Un Dios obstinado en llamarse Jesús: 

belenEs todavía Navidad: solemnidad de Santa María, Madre de Dios. 

Las palabras con las que anunciamos el misterio, adquieren sentido sólo si optamos por ellas: Habrá Navidad sólo si creo en ella. Y sólo la fe hará que, en una mujer de Nazaret, de donde nada bueno se espera que salga, vea la comunidad de los fieles a la Madre de Dios.

Es también la Jornada Mundial de la Paz. 

Habrá paz sólo si la dejo entrar en el corazón y hago con ella un pacto de fidelidad hasta que la muerte nos una de forma definitiva.

Dios se ha obstinado en hacer siempre posible lo que la fe de cada uno hará real.

Su Navidad y su paz, su mundo nuevo, su año de gracia, hace tiempo que comenzó; hace tiempo que las profecías se hicieron evangelio; hace tiempo que el futuro de las promesas quedó atrapado en el hoy de su cumplimiento: “Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor. Y es su nombre: Admirable, Dios, Príncipe de la paz, Padre perpetuo, y su reino no tendrá fin”; “hoy os ha nacido un salvador”; “hoy ha sido la salvación de esta casa”.

Pero sólo la fe hará de ti una nueva criatura. Sólo por la fe entrarás en el año de gracia del Señor. La fe, la misma que llenó de esperanza el tiempo de las promesas, hoy, en el tiempo del evangelio, llena tu vida de asombro y de alabanzas.

Dios se ha obstinado en bendecir… hasta bendecirnos con su Hijo, hasta fijarse en nosotros por los ojos de su Hijo, hasta hacernos el don de su Hijo, señal de su favor y de su amor sin medida. Y tú te alegras con un gozo que nadie podrá arrebatarte, pues te reconoces nacido de Dios, hijo de la bendición.

Dios se ha obstinado en abrir caminos de salvación para todos los pueblos, una fuente de alegría para las naciones. Toda tu riqueza, Iglesia de Cristo, es la salvación y la alegría que tu Señor te ha dejado en herencia para que la entregues entera a los que lloran, a los pobres, a los predilectos de Dios.

La paz de Dios para ti se llama Jesús. La gracia se llama Jesús. La bendición se llama Jesús. La salvación se llama Jesús. Todo lo que amas, todo lo que esperas, todo lo que Dios puede darte se llama Jesús.

Feliz entrada en el mundo nuevo de la mano de Jesús.

Abraza palabra, pan y Niño: 

nueva2“Alegrémonos todos en el Señor”.

Así reza la antífona con la que entramos en la Misa de medianoche, y es la comunidad eclesial la que dice: “Alegrémonos”: Es en la comunidad reunida donde unos a otros nos invitamos a la alegría, y lo hacemos porque nos ha nacido Jesús de María, porque ha venido Jesús de Dios, Jesús para el mundo, Jesús para ti. “Alegrémonos”, porque de María y de Dios ha venido sobre el mundo la paz.

Y añadimos: “ha nacido nuestro Salvador”, “un hijo se nos ha dado”, “ha aparecido la gracia de Dios”. De ese modo, en el seno de un pasado perfecto, que permite al ayer perdurar en el hoy, nuestra fe encierra el misterio de un Niño que, habiendo nacido para la humanidad hace más de dos mil años, nace hoy para cada uno de nosotros, nace para la comunidad de la que formamos parte, nace para “el pueblo que caminaba en tinieblas”, para “los que habitaban en tierra de sombras”, para los hambrientos de pan y de justicia.

Ese Niño es una bandera discutida y lo reciben siempre el amor o el odio, la fiesta o la indiferencia, la alegría de los pobres o la envidia de los poderosos. Así fue entonces. Así es hoy.

Muy fácilmente confundimos al Niño con dogmas, ritos, o prácticas de los que hacemos bandera, mientras a él le neguemos el sitio que necesita en nuestra posada.

Dogmas, ritos y prácticas, en ningún pesebre tiemblan de frío ni esperan de nadie un abrazo, una caricia, una canción de cuna, el calor de un regazo…

En nuestro pesebre, hecha carne, tiembla una palabra divina, que espera ser creída y hacerse en nosotros fuente de agua viva. Por eso cantamos: “Alegrémonos todos en el Señor”.

En nuestro pesebre se nos ofrece un pan que, bajado del cielo y comido, se nos hace en las entrañas medicina de inmortalidad y pan de eternidad. Por eso nos animamos unos a otros diciendo: “Alegrémonos todos en el Señor”.

En nuestro pesebre está recostado, envuelto en pañales, un Salvador, un niño que nos ha nacido, un hijo que Dios nos ha dado y que hemos de cuidar. Por eso, a la alegría de la Iglesia en la tierra, se une el coro de los ángeles, y todos alabamos a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”.

Pero es posible también una Navidad frustrada; es posible que palabra, pan y Niño se nos den y no sean recibidos; siempre es posible un: “vete a tu país”, “vete con los tuyos”, “vete”… Nos justificamos pensando que lo decimos al extranjero, al emigrante, al hombre de otra cultura, al de otra religión… Un día descubriremos sorprendidos que se los estábamos diciendo al Rey que nos ha de juzgar.

Quien cuida del pobre, cuida de Cristo.

Quien cuida del pobre, abraza palabra, pan y Niño., y recibe en herencia la bendición, la alegría y la paz que la Navidad nos ha traído del cielo.

Jornada literaria hispano árabe:

imageHomenajes a Shakib Arsalam y García Lorca

En nombre del Centro Cultural Lerchundi, os invitamos a participar de una amena jornada literaria done la asociación Tercer Milenio va a presentar un homenaje a los escritores Shakib Arsalam y García Lorca, en el 80 aniversario de su muerte, que tendrá lugar el próximo viernes 23 de diciembre, a las 18’00 en el salón de actos.
El acto consistirá en:

– Proyección audio visual de su histórica a Tetuán de Shakib Arsalam
– Proyección del documental biográfico del escritor
– Conferencia: García Lorca, poeta y dramaturgo, un breve recorrido por sus obras.
– Proyección de la película «Lorca, muerte de un poeta». Coloquio posterior

Oraganizan y participan: Asociación Tercer Milenio, grupo Abdul Malik y colectivos de estudiantes universitarios

viernes 23 de diciembre de 2016
Salón de actos, 18’00

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facebook: Centro Cultural Lerchundi de Martil
0539 97 95 53
¡TE ESPERAMOS!

DÍA INTERNACIONAL DEL MIGRANTE

JORNADA SOCIO CULTURAL
imageEstimados/as amigos y amigas, con motivo del Día Internacional del Migrante, os animamos a participar del Foro sobre Migraciones, que tendrá lugar en la Casa de la Cultura de Tetuán el sábado 17 de diciembre, a las 10’00. Se celebrarán mesas redondas, conferencias, proyecciones de vídeos, recital de poesías, música, desfile de ropa tradicional africana… organizados por la asociación
de Jóvenes Africanos y estudiantes universitarios de diversas nacionalidades y procedencia cultural. Trataremos de debatir y reflexionar, desde diferentes perspectivas, acerca de la situación de los actuales movimientos migratorios y de la situación de la población inmigrante en Marruecos. ACUDE Y PARTICIPA

Jornada de Migración: LA INMIGRACIÓN, UNA LLAMADA A LA MOVILIZACIÓN

Sábado 17 de diciembre de 2016
Casa de la Cultura de Tetuán, 10’00

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¡TE ESPERAMOS!

“El Señor vendrá a salvar a su pueblo”

captura-de-pantalla-2016-12-15-a-las-13-06-42A la Iglesia de Dios que peregrina en Tánger: Paz y bien.

Queridos:

Desde hace años, desde hace una vida para muchos de vosotros, sois evidencia de que “el Señor ha salido de su santuario y ha venido a visitar a su pueblo”.

Suyas han sido vuestras manos, con las que él continúa realizando su obra; suya es vuestra compasión, por la que él continúa vendando heridas y resucitando esperanzas; suyo es vuestro corazón, en el que él continúa amando; suyos sois cada uno de vosotros en quienes él continúa saliendo al encuentro de los pobres y les lleva la buena noticia.

Para los pobres, vosotros sois evidencia de que el Señor está cerca, de que su luz ha brillado en la noche, de que es Navidad.

Pero sois también testigos de vuestra pobreza: Sabéis que, en esta vida, el adviento no termina: sabéis que lo verdadero y la plenitud son futuros, y que nuestro Dios es siempre “un Dios escondido”, es siempre aquel a quien ansiamos de noche y por quien madrugamos más que la aurora.

Es así para nosotros. Es así para todos los pobres.

Por eso, Iglesia amada del Señor, te son familiares las palabras del Salmista: “¿No vas a devolvernos la vida para que tu pueblo se alegre contigo? Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”. ¡Paradojas de la fe que profesáis!: Vosotros, que hacéis evidente la Navidad, esperáis todavía que se cumpla, que os envuelva su alegría, que os visiten en ella la misericordia de Dios y su salvación.

Nombres para nuestros sueños:

Por creyentes y por pobres, somos emigrantes que se han echado a los caminos de la fe con un hatillo de sueños: Los ciegos, en busca de la luz. Los que la ley ha declarado impuros, en busca de la gracia que los purifique. Los enfermos, en busca de la salud; y los cautivos, hacia un mundo de cadenas rotas y pasos en libertad.

Los hambrientos mendigan el evangelio de un pan; para el sediento, el evangelio es el agua; para el desnudo, un vestido con que protegerse; para el que llora, una mano que ofrezca confianza…

Nosotros soñamos a la medida de nuestras necesidades o de nuestros deseos. Dios hace promesas a la medida de su amor. Escucha lo que ese amor ha soñado para todos:

“Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos y a los que se convierten de corazón.

La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra; la misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan.”

“Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna”.

La luz, la gracia, la salud y la libertad que pedías, el pan, el agua, el vestido y el consuelo que necesitabas, todo te lo ha dado el amor de Dios.

En el salmo, ese don se llama salvación y gloria, misericordia y fidelidad, justicia y paz. El profeta lo llamará “Dios-con-nosotros”. Y el ángel del evangelio lo llamó “Jesús”.

¡Dios nos lo ha dado todo en Jesús!

Jesús es el nombre de todo lo que soñamos.

¡Feliz Navidad!:

No temas, pequeño rebaño; no temas, Iglesia enviada por el Espíritu del Señor para llevar a los pobres la bueno noticia: Tu Dios viene a ti, pequeño él también como un niño, vulnerable él también como un recién nacido.

Que la fe lo levante hasta tu mejilla y lo acerque a tu corazón. Que el amor haga subir desde tu corazón el cielo un canto de alabanza por la justicia que ese niño es para ti, por la paz que con él ha nacido para ti, por la salvación que en él te ha alcanzado, por la gloria que en su fragilidad has visto resplandecer.

Feliz Navidad, Iglesia de Tánger. Feliz Navidad a los pobres, pues, con el nacimiento de Jesús, llega para ellos el Reinado de Dios. En verdad, “el Señor ha salido de su santuario y ha venido a visitar a su pueblo”.

Tánger, 14 de diciembre de 2016.

Fiesta de San Juan de la Cruz.

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ASIAN DAY

imageJornada Cultural Asiática:
«Música y espiritualidad oriental»

El Centro Cultural Lerchundi. ubicado en la antigua Iglesia de Martil, os invita a participar en el II Encuentro Intercultural Asiático, el próximo sábado 17 de diciembre, a las 17’00. Las comunidades japonesa, tailandesa, china, indonesia, india y coreana nos van a presentar su riquezas musicales, su profunda espiritualidad, las verdades que presentan sus expresiones religiosas (hinduismo, budismo, sintoismo) y deliciosa gastronomía. Han organizado diversas propuestas que nos van a permitir acercarnos al gran continente asiático para finalizar con una degustación de comidas y bebidas tradicionales. ACUDE Y PARTICIPA, te esperamos.

Participan: Comunidad japonesa, estudiantes tailandeses, china, estudiantes indonesios, voluntarias coreanas e india. También intervendrán voluntarios marroquíes y europeos del Centro Lerchundi

sábado 17 de diciembre de 2016, 17’00

Espacios del Centro Lerchundi: biblioteca, patio y salón de actos

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¡TE ESPERAMOS!

Nuevo párroco en Santiago el Mayor de Nador

visitaarzobisponadorEl 13 de noviembre, el Arzobispo de Tánger, D. Santiago Agrelo, visitó la parroquia de Nador. No era la primera vez que lo hacía, pero sí la primera vez que la visita se realizaba para introducir en ella un nuevo párroco y un equipo parroquial. Y con la particularidad de que, después de muchos años en que la parroquia ha estado confiada a los Franciscanos, en esta ocasión, la confiaba, por primera vez, a los Jesuitas.

Seguidamente leyó el nombramiento del párroco, Rafael Yuste, y de los vicarios, Francis Gouin y Javier Montes, e invitó al nuevo párroco a renovar las promesas que había formulado en su ordenación sacerdotal.

La Eucaristía continuó posteriormente en su forma habitual. Al final de la misma, y antes de la oración de después de la comunión y de la bendición, el Obispo dio la palabra al nuevo párroco, que saludó y agradeció la confianza del obispo y la presencia de los asistentes.

Después de la Eucaristía, las comunidades religiosas de Nador y Driouch (las dos provincias que comprende la parroquia…) ofrecieron con sus aportaciones y otras que llegaron de diversos asistentes, un aperitivo que se convirtió en comida temprana.

Generalmente en la misa de los domingos se juntan de 20 a 30 personas. Las cuatro comunidades religiosas que están dentro del territorio de la parroquia: Esclavas de la Inmaculada Niña, Hijas de la Caridad, Franciscanas misioneras de María y jesuitas. Y algunos laicos subsaharianos o europeos.

En esta ocasión llegaron también las Hijas de la Caridad de Driouch y las cuatro comunidades religiosas femeninas que actualmente trabajan en Melilla: Esclavas de la Inmaculada Niña, Religiosas de María Inmaculada, Franciscanas de los Sagrados Corazones y Apostólicas del Corazón de Jesús.

También acudieron algunas personas del Consulado, entre ellas el Cónsul, y alguna del Colegio Lope de Vega. Vinieron laicos y laicas de Melilla, de Beni Enzar, y de Nador. En la Eucaristía se reunieron unas 60 personas y en el aperitivo se incrementó el número con algunos subsaharianos y musulmanes hasta los 70.

Asimismo el obispo y la delegada de Migraciones de la archidiócesis de Tánger dieron a conocer la nueva composición del equipo de la delegación de Migraciones en la zona de Nador, del que forman parte Javier Montes SJ y Rafael Yuste SJ.

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Amar para que sea Navidad: 

lampara-aceite-300x286Todavía resuena en el corazón el eco de la liturgia de la Virgen María: “Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios, porque me ha vestido un traje de gala me ha envuelto en un manto de triunfo como novia que se adorna con sus joyas”.

El profeta no dice «me revestirá» sino «me ha revestido», no dice «me envolverá» sino «me ha envuelto», y es que la fe y la esperanza traen al presente lo que el tiempo histórico conjuga en futuro.

Dios es sólo presente, y lo que de Dios tiene relación con nosotros es ya presente aunque sólo lo esperemos.

“¡Desbordo de gozo!” No lo digo de mañana: lo digo ya.

Y añado: los demás gozos terminan; éste, no. Mi gozo es para siempre como lo es la promesa de Dios, como lo es Dios.

Hoy la liturgia dominical se abre con el anuncio de una epifanía divina: “Decid a los cobardes de corazón: Sed fuertes, no temáis. Mirad a nuestro Dios que viene y nos salvará”.

Hoy escucho de nuevo palabras que mi incredulidad no sabe cómo hacer creíbles: “El bosque se regocijará, la montaña se alegrará, florecerán las orillas del Mar de la muerte, tus hijos se alegrarán con gozo y alegría”.

Tú, Señor, me confías promesas que sólo tienen sentido si se gritan contra la legalidad y la indiferencia que hacen inhóspitos para tus hijos, para tus pobres, el otoño, el invierno, la lluvia y el frío.

Tú me confías promesas que son verdaderas y consoladoras sólo si se hacen a los que habitan en tinieblas, en tierra y sombras de muerte, a los moradores del bosque, a los excluidos en la montaña, a los que han de aceptar una apuesta con la muerte si quieren atravesar los pocos kilómetros de un brazo de mar.

Para ellos, Señor, me has dado las palabras de tu promesa, palabras que suenan increíbles, por no decir escandalosas: “Sed fuertes, no temáis… vuestro Dios trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará.”

Yo las pregonaré en una catedral, donde lo normal será que tus promesas no nos asombren ni nos sorprendan ni renueven nuestra esperanza, sencillamente porque la vida no nos ha llevado a sentir la urgencia, ni siquiera el interés, de verlas cumplidas.

Agobiado por el escándalo de su sufrimiento, hoy es el pobre quien se llega a ti, Señor, a tu Iglesia, a tu cuerpo que es la Iglesia, con la pregunta: “¿Eres tú el que ha de venir, o hemos de esperar a otro?”

Y tú, por tu Iglesia, por tu cuerpo que es la Iglesia, le respondes y le anuncias lo mismo que anunciaste a los discípulos de Juan: “Los ciegos ven, y los inválidos andan. Los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen. Los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el evangelio”.

Hoy comulgamos contigo, Cristo resucitado, para ser tu cuerpo en el mundo, para que vivas en nosotros, para que en nosotros continúes tu lucha contra el mal del hombre, contra la angustia del hombre, contra leyes e indiferencia que llenan de heridas tu cuerpo en los pobres.

Hoy comulgamos contigo para que a los pobres se les anuncie el evangelio, y conozcan, porque cuidamos de ellos, que tú los amas y los salvas.

Hoy comulgamos contigo, Señor, para hacer verdadera nuestra Navidad.

Alegría para los pobres 

asuncion-mariaLlueve desde hace días.

Con la lluvia, la vida de los chicos en el bosque de Beliones se te vuelve memoria obsesiva como una melodía que hubieras oído demasiadas veces.

Bajo el aguacero, subimos a la montaña porque ellos nos esperaban.

El coche iba lleno de todo, que, en aquellas circunstancias, es como decir que iba lleno de nada, pues mantas y ropas y calzado, recibidos como se recibe lo indispensable para vivir, todo, seguramente todo, llegó empapado de agua, si no de fango, al compasivo refugio que ofrecen los plásticos.

Aquella tarde, sólo abracé hijos pasmados de frío y mojados.

Entonces, te invade un sentimiento de culpa y se te vuelve losa insoportable el sentimiento de impotencia: No puedes cambiar el sistema económico que va llenando de pobres el mundo para que haya un puñado de ricos. No puedes cambiar el sistema político que a unos pocos los hace dueños del destino de todos. No puedes cambiar el sistema de poder que determina quién en la sociedad es sujeto de derechos y quién es sólo objeto de dominio. Ni siquiera puedes aliviar con una manta caliente el frío de tus hijos, porque no habrá para ellos un lugar donde guarecerse de la lluvia y el viento. No puedes, no puedes, no puedes… porque un mundo de gente importante ha decidido que no puedas, han decidido por ti, y lo que es mucho peor, han decidido por hombres, mujeres y niños a los que han declarado indocumentados, ilegales, sin papeles, irregulares. A las puertas del sistema nunca sufren y mueren personas de carne y hueso; por allí sólo se mueven abstracciones, predicados y adjetivos.

Hoy, solemnidad de la Inmaculada Concepción, en lo más hondo de esa memoria angustiada de hijos que sufren, resuena como un desafío la voz del profeta: “Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios, porque me ha vestido un traje de gala me ha envuelto en un manto de triunfo como novia que se adorna con sus joyas”.

La liturgia guarda esas palabras en el corazón de María de Nazaret, la mujer de alma traspasada por una espada de dolor, la Madre que sólo puede compartir y no aliviar el dolor de su Hijo crucificado, la bendecida por la que a todos nos vino la bendición, la llena de gracia que es la causa de nuestra alegría.

Aquellas palabras, la comunidad eclesial las escucha pronunciadas por Cristo resucitado, alegría del mundo, resplandor de la gloria del Padre.

En realidad, son palabras que sólo tienen sentido dichas para hijos crucificados y madres al pie de la cruz. Son palabras testimonio del compromiso de Dios con la vida de los pobres. Son palabras para gritar en todas las montañas donde la legalidad vigente atormenta el cuerpo de Cristo: “Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios, porque me ha vestido un traje de gala me ha envuelto en un manto de triunfo como novia que se adorna con sus joyas”.

Hoy, Iglesia amada de Dios, formando un cuerpo con Cristo en la eucaristía y con Cristo en el calvario de Beliones, haces tuya la profecía y desafías con tu debilidad la arrogancia de los poderosos, con tu esperanza su idolatría del dinero, con tu amor la frialdad de su indiferencia; y mantienes en el corazón de los pobres la certeza de que hay reservada para ellos una herencia de alegría.

Te lo ha dicho el profeta, lo has oído en tu eucaristía: Dios mantiene abiertas para los pobres las puertas del futuro.

Justicia, libertad y paz: 

candles2wandedsPregunta, Iglesia en adviento, pregúntale al profeta qué has de esperar, qué nos trae en su misterio la Navidad. Que resuenen con fuerza en tu corazón las palabras de su oráculo: “Brotará un renuevo… florecerá un vástago… Sobre él se posará el espíritu del Señor”.

Pues ésa será tu Navidad: Un renuevo, un vástago, y, ungiéndolo, prudencia y sabiduría, consejo y valentía, ciencia y temor del Señor. Un renuevo, un vástago, que “juzgará con justicia a los pobres, con rectitud a los desamparados”. Un renuevo, un vástago, que será el principio de un mundo tan lleno “de ciencia del Señor, como las aguas colman el mar”, un mundo que será una epifanía de la paz que anhelamos, una prenda del paraíso que soñamos: “Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito”… Ésa será tu Navidad: Un renuevo, un vástago, ungido por el espíritu para hacer justicia a los pobres e inaugurar un mundo nuevo en el que reine la paz.

Si ahora le preguntas al Salmista, él te hablará del rey que viene, un rey que “librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector”, un rey que “se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres”.

Lo que Dios ha prometido, ciertamente lo cumplirá: el renuevo brotará, el vástago florecerá, el espíritu lo ungirá; en sus días la justicia florecerá, la paz abundará eternamente, y a los pobres se les anunciará la buena noticia.

Si buscas el manantial de las promesas, lo hallarás en el amor eterno de Dios que se ha fijado en tu necesidad.

Si indagas el propósito que le trae hasta ti, lo hallarás en la justicia que esperan los pobres, en la liberación por la que suspiran los oprimidos, en la paz con la que sueñan y por la que trabajan los hijos de Dios.

“Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»” Lo has oído, Iglesia en adviento: Preparad el camino a la justicia, a la liberación, a la paz. Trabajad por el mundo que Dios ha soñado, un mundo que él quiere de afligidos liberados, de pobres e indigentes que, arrebujados en la piedad de los santos, experimentan la salvación que les llega de Dios. Preparad el camino a Cristo Jesús, de modo que en vosotros él viva por la fe, y los pobres encuentren la justicia, la libertad y la paz.

Feliz domingo.