¡Señor mío y Dios mío!:

minomuralsaofelixLa noche de Pascua trajo el evangelio más sorprendente: “No tengáis miedo. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado”. Antes de que el incienso subiese a lo alto de nuestras iglesias, la oración de la fe subía agradecida a lo alto del cielo, a lo más íntimo de nosotros mismos, a la morada santa del Dios de nuestra salvación. Antes de que la luz inundase de claridad nuestra asamblea, el alma se iluminó de esperanza, de alegría y de paz. Antes de que el Resucitado nos recibiera en comunión sacramental, nuestra fe lo había recibido en comunión espiritual, y sabíamos que, por la fe, era nuestro lo que admirábamos en él, pues nuestra era la humanidad en él resucitada, nuestra su gloria, nuestra su vida.

Ahora aprendemos a discernir su presencia en medio de nosotros. Otro le dará voz, pero hoy será él quien te hable, será él quien te abrace con su paz, será él quien te regale con su Espíritu, será él quien pronuncie contigo tu acción de gracias, será él quien resucitado se te entregue en el pan de la bendición, será él el corazón de la palabra que proclames, será él la verdad de los ritos que celebres, será él el corazón y la verdad de tu confesión: “¡Señor mío y Dios mío!”.

Cristo ha resucitado, y hoy nos encontramos con él en nuestra Eucaristía.

Feliz domingo. Feliz Pascua de resurrección.

Apertura Fundación Peteiro

  1. Palabras de Bienvenida : Mons. Santiago Agrelo Martínez,
  2. Arzobispo de Tánger. Introducción sobre la Fundación Peteiro
  3. La vida de Mons. Antonio Peteiro (Simeón)
  1. Conferencia de José Luis Barceló: “Importancia del Archivo histórico del Arzobispado de Tánger
  1. Ruegos y preguntas.
  1. Aperitivo compartido con los participantes

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Arzobispo de Tánger: Mons. Antonio Peteiro Freire. Hombre de pasión y de esperanza

            Recoger la vida de la persona que se ha conocido y compartido es un compromiso, una responsabilidad y un gozo. Tuve la gracia de estar unos cortos años con el Mons. Antonio Peteiro y escuchar sus homilías, sus cuentos, sus relatos de viajes que hacía, pero sobre todo sentir el calor de su sonrisa muy acogedora. Queriendo investigar su vida, me apoyé sobre todo en las fuentes de su Provincia Franciscana de Santiago de Compostela y lo escrito por personas que lo han conocido desde su juventud[1].

José Antonio Peteiro Freire nació en Mezonzo, parroquia de la archidiócesis de Santiago, en el municipio de Vilasantar, provincia de Coruña, el 20 de julio de 1936. Ingresó en el Seminario franciscano de Herbón en 1949. Vistió el hábito franciscano el 20 de agosto de 1954. Hizo el noviciado en el convento de San Francisco de Santiago. Allí emitió la profesión simple el 21 de agosto de 1955. Estudió Filosofía en el convento de San Diego de Canedo, en Ponteareas (dos cursos), y en el convento de Santiago (un curso). Estudió Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, donde se licenció en 1962. En ese mismo año, el 5 de agosto, recibió la ordenación sacerdotal.

Desde 1962 a 1964 estudió Pedagogía en Roma. Desde 1964 a 1966 amplió sus estudios de Teología en Munich (Alemania). En 1967, en Lyon (Francia), presentó y defendió la tesis doctoral sobre el pecado y el hombre actual.

            Desde 1967 fue profesor de Teología Dogmática, primero en el Estudio Franciscano de Santiago, y, desde 1969 a 1983, en el Centro de Estudios de la Iglesia en la misma ciudad, hoy Instituto Teológico Compostelano. Allí enseñó Teología Dogmática e Historia de la Salvación. Durante varios años enseñó Deontología médica en la Facultad de Medicina de la Universidad Compostelana.

            En 1971, fundó, junto con otros religiosos de la fraternidad franciscana de Santiago, el Centro Cultural Juan XXIII, obra de promoción social, y un albergue para transeúntes. En ese mismo año fue nombrado miembro del Presbiterio de la Diócesis de Santiago, en representación de los religiosos de la zona de Santiago.

Fue uno de los promotores del Concilio Pastoral de Galicia, que se celebró de 1973 a 1979. Durante los trabajos de este Concilio Fr. Antonio Peteiro fue miembro de la Comisión Coordinadora, en representación de los religiosos.

            Fue Presidente de la Unión Diocesana de Religiosos y Representante de los religiosos en el Consejo Presbiteral de Santiago.

            Participó en el V Congreso Franciscano Hispano-Portugués de Lectores y Educadores, celebrado en Valencia del 27 al 30 de diciembre de 1974, con motivo del VII Centenario de la muerte de San Buenaventura. Allí presentó una ponencia sobre Los religiosos en la Iglesia según San Buenaventura.

Del 21 al 31 de marzo de 1976, en preparación para la Pascua, tuvo las Conferencias Cuaresmales en distintas parroquias de la Archidiócesis de Tánger.

            En 1978 fue nombrado redactor de la revista Verdad y Vida. Del 11 al 13 de octubre de 1980 participó como ponente en la Asamblea de Obispos y Superiores Mayores religiosos de Galicia, que se celebró en el monasterio de Poyo. En 1981 fue nombrado Asistente provincial del Orden Franciscana Seglar, cargo que desempeñó hasta 1983.

En 1983 fue nombrado Arzobispo de Tánger y su consagración tuvo lugar en la iglesia conventual de San Francisco de Santiago de Compostela el 24 de septiembre de 1983 con el lema episcopal «In verbo tuo laxabo rete»[2]. Ejerció el servicio de Pastor de la iglesia de Tánger hasta el año 2005 en que la enfermedad le obligó a dejar el cargo a disposición de la Santa Sede.

            Lo que trajo a esta tierra de Marruecos  fue su alma de creyente y franciscano. El Espíritu de Jesús lo animó, lo guió e hizo de él un hombre de Dios y de los hombres, un hombre de corazón abierto y rodillas dobladas ante el Señor y ante los pobres, un luchador incansable, tenaz hasta la terquedad en la tarea de buscar cobijo para los sin techo, pan para al hambriento, e impulso carismático para los cansinos andares de las instituciones a las que también él pertenecía. Nadie le temió, muchos lo ignoraron, algunos lo menospreciaron, a todos ofreció lo que tenía: propuestas de acción inspiradas por la fe, el buen testimonio de su vida, solidaridad y colaboración con todos, apego al evangelio de Jesús, amor a los pobres, amor a la Iglesia.

            La Asociación Lerchundi, la Fundación Lerchundi, los Centros Culturales Lerchundi, el Hogar Lerchundi, el Centro para Niños Discapacitados CENDIS, la escuela para sordomudos EFFETAH dentro de sus actividades  llevan los sueños del Mons. Peteiro, que quiso ofrecer a los pobres todo su talento.

            Como hombre de Dios que era, desentonaba en todas partes. Era un profeta de verdad, y continuó siendo profeta cuando la enfermedad lo postró en el más absoluto silencio: silencio de Dios, silencio del hombre, silencio que era para todos admonición y vocación, silencio que anticipaba dolorosamente el que la Iglesia entera está viviendo en una penosa y luminosa noche oscura; silencio elocuente, pues, ausentes las palabras, sólo hablan las vidas, las vidas entregadas de los siervos de Dios, las vidas de los testigos de Jesús –eso que nuestro hermano Antonio fue, un testigo de Jesús-, las vidas de quienes acogieron el evangelio de la gracia, hombres y mujeres que siguen de cerca a Cristo pobre y crucificado.

            Falleció en Noia (A Coruña) el 25 de marzo de 2010. El entierro se celebró en la Iglesia Conventual de San Francisco en Santiago de Compostela. Han asistido todos los obispos de Galicia y el Padre General de la Orden Franciscana.

            Mons. Peteiro fue gran entusiasta del diálogo interreligioso. Seguía grandes pasos del P. Lerchundi y aprovechaba cada oportunidad del Encuentro con los musulmanes. El Vice-rector de la Universidad de Teología de Granada, Prof. José Luis Nogales, enterado de su fallecimiento  mandó esta nota:

“Él me decía muchas veces en Tánger y en Granada, durante nuestros encuentros con motivo de cursos “cristianos y musulmanes”: «-¡José Luis!, Yo me llamo ‘Antonio’». Pero yo seguía llamándole “Monseñor”. Tal era el respeto que me infundía el empaque “señorial” de su persona, más allá de su natural sencillez y bondad. Cuando entré en su habitación de la enfermería de Noia y le vi, un impulso me llevó a poner mi mano izquierda sobre su cabeza mientras le preguntaba: «Monseñor, ¿cómo se encuentra?». No se me venía a las mientes ninguna frase ingeniosa ni transcendental para aquel momento. Hacía ya al menos 7 años que no le había visto. En alguna ocasión que quise verle, algunos amigos me decían que no me iba a conocer y que yo lo iba a pasar muy mal. Finalmente, pude verle el verano pasado. No respondió nada a mi pregunta. Únicamente me miraba, con unos ojos de niño en cuyo fondo se adivinaban las ascuas de una inteligencia brillante. Creo recordar, aunque yo era presa de una fuerte conmoción en ese momento, que el buen hermano que le atendía decía algo así como que me había conocido. No lo sé, realmente. Nunca lo podré saber en esta historia. Espero, sin embargo, saberlo más allá de ella. Descanse en la Paz del Señor el buen religioso, el culto profesor, el elegante obispo. Un amigo obispo al que siempre llamé “Monseñor”, pero el único ante el cual nunca me sentía cohibido. Recuerdo una ocasión, en Granada, en la que llegué a decirle, ante un cierto desaire recibido por él, que su humildad franciscana se había impuesto a su condición episcopal. Él me miró, sin decir nada, como advirtiéndome de lo que aún me quedaba por aprender. Concédele Señor el lugar del consuelo, el reposo y la paz”[3].

       Fue promotor de 5 cursos “Cristianos y Musulmanes” patrocinados por la CERNA y organizados por el Centro de Investigación para las relaciones interreligiosas de la Facultad de Teología de Granada.

 


[1] Me apoyo especialmente en el texto de Mons. Santiago Agrelo, sacado de la Religión Digital, en línea:

http://blogs.periodistadigital.com/religiondigital.php/2010/03/28/p267710 (Consultado:15/07/11).

 

[2] Lc 5,5.

[3] Palabras del Prof. José Luís Nogales, enviadas a la Provincia de Santiago de Compostela, el día 25 de marzo de 2010, unos días después del fallecimiento del Mons. Peteiro.

Poesía castellana del siglo XX: homenaje a Moisés Garcés

ImageProxyEstimados amigos y amigas, el Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a participar de un acto literario, en el que se rendirá un homenaje a la poesía contemporánea en la figura del poeta vallisoletano Moisés Garcés. El programa consistirá en:

– PONENCIA SOBRE EL POETA CASTELLANO D. MOISÉS GARCÉS DEL CORTIJO (1.899-1.972)

– TEXTO INÉDITO DE D. MOISÉS GARCÉS DEDICADO A RUBÉN DARÍO, leído de forma colectiva

– REPORTAJE DE GRANADA (NICARAGUA) Y SU FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA

– NOTAS SOBRE NICARAGÜA Y GRANADA

– Sesión de SONIDO TERAPIA

El acto es iniciativa del profesor, filósofo y musicólogo Juan Manuel Molino Laguna y puedes participar en el mismo con la lectura colectiva del texto dedicado a Rubén Darío. Para ello nos lo debes comunicar antes del viernes 10 de abril. Te esperamos

Viernes 10 de abril de 2015, 19’00.

Biblioteca Lerchundi (Río Martíl)

Coordinador: Juan Manuel Molino, profesor

TE ESPERAMOS

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre:

pascua_3Considera, Iglesia de Cristo, la tradición que has recibido, y que procede del Señor: “Que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía». Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía»”.

Recuerda que, en aquella hora, Jesús “se pone a lavar los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido”.  Después les dijo: “Si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis”.

Considera las dos formas del único mandato: “Haced esto en memoria mía”. “También vosotros debéis lavaros los pies unos a otros”. No habrá para ti memoria de Cristo en la Eucaristía si no hay imitación de Cristo en el servicio a los hermanos.

El servicio es tu forma concreta de imitar la entrega del Señor, ¡hasta dar la vida por los hermanos! Y el cuerpo entregado de Cristo es la medida que la fe establece para la generosidad de tu servicio.

Que nadie separe lo que el Señor ha unido: la memoria de su entrega y la imitación de su ejemplo.

Feliz encuentro con Cristo Jesús.

Feliz Pascua, hermanos míos muy queridos.

Cursos de Informática

1416478966487– Curso de AUTOCAD Y MDT (modelo digital del terreno)
– Curso de PROGRAMACIÓN MODULAR
– Curso de PROGRAMACIÓN de PÁGINAS WEBS: lenguajes HTML y CSS

50 horas, tres meses

Comienzo: miércoles 8, viernes 10 y sábado 11 de abril de 2015.
Profesores especializados, en español (autocad) y francés (programación)

Precio: 450 dhs. (curso completo)

Inscripciones: Biblioteca Lerchundi (antigua iglesia), de lunes a viernes (15’00-20’00)

0539 97 95 53

Encarnación

jesus_handSe me acercó y me dijo que iba a “hacer el viaje”. Se refirió a la muerte como si no hablase de la suya: _“Para nosotros no hay otro camino”, me dijo.

Me pidió la bendición, pues quería “hacer el camino en paz”.

La abracé, y dejé en su frente una señal de la cruz: _“Jesús va contigo –le dije-. No tengas miedo”.

Se lo dije como si el mismo Jesús lo dijese ahora para los dos, porque yo tenía miedo, y ella también aunque lo escondiese tras un velo de palabras resignadas. Los dos necesitábamos oír y creer: “No tengas miedo”.

Comenzaba en la catedral la oración de la tarde: mis ojos iban del Crucificado del presbiterio a mi hija en su banco de cada día, de cruz a cruz, de soledad a soledad, de esperanza a esperanza.

Su voz, poderosa y limpia, entonó el himno: “Libra mis ojos de la muerte, dales la luz que es su destino…”. Adiviné un sentido nuevo para las palabras tantas veces recitadas; adiviné en el corazón un deseo infinito de vivir… adiviné un grito en el alma: “Tú, que conoces el desierto: dame tu mano y ven conmigo”.

Ahora ya sabes, querida, por qué hubo un día una encarnación, por qué una navidad, por qué un abajamiento de Dios hasta la condición de los pobres, por qué esa salida del amor al desierto de nuestras peregrinaciones. Aquel día vino a ti el que había de ser tu pan  para el camino,  la luz para tu noche, la mano para sostenerte en tu debilidad.

 “No temas”, le dijo a María el ángel del Señor. “No tengas miedo”, nos dice el que viene para ser nuestro Salvador.  La gloria de su Pascua envuelve en esperanza nuestra vida.

Feliz camino con Jesús.

Conferencia: ISLAM Y DEMOCRACIA.

CETTE SEMAINE…
JEUDI 26 MARS 2015 – 19 H – CONFÉRENCE PUBLIQUE
Islam et démocratie :
l’expérience tunisienne
Abderrazak SAYADI
Islamologue, Docteur ès Lettres
Université de Tunis
VENDREDI 27 MARS 2015 – 20 H – CONCERT

Et aussi
Session de cours du 23 au 27 mars
Islam contemporain :
les grands débats
Abderrazak SAYADI
Islamologue, Docteur ès Lettres
Université de Tunis

ENTRÉE LIBRE
PARTICIPATION SUGGÉRÉE 50 Dirhams

 

http://eepurl.com/bhIA7H

Taller de poesía

Estimados amigos y amigas, el Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a participar de un taller de poesía, preparatorio de un acto literario que tendrá lugar próximamente en nuestra sede, que pretende homenajear al poeta castellano Moisés Garcés, al tiempo que recordar a nuestro amigo Damián Moragues, recientemente fallecido. Te esperamos

Jueves 26 de marzo de 2015, 18’00.

Salón de actos Centro Lerchundi (Río Martíl)

Coordinador: Juan Manuel Molino, profesor

TE ESPERAMOS

Quisiéramos ver a Jesús:

ojos20jesusLos griegos de los que habla el evangelio dijeron al apóstol Felipe: “Quisiéramos ver a Jesús”. Y nosotros podemos entender que deseaban encontrarse con Jesús, hablar con él, tal vez creer en él, servirle, seguirle. Que sería algo así como desear ver lo que no está a la vista, lo que pertenece al misterio.

Por eso, el evangelista, en vez de informar sobre un eventual encuentro de Jesús con aquellos griegos, pone delante de ellos y de nosotros el misterio que andan buscando: lo que de Jesús todavía no se puede ver.

Para que alguien pueda ver a Jesús, será necesario que el Hijo del hombre haya vivido entera la hora de su glorificación: caer en tierra, morir, dar fruto…

Entonces, sólo entonces, se hará posible verle: “Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere da mucho fruto”. Aquí se habla de morir y fructificar, morir uno y nacer muchos, y ya nos damos cuenta de que se puede ver a Jesús sin nacer de Jesús, se puede ver a Jesús sin encontrarse con Jesús, se puede ver a Jesús sin creer en Jesús; nuestra petición hoy, como la de aquellos griegos ayer, aunque sólo diga “quisiéramos ver a Jesús”, dice que queremos creer en él, encontrarle a él, ¡nacer de él!

¡No basta con ver para ver! A Jesús lo vieron escribas y fariseos, y lo persiguieron; lo vio el sanedrín, y lo declaró reo de muerte; lo vio Herodes, y se burló de él; lo vio Pilato, y lo condenó.

¡Hace falta nacer! Trigo que nace de trigo; cristos que nacen de Cristo. ¡Sólo si naces, has visto! Esto es lo que pertenece al misterio.

Ahora considera lo que vives en el sacramento de la Eucaristía. En él haces memoria de la entrega de Cristo: “Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre”. En él haces memoria del sacrificio de Cristo, del grano de trigo que, caído en tierra, muere y da fruto. Tú, asamblea santa, eres el fruto de Cristo, tú has salido de Cristo, tú eres atraída por Cristo, tú vuelves a Cristo: muchos son los que han nacido de uno, y todos volvemos, por la comunión, a ser uno en aquel de quien hemos nacido.

Un sueño: Un solo rebaño y un solo pastor, los que ya creen y los que todavía no han visto al Señor, los que han oído su nombre y los que lo aman sin conocerlo. Que todos, Señor, volvamos a sentirnos carne de tu carne, ¡todos!

Una sorpresa: La de saber que eras tú quien llamaba a mi puerta necesitado. Entonces descubrí otro modo de verte, de encontrarte, de comulgar contigo: Ver a los pobres, encontrarlos, comulgar con ellos, hacerme uno con ellos.

Un secreto: Para ver a Jesús, basta el amor.

Feliz domingo.