elementos fundamentales para actuar en profundidad y de manera incisiva sobre todo en las áreas de donde parten los flujos migratorios, de tal manera que cesen las necesidades que inducen a las personas, de forma individual o colectiva, a abandonar el propio ambiente natural y cultural. En todo caso, es necesario evitar, posiblemente ya en su origen, la huida de los prófugos y los éxodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecución.

Sobre esto es indispensable que la opinión pública sea informada de forma correcta, incluso para prevenir miedos injustificados y especulaciones a costa de los migrantes.

Nadie puede fingir de no sentirse interpelado por las nuevas formas de esclavitud gestionada por organizaciones criminales que venden y compran a hombres, mujeres y niños como trabajadores en la construcción, en la agricultura, en la pesca y en otros ámbitos del mercado. Cuántos menores son aún hoy obligados a alistarse en las milicias que los transforman en niños soldados. Cuántas personas son víctimas del tráfico de órganos, de la mendicidad forzada y de la explotación sexual. Los prófugos de nuestro tiempo escapan de estos crímenes aberrantes, que interpelan a la Iglesia y a la comunidad humana, de manera que ellos puedan ver en las manos abiertas de quien los acoge el rostro del Señor «Padre misericordioso y Dios te toda consolación» (2 Co 1,3).

Queridos hermanos y hermanas emigrantes y refugiados. En la raíz del Evangelio de la misericordia el encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios en persona. No se dejen robar la esperanza y la alegría de vivir que brotan de la experiencia de la misericordia de Dios, que se manifiesta en las personas que encuentran a lo largo de su camino. Los encomiendo a la Virgen María, Madre de los emigrantes y de los refugiados, y a san José, que vivieron la amargura de la emigración a Egipto. Encomiendo también a su intercesión a quienes dedican energía, tiempo y recursos al cuidado, tanto pastoral como social, de las migraciones. Sobre
todo, les imparto de corazón la Bendición Apostólica.

Vaticano, 12 de septiembre de 2015, memoria del Santo Nombre de María
Francisco