Que el amor ilumine a los pobres con la luz de la resurrección:

pascua_3Es el día octavo de nuestra fiesta de Pascua. La comunidad reunida en torno a Cristo resucitado, vuelve a entonar con él su salmo de alabanza al Dios de la vida: “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”.

Puedes decirlo con la casa de Israel; puedes decirlo con la casa de Aarón; puedes decirlo con los fieles del Señor; pero no dejes de decirlo con Cristo resucitado: “Eterna es su misericordia”.

Si confiesas que “Cristo ha resucitado”, vas diciendo que Cristo está en Dios; vas diciendo que aquel a quien viste crucificado, vive para siempre con la vida de Dios; vas diciendo que Cristo está sentado a la derecha de Dios en el cielo; ¡y todo “porque el Señor es bueno, porque es eterna su misericordia”!

Si confiesas que “Cristo ha resucitado”, vas diciendo que Cristo está en ti; que aquel a quien tu fe contempla glorificado, vive contigo para siempre, vive en ti por su Espíritu, y por medio de ti continúa llevando a los pobres la buena noticia del Reino de Dios, ¡y todo “porque el Señor es bueno, porque es eterna su misericordia”!

Si confiesas que “Cristo ha resucitado”, vas diciendo que tu vida –tu pequeñez, tu debilidad, tu fragilidad, tu pobreza, tu miseria, tu noche- está escondida con Cristo en Dios; y que la vida de Dios –su grandeza, su fuerza, su poder, su gloria, su misericordia, su luz- está escondida con Cristo en ti.

Por eso, Iglesia cuerpo de Cristo, tu salmo es el de tu Señor, pues es de los dos la alegría y el gozo de este día en el que Dios hizo maravillas de amor, es de los dos la salvación cumplida en este día, es de los dos la prosperidad alcanzada.

Tú lo vas diciendo con Cristo resucitado, y él ya nunca lo dirá sin ti: “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”. Y a vuestro canto se unirá en todo tiempo el coro de los que van siendo iluminados por la caridad de la Iglesia con la luz de la resurrección de Cristo.

A vuestro canto se unirán los que crean sin haber visto, los que creyendo reciban de Cristo resucitado la paz y el Espíritu, los que se hayan acogido en ti a la misericordia de Dios y hayan recibido de ti su perdón, lo que hayan conocido que Cristo vive porque tú los has amado.

“Alegraos en vuestra gloria, dando gracias a Dios, que os ha llamado al reino celestial”, a la vida con Cristo, a la gloria de su resurrección.

Feliz Pascua, queridos.

Subasta de pintura

Subasta de cuadros día 1 de abril a las 20:00 horas, en TÁNGER, Iglesia Católica (Iberia) Sidi Bouabid 55

El dinero que se recaude con la subasta de los cuadros, irá destinado a los proyectos sociales que la delegación de migraciones de la iglesia católica tiene en marcha para temas de inmigración.

Páginas desdeCatálogo de subasta

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«Tened los sentimientos de Cristo»

domingo-de-ramos1A los fieles laicos, a las personas consagradas y a los presbíteros de la Iglesia de Tánger.

Queridos:

La gracia de Dios nos ha hecho testigos de la pasión que Cristo continúa padeciendo en los humillados de nuestro mundo, en los excluidos de la justicia, en los expulsados de la dignidad de la vida.

La gracia de Dios nos hizo prójimos de esa humanidad que cayó en manos de bandidos que la desnudaron, la molieron a palos y la dejaron abandonada y medio muerta al borde de nuestro camino.

Por gracia hemos experimentado la vulnerabilidad de los pequeños de la tierra. Por gracia se nos ha clavado en el alma el clamor de los oprimidos. Por gracia se nos han conmovido las entrañas y hemos sido llamados a la solidaridad.

Ahora que entramos en la celebración de la Pascua anual, mientras contemplamos crucificado, muerto, sepultado y resucitado a Cristo, que es nuestra cabeza, celebramos la gloria de la cruz, la fuerza de los débiles, el enaltecimiento de los pequeños, el triunfo de los derrotados, la esperanza de los que sólo en la fidelidad de Dios pueden esperar, la gloria de su cuerpo que es la humanidad nueva reconciliada en el amor.

En comunión con Cristo:

En los misterios que vas a celebrar, no haces memoria de una historia que no sea tuya, no evocas acontecimientos en los que no hayas participado, sino que recuerdas lo que también tú has vivido, porque el Hijo de Dios se hizo hombre por ti y para ti, el Verbo se hizo carne por ser tuyo y porque fueses suya, Cristo se abajó hasta la muerte y se durmió en la cruz por ser tu esposo y porque fueses su esposa, por ser tu cabeza y porque fueses su cuerpo.

No te separes, amada, del Cristo que se rebaja hasta hacer suya tu muerte; y Dios no te separará del Cristo al que su fuerza levanta para darle el «Nombre-sobre-todo-nombre.»

Aprende el camino que él recorre: “No hizo alarde de su categoría de Dio.. se despojó de su rango… se rebajó hasta someterse incluso a la muerte”. Aprende el camino que él es, el camino que Dios ha abierto para ti y que reconoces como tuyo y del que no quieres desviarte.

Ésa es la humanidad nueva, la de aquellos que, en Cristo y con Cristo, aprenden la sabiduría del abajamiento, de la obediencia, del servicio, de la humildad, hombres y mujeres que, por tener entre ellos los sentimientos propios de Cristo Jesús, no se encierran en sus propios intereses sino que buscan el interés de los demás, tienen entrañas compasivas, y se mantienen unánimes y concordes en un mismo amor.

Son muchos los imitadores del viejo Adán, que quiso enaltecerse a sí mismo, apropiarse de la condición divina, hacer alarde de Dios, hacer por sí mismo lo que sólo a Dios corresponde hacer.

A vosotros la gracia os ha hecho imitadores de Cristo, y dejáis que sea vuestro Padre del cielo el que os dé un nombre embellecido con la gloria de su Unigénito.

Los días de la pasión del Señor nos recuerdan que el abajamiento, la obediencia, la entrega, la cruz, son la patria de Cristo Jesús, y que ésa es también nuestra patria.

El versículo con que la comunidad eclesial se dispone a escuchar el evangelio de la pasión, nos ayuda a entrar en el corazón del misterio: Jesús escogió esa patria “por nosotros”, escogió la cruz por amor, entró en la angustia de la desdicha para abrir a sus hermanos pobres las puertas de la alegría. Esa luz de amor que ilumina la cruz de Jesús, es la que ha ilumina la cruz de nuestra entrega; y donde con la Iglesia que mira a Jesús, decimos: “Cristo se sometió por nosotros incluso a la muerte”, con la Iglesia que habla de sí misma, decimos: Se somete incluso a la muerte por los hermanos, por los pequeños, por los pobres, por ungir de amor el cuerpo de su Señor.

“Hágase tu voluntad”:

El cumplimiento de la voluntad del Padre es la clave de lectura de la vida de Jesús. Él nos enseñó a decirlo cuando oramos al Padre del cielo: “Padre nuestro… hágase tu voluntad”. Él lo dijo cuando entraba en su agonía: “Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad”.

Nosotros lo decimos con Jesús en su hora, y él lo dice con nosotros en nuestra oración; nosotros lo decimos y comulgamos con la obediencia de Jesús, y él lo dice y comulga con la humildad de nuestra fe; nosotros lo decimos aceptando con Jesús el cáliz que él ha de beber, y él lo dice abrazando con nosotros la cruz que hemos de llevar.

“Hágase tu voluntad”: Dichas por Jesús, las palabras llevan dentro la piedad del Hijo que aprendió, sufriendo, a obedecer. Dichas por nosotros, llevan dentro la humilde confesión de la fe de los pequeños, su aguante en la esperanza, la fuerza con que los pobres resisten a la violencia de los poderosos. Tú dices con ellos: “Hágase tu voluntad”, y “endureces el rostro como pedernal, sabiendo que no quedarás defraudada”.

“Hágase tu voluntad”: Para Jesús y para ti el pan con que alimentas tu vida “es hacer la voluntad del que os ha enviado y llevar a término su obra”.

A ti, como a Jesús, se “te ha dado una lengua de iniciado”, para que sepas decir al abatido las palabras de aliento que aprendiste en la comunión con la entrega de tu Señor y con el sufrimiento de los pobres.

“Tened los sentimientos de Cristo”, aclamad con vuestra vida al que viene en nombre del Señor. Llevad la luz de la Pascua, la paz y la gloria de Dios a la vida de los pobres.

Tánger, 17 de marzo de 2016.

+ Fr. Santiago Agrelo

Arzobispo

No dejes de ser “en él”:

xxvi-ordinario-bNo sé si vas a cantarlas. No sé siquiera si van a resonar leídas en tu asamblea dominical. Se trata de unas antífonas que han sido escogidas para que nos guíen a la hondura del misterio de la celebración.

La de entrada dice así:

“Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa, contra gente sin piedad; sálvame del hombre traidor y malvado. Tú eres mi Dios y protector”.

Esas palabras llevan dentro tu aflicción, tus gemidos, tu necesidad de salvación, tu fe, tu esperanza, tu hambre de Dios, tu sed de justicia.

En realidad, esas palabras llevan dentro el silencio de aquella mujer que la ley condenaba a morir, el grito de Jesús crucificado, la congoja de todos los excluidos, amenazados, humillados y sacrificados de la humanidad.

No podrás decir sola, Iglesia cuerpo de Cristo, las palabras de tu salmo, ya que el sufrimiento las hizo apropiadas para todos los empobrecidos de la tierra. Sube, pues, a tus labios la oración del desahuciado, del abandonado, del enfermo, del emigrante, del excluido; haz tuya la súplica del que no tiene trabajo, del que no tiene pan… Si de todos y tuyas son las lágrimas, de todos y tuya ha de ser la voz con la que clamas al Señor.

Esa comunión con los pobres en el dolor, te dispone para que comulgues en la justicia con Cristo resucitado:

“Mujer, ¿ninguno te ha condenado? Ninguno, Señor. Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más”.

Recuerda el evangelio que habrás escuchado. Aquel día, a Jesús “le traen una mujer sorprendida en adulterio” y “la colocan en medio”. Aquel día todos sabían lo que la ley decía sobre las adúlteras, pero querían oír lo que decía Jesús, y no porque quisieran aprender de él, sino porque querían comprometerlo y acusarlo. Aquel día “quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante”. Aquel día, aquella mujer, de labios de Jesús, escuchó las palabras de tu antífona:

“Mujer, ¿ninguno te ha condenado? … Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más”.

Necesito que recuerdes el evangelio, porque hoy eres tú esa mujer y son para ti las palabras del Señor.

Advierte, sin embargo, la novedad del misterio: puedes decir que hoy el Señor “quedó solo contigo”; pero no podrás decir de ti misma lo que se dice de la mujer -“que seguía allí delante”-, pues habiendo hecho comunión con el Señor, no estás ya “delante de él” sino “en él”, y es “en él” donde te alcanza la gracia, el perdón, la reconciliación, es “en él” donde se sacia tu hambre de Dios, donde se apaga tu sed de justicia, donde se remedia tu necesidad de salvación.

“Anda”, Iglesia de Cristo, “y en adelante no peques más”: no te separes jamás de él, no dejes de ser “su cuerpo”, no dejes de ser “en él”.

Feliz comunión con los pobres. Feliz comunión con Cristo. Feliz domingo.

CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA MUJER

image (1)Estimado amigo/a, te animamos a asistir a la Celebración del día de la mujer el próximo sábado 12 de marzo, a partir de las 15’00 en el Centro Cultural Lerchundi de Tetuán. El grupo de voluntarios ha organizado un completo programa de actividades para que puedas disfrutar de una jornada festiva cultural: cine, teatro, concierto de música, desfile de vestidos tradicionales, café. Los beneficios del evento irán destinados al proyecto social del voluntariado, te adjuntamos el programa con los horarios. ACUDE Y PARTICIPA

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Cine, teatro, concierto de música, desfile de vestidos tradicionales, café…

sábado 12 de marzo de 2016, 15’00.
Centro Lerchundi de Tetuán

Organizado por el grupo de voluntarios Lerchundi
Precio: 30 dhs.
Venta de entradas: Centros Lerchundi de Tetuán y Martil

centre.lerchundi@gmail.com
facebook: Centro Cultural Lerchundi de Tetuán

0624 434 093
¡TE ESPERAMOS!

TALLER DE LECTURAS COMPARTIDAS

PARA COMPRENDER MEJOR EL MUNDO

imageEl Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a participar de este interesante espacio que pretende fomentar el debate público, que nos permita crecer como personas y trabajar por la igualdad. Una actividad que hacemos con mucha ilusión y la aportación de todos aquellos que ya están participando, con la coordinación entusiasta de Inma Sáez.
En la sesión del próximo sábado 12 de marzo, analizaremos un interesante artículo de la escritora y activista afroamericana hell hooks, titulado Mujeres negras, dar forma a la teoría feminista. Te esperamos en el salón de actos

Coordina: Inma Sáez de Cámara. Antropóloga

imascoe@yahoo.es

Sesiones: todos los sábado, 17’00. Salón de actos
duración de los encuentros: dos horas y media

los talleres se imparten en español
lerchundimartil@gmail.com

facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

¡TE ESPERAMOS!

Gustad y ved qué bueno es el Señor:

16_white_dunesEl evangelista dice que publicanos y pecadores se acercaban a Jesús a escucharle. Y los fariseos y los escribas, murmurando, que no imitando y mucho menos admirando, nos dejan un valioso testimonio de lo que llevaba consigo aquel acostumbrado “acercarse a Jesús”, cuando dicen: “Este acoge a los pecadores y come con ellos”.

No me digas que en ese comportamiento “acostumbrado” de los pecadores con Jesús y de Jesús con los pecadores, no has reconocido lo que en seguida se cuenta en la parábola del padre que tenía dos hijos: el pecador que se acerca, el padre que acoge y que prepara un banquete de fiesta por el hijo reencontrado.

A aquel hijo, que se había ido lejos de la casa y de la vista de su padre, y que ahora se ha puesto en camino “adonde estaba su padre, cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo”.

Ya sabes lo que significa “acoger”: ver, conmoverse y correr para abrazar y besar.

Aquel hijo que venía de lejos, si no desnudo como el hombre después de haber comido del árbol prohibido, volvía harapiento y hambriento. El hijo sólo puede decir: “He pecado”. El padre dice: “Sacad en seguida el mejor traje, ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies, traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete”. Aquel padre no se queda en dar de comer al hijo que llega con hambre, sino que necesita hacer fiesta por el hijo que ha recobrado con vida.

Y ya sabes también lo que significa que Jesús comía con pecadores: era comer y hacer fiesta, porque a Dios la casa se le llenaba de hijos que volvían de lejos.

Mientras escuchamos el relato, el corazón se nos sobresalta, pues el espíritu advierte que, con palabras y hechos de otro tiempo, se habla de los pecadores que hoy nos acercamos a Jesús, de los fieles a quienes Cristo Jesús acoge en esta celebración, de la comunidad eclesial con la que el Señor de la vida se sienta hoy a comer.

“Hoy os he despojado del oprobio de Egipto”, dice el Señor; hoy te he despojado del oprobio de guardar cerdos y padecer hambre en un país lejano, hoy comerás en la casa de tu padre, hoy estarás conmigo en el paraíso.

Ahora, Iglesia acogida y sentada a la mesa del banquete del reino de Dios, entona tu canto con el salmista, aclama con el pueblo que en aquella Pascua comió por primera vez los frutos de la tierra prometida, haz fiesta con el hijo que de lejos ha vuelto a su padre, con los pecadores que se acercaban a Jesús: “Gustad y ved qué bueno es el Señor”. Gustad la abundancia de la mesa de Dios, entrad en la fiesta de su alegría por vosotros, gustad y ved y bendecid al Señor en todo momento, que su alabanza esté siempre en el corazón y en la boca de los fieles.

Y no olvides que, si ésta es la historia de un padre y de sus dos hijos, es también una historia de hermanos. Advierte que la dificultad que no hay en que el padre abrace al hijo perdido y haga fiesta por él, la hay en que el hermano acepte abrazo y fiesta, tanta dificultad que, para superarla, el padre ha de recurrir a palabras llenas de humildad y ternura: “Deberías alegrarte, hijo, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. Al que estaba enojado, le llama “hijo”, que es mucho más que regalar un cabrito para comer con amigos. Y del otro le recuerda que es “su hermano”, que es mucho más decisivo, comprometido y exigente que ser amigo.

Comunión: Tiempo para la alegría del encuentro con nuestros hermanos en la casa del padre, a su mesa, en la comunidad eclesial.

CURSO de PRIMEROS AUXILIOS

تكوين في الإسعافات الأولية

ImageProxyEl Centro Cultural Lerchundi de Martil, ubicado en la antigua iglesia, organiza un CURSO DE PRIMEROS AUXILIOS, que tendrá lugar del 5 al 20 de marzo de 2016. Dirigido a miembros de asociaciones, educadores y público en general, tiene por objeto una formación básica en atención sanitaria; al tiempo que promover un compromiso ciudadano en la mejora de las condiciones de los sectores sociales más desfavorecidos. Al final del curso se entregará un diploma acreditativo del mismo, la primera sesión tendrá lugar el sábado 5 de marzo, a las 16’00. Te esperamos

Impartido por: Yassine Sabek (licenciado en química, Universidad Abdelmalek EssâAdi de Tetuán)
las lenguas de enseñanza serán el árabe dialectal y español
del 5 al 20 de marzo de 2016

Sesiones y horarios: sábados, de 16’00 a 19’00 y domingos, de 11’00 a 13’00 (AULA 2)

Precio: 50 dhs

inscripciones: Biblioteca Lerchundi, de 15’00 a 21’00

lerchundimartil@gmail.com

0539 97 95 53

facebook: centro cultural lerchundi

¡TE ESPERAMOS!

Jornada Cultural Asiática. ASIAN DAY

Encuentro Intercultural

imageEl Centro Cultural Lerchundi. ubicado en la antigua Iglesia de Martil, os invita a participar en el I Encuentro Intercultural Asiático, el próximo sábado 5 de marzo, a las 16’00. Las comunidades japonesa, china, indonesia, rusa, coreana y filipina nos van a presentar su riquezas culturales, historias milenarias, profunda espiritualidad y deliciosa gastronomía. Han organizado diversas propuestas que nos van a permitir acercarnos al gran continente asiático: presentación de cada país, fiestas, folclores, música, retos actuales, stands con productos típicos… para finalizar con una degustación de comidas y bebidas tradicionales. ACUDE Y PARTICIPA, te esperamos.

Participan: Comunidad japonesa (profesores, estudiantes y voluntarios), china, estudiantes indonesios, rusa, voluntarias coreanas y filipinas. También intervendrán voluntarios marroquíes y europeos del Centro Lerchundi

sábado 5 de marzo de 2016, 16’00

Espacios del Centro Lerchundi: biblioteca, patio y salón de actos

lerchundimartil@gmail.com
facebook: Centro Cultural Lerchundi de Martil
0539 97 95 53
¡TE ESPERAMOS!