La noche es tiempo de muerte y resurrección 

images.jpgpr4ayerLa liturgia de la palabra del domingo pasado nos ayudó a entrar en el misterio de la noche del pueblo de Dios, considerada como tiempo de salvación, tiempo para vivir de fe, con esperanza, en el amor.

Hoy, guiados por la palabra del Señor, volvemos a entrar en esa noche de gracia y de liberación, considerada ahora como tiempo de contiendas y divisiones, de pleitos y condenas, de cruz y de ignominia. A nosotros, como a Jeremías, como a Jesús, el príncipe de este mundo nos arroja una y otra vez al aljibe sin agua; también nosotros, como el profeta y como Jesús, nos hundimos en el fango; y, como ellos, somos liberados de la charca fangosa. En esta celebración eucarística, nosotros, con Jesús, entramos de verdad en la hora deseada y amarga de su bautismo, pues en esta celebración se hace manifiesta nuestra comunión con Cristo Jesús: aquí morimos con Cristo, aquí resucitamos con él.

Hoy, con Jeremías y con Jesús, con el salmista y con todo el pueblo santo de Dios, hemos orado, diciendo: “Señor, date prisa en socorrerme”. Nuestra oración ha sido apremiante, imperativa, le hemos puesto prisa a la quietud eterna de Dios, porque nosotros tenemos prisa, porque nos urge alcanzar auxilio, porque, con Jeremías y con Jesús, somos nosotros los amenazados por el lodo en el fondo del aljibe, en la charca fangosa, en la fosa fatal. Hoy, nuestra oración no es una súplica susurrada desde la quietud, sino un grito lanzado desde la tormenta, desde la contienda, desde la división, desde la cruz, desde la noche.

Dijimos “Señor”, y, al decirlo, pusimos nuestros pies en la firmeza de la roca; dijimos “Señor”, y, al decirlo, envolvió nuestra vida la certeza de la esperanza; dijimos “Señor”, y, al decirlo, confesamos con el corazón que él es nuestro auxilio y nuestra liberación.

Dijimos “date prisa en socorrerme”, y se nos concedió la gracia de recordar el misterio de nuestra comunión con Cristo Jesús, y en Cristo nos vimos, a un tiempo, entregados y liberados, muertos y resucitados. Dijimos “date prisa en socorrerme”, y nos vimos bautizados con Cristo en la muerte y encendidos con él en el fuego del Espíritu. Dijimos “date prisa en socorrerme”, y se nos concedió experimentar que, en el misterio de nuestra comunión con Cristo, somos el pueblo de la Pascua, el pueblo de los oprimidos en quienes el Señor se ha fijado, el pueblo de los pobres y desgraciados de quienes el Señor ha querido cuidar.

Vosotros lo sabéis, hermanos míos, que estando resucitados con Cristo, estáis todavía muriendo con él; como sabéis que, estando muertos con Cristo, estáis ya resucitados con él. Vosotros, como Jesús, amáis la vida y queréis entregarla por los demás. Vosotros, como Jesús, amáis la paz, y al mismo tiempo habéis de soportar, como él, sin miedo a la ignominia, la oposición de los pecadores.

En Cristo contempláis lo que el Padre Dios está haciendo con vosotros; en la verdad plena del misterio de Cristo, en su muerte y resurrección, en su Pascua, contempláis lo que vosotros estáis viviendo en la oscuridad de vuestra vida. En la Eucaristía ya comulgáis lo que un día seréis, pues el que estaba muerto comulga la resurrección y la vida, el que era esclavo comulga la libertad, el que caminaba en tinieblas comulga la luz. Y así, de modo misterioso y verdadero, hoy, en la Eucaristía, vosotros ya sois lo que comulgáis.

Quiere ello decir que vuestra experiencia de la noche, como lugar de ignominia y de cruz, de división y de contienda, es inseparable de vuestra experiencia de liberación y de resurrección, de unidad y de paz.

Por último, considera, hermano mío, que si Cristo continúa muriendo en ti que ya estás resucitado con él, continúa de modo muy especial su pasión en todos los excluidos, en todos los oprimidos, en todos los que por la codicia de los poderosos, por la avaricia de sus prójimos, por la indiferencia de los satisfechos, han sido arrojados al aljibe de un futuro sin esperanza: No le abandones en su pobreza sin pan, sin agua, sin vestido, sin libertad. Ilumina la noche de los pobres, pues Cristo ha iluminado para siempre la tuya con la luz de su resurrección.

¡Feliz domingo!

Fiesta Intercultural y Encuentro del Voluntariado

imageEn nombre del Centro Cultural Lerchundi. ubicado en la antigua Iglesia de Martil, os invitamos a participar en la tradicional Fiesta Intercultural de cada verano, el próximo sábado 13 de agosto. En esta ocasión vamos a compartir experiencias personales y comunitarias con voluntarios de diversas nacionalidades, que desarrollan su actividades entre nosotros y nuestro entorno, así como conocer la diversidad cultural y religiosa de la sociedad que nos rodea, en un ambiente de convivencia entre todos. Comenzaremos a partir de las 21`’00, a continuación tendremos un ágape fraternal donde compartiremos lo que cada uno o cada comunidad quiera aportar, para finalizar con una Fiesta del Voluntariado a partir de las 23’00. ACUDE Y PARTICIPA, te esperamos.

TALLER DE OBSERVACIÓN ESTELAR

¿cuánto haces que no miras al cielo?

imageEl Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a desplazarte a la naturaleza, a un lugar elevado (Buannan), para contemplar la magia de la noche estrellada. Además en esta fecha puede observarse uno de los fenómenos astronómicos más importantes del año. La cita es el viernes 12 de agosto, el lugar de encuentro es el Centro Lerchundi, a las 18’00. También puedes esperarnos en Tetuán, en el desvío hacia Buannan, detrás de la estación de autobuses, allí haremos una parada. ¡¡¡ No te lo pierdas !!!

Para la logística:

  • El desplazamiento se efectuará en automóviles particulares y taxis compartidos, hasta donde se pueda subir. El resto se hará andando
  • Material necesario: Linterna potente, bebida y cena, calzado fuerte, ropa de abrigo, algo para sentarse en el suelo, mantita para cubrirse.
  • El coste es gratuito, cada asistente paga su desplazamiento.
  • La hora de regreso está prevista para las 0’30

Coordina e informa: Enma Prim (0634 301 549) imprimor@gmail.com

Centro Lerchundi

Viernes 12 de agosto, 18’00

lerchundimartil@gmail.com

facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

¡TE ESPERAMOS!

JORNADAS HISPANO MARROQUÍES DE VOLUNTARIADO

imageEl Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a participar de los campos de trabajo de voluntarios que tendrán lugar del 9 al 11 de agosto, en nuestra Biblioteca, organizados por AICE (asociación Infancia Cultura y Educación), donde abordaremos diversos temas de interés general, que nos permitan conocer de forma crítica y compartida nuestra realidad, al tiempo que trabajar en proyectos de educación intercultural y de progreso comunitario entre las dos orillas. Las sesiones tienen lugar por las mañanas, de 10’00 a 14’00, con pausa para café o té, trataremos los siguientes temas:

  • ¿Qué implica ser voluntario?
  • Las organizaciones sociales en Marruecos
  • Motivos de la emigración
  • ¿Para qué sirve la cooperación al desarrollo?
  • Posibilidades de desarrollo profesional en España y en Marruecos
  • ¿Cómo construir proyectos de educación intercultural y de progreso comunitario entre personas de las dos orillas del Mediterráneo?

Biblioteca Lerchundi

Del 9 al 11 de agosto, 10’00-14’00

lerchundimartil@gmail.com

facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

¡TE ESPERAMOS!

“La noche es tiempo de salvación”:

Jesus pan de vida2La palabra del Señor proclamada en la liturgia eucarística de este domingo remite de varias maneras a «la noche» como tiempo de realización de las promesas divinas, tiempo de salvación para los inocentes, tiempo de gloria para los elegidos, tiempo de gracia para que los fieles del Señor esperen en vela su llegada, la llegada de la misericordia, la llegada de la liberación.

La noche de la salvación es una noche habitada por hombres y mujeres de fe, hombres y mujeres que se han puesto en camino porque Dios los ha llamado, y saben que su Dios es un Dios fiel.

En la noche de la salvación sólo hallaremos pobres con esperanza, hombres y mujeres que han conocido con certeza la promesa de su Señor.

En la noche de la salvación Dios ha puesto su palabra, su promesa, su fidelidad, su lealtad. Y el hombre se mueve en esa noche iluminado por la fe, animado por la esperanza, apoyado en el amor de su Señor, que es para sus fieles auxilio y escudo.

Así, en la noche, en la fe, que es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve, obedeció Abrahán a la llamada del Señor y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Abrahán se hizo peregrino en la noche, porque la fe en su Dios le dio la certeza de que llegaría un día en que él, Abrahán, anciano y sin descendencia, ya no sería capaz de contar el número de sus hijos, como ahora, en la noche, no era capaz de contar el número de las estrellas.

Así, en la noche, en la fe, que es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve, velaron los hijos de Israel, aguardando el paso del Señor; velaron con la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano. Porque creyeron, velaron; porque creyeron, rociaron con sangre las jambas y el dintel de la casa; porque creyeron, comieron a toda prisa la pascua del Señor; porque conocieron con certeza la promesa de que se fiaban, pasaron de la esclavitud a la libertad.

Así, en la noche, en la fe, que es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve, veló y obedeció Cristo Jesús; porque creyó, él se entregó en su noche a la voluntad del Padre para beber el cáliz; porque esperó, él se entregó libremente a su pasión, para destruir la muerte y manifestar la resurrección; porque creyó y esperó y amó, él se entregó con el perdón a los que lo crucificaban, y con infinita misericordia a todos los que con su sangre él redimía. Porque creyó, esperó y amó, Cristo Jesús entregó su vida en las manos del Padre, y a nosotros nos entregó su Espíritu para que fuésemos hijos según el corazón de Dios.

Así, en la noche, en la fe, que es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve, han de velar los discípulos de Jesús. Los discípulos velarán sin temor en la noche, porque esperan el día en que se manifestará el Reino que el Padre les ha dado. Los discípulos velarán en la noche, ceñida la cintura y encendidas las lámparas, esperando la última Pascua, la venida del Hijo del Hombre, la liberación definitiva de los hijos de Dios.

Queridos, hemos considerado hasta aquí algo de lo que la palabra de Dios nos dice acerca de la noche como tiempo de salvación; pero no hemos dicho nada de nuestra Eucaristía ni de nuestra asamblea.

La Eucaristía de la comunidad cristiana es realización verdadera de la palabra de Dios que hemos escuchado.

A la Eucaristía, como a los caminos de la noche de la salvación, vienen los pobres que esperan el Reino de Dios, los oprimidos que esperan justicia, los pacíficos que esperan la manifestación de los hijos de Dios. En verdad, este tiempo de gracia de nuestra Eucaristía se halla habitado por pobres con esperanza.

En este tiempo de gracia, el Señor hace brillar delante de su pueblo la luz de Cristo resucitado, columna de fuego divino que acompaña en todos los caminos de la vida la peregrinación de los redimidos. En esta Eucaristía, los hijos piadosos de un pueblo justo ofrecen a Dios el único

sacrificio agradable a sus ojos, el sacrificio de Cristo Jesús, sacrificio de obediencia ofrecido en la vida y consumado en la muerte del Señor. En este tiempo de gracia, los creyentes aguardamos confiados y esperanzados y vigilantes la llegada del Señor, para abrirle apenas venga y llame. En esta Eucaristía, en la verdad escondida de este admirable sacramento, nosotros somos aquellos siervos dichosos, a quienes el Señor, al llegar y encontrarnos en vela, se ciñe, nos hace sentar a la mesa, y nos va sirviendo, y es él mismo el que se nos entrega como pan de vida y bebida de salvación.

La Eucaristía que celebramos es siempre tiempo de salvación, noche de gracia, noche en la que el Señor fue entregado, noche en la él nos entregó su Cuerpo y su Sangre para el perdón de los pecados y para una alianza nueva y eterna con Dios.

La Eucaristía nos hace moradores de la noche de la salvación, peregrinos en los caminos de la fe, pues en la Eucaristía escuchamos la palabra que en la vida obedecemos; en la Eucaristía acogemos al Señor, de quien en la vida esperamos la llegada; y somos, en cada momento de nuestra vida, el pueblo que el Señor liberó en la Pascua sagrada, los siervos que el Señor sirvió en la santa comunión, los redimidos a quienes el Señor llamó para hacer con ellos una alianza de amor.

Este misterio de salvación que es la celebración eucarística y también nuestra vida, esta noche de gracia más luminosa que el día, anticipa en la experiencia sacramental el encuentro definitivo del Señor con su pueblo: “Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre cumpliendo con su tarea… Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá”. Grande, muy grande es el don que recibimos. Grande, muy grande es la responsabilidad que asumimos. ¡Estad preparados!

¡Feliz domingo!

ENCUENTRO DE VOLUNTARIOS:

LOS CAMPOS DE TRABAJO A AMBOS LADOS DE LA FRONTERA

imageEl Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a participar de una jornada de convivencia de voluntarios, donde compartiremos con nuestros hermanos javerianos sus experiencias de trabajo con inmigrantes en la ciudad vecina de Ceuta. Por nuestra parte presentaremos nuestros proyectos con los distintos sectores sociales, el trabajo de las asociaciones, testimonios personales y presentaciones de la riqueza cultural y humana de Marruecos. Estamos todos invitados a participar el sábado 6 de agosto, a las 10’30 en la biblioteca. Te esperamos:

Voluntarios: llamados al compromiso social

Biblioteca Lerchundi

Sábado 6 de agosto,10’30

lerchundimartil@gmail.com

facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

¡TE ESPERAMOS!

TERTULIAS DE VERANO

imageEl Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a participar de las tertulias y coloquios de verano, donde abordamos diversos temas de interés general, que nos permitan conocer de forma crítica y compartida nuestra realidad, al tiempo que crecer en valores humanos y estrechar lazos fraternales. Las sesiones tienen lugar los martes y viernes, a partir de las 19’30 en la  biblioteca Lerchundi, del 2 al 26 de agosto, trataremos los siguientes temas:

  • La educación ¿se nos ha olvidado?
  • El paro juvenil: causas y efectos
  • La explotación laboral de menores
  • El reciclaje: opción u obligación
  • La educación vial y la responsabilidad social

Biblioteca Lerchundi

Martes y viernes, 19’30

lerchundimartil@gmail.com

facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

¡TE ESPERAMOS!

Necedad y prudencia: 

jesus_handLa parábola que escuchamos en el evangelio de este domingo no considera la desdicha última del rico, sino la necedad actual de su codicia.

Mientras el cántico al evangelio evoca la dicha de “los pobres en el espíritu, porque de ellos es –se dice que “es” ya, y no sólo que “será”- el reino de los cielos”, el evangelio evoca la figura de un hombre, cuyos campos habían producido una cosecha suficiente para muchos años, y piensa, en su necedad, que, si tiene bienes para muchos años, tendrá muchos años de vida para disfrutar de sus bienes.

La pregunta es: si somos pobres que viven ya en el reino de los cielos, o somos ricos todavía dedicados a acumular lo que no puede darnos la vida.

Confieso que ese hombre de la parábola me inspira una gran compasión, pues lo veo avanzar, como quien va a una fiesta, hacia un reino de nada.

Si nos fijamos en él, no podemos evitar la sensación de que, si cree en Dios, no se relaciona con él: ni para pedir, ni para buscar, ni para llamar, ni para agradecer, ni para bendecir… Nos queda la impresión triste de que ese hombre sólo habla consigo mismo, sólo se preocupa de su cosecha, y sólo aspira a disfrutar de lo que ha cosechado. Nos queda la impresión triste de que aquella cosecha es el único dios de aquel hombre.

Esa fe en los bienes –esa avaricia que es una idolatría-, suplanta fácilmente a la fe en Dios, a la fe que hoy nos convoca en asamblea santa para pedir, buscar, llamar, agradecer y bendecir. Somos muchos, sin embargo, los que en la comunidad cristiana pretendemos ser al mismo tiempo servidores del dinero y de Dios, pretensión que teniendo un objetivo imposible, nos lleva de hecho a ser, como el necio e la parábola, simples servidores del dinero.

Nuestra idolatría no es sólo negación de Dios: niega también con los hechos la resurrección de Cristo y nuestra resurrección con él.

En esta parábola nada se dice acerca de los pobres y de lo que podrían representar en la vida del rico. Intuimos, sin embargo, que, si aquel hombre, en vez de pensar sólo en la forma de almacenar sus bienes, hubiese pensado en la forma de hacer partícipes de ellos a los necesitados, hubiese entrado sencillamente en la categoría de los prudentes que, dando lo que es propio de la tierra, se procuran un tesoro en el cielo.

Feliz domingo.

ACTIVIDADES DE VERANO. AGOSTO’2016

ImageProxy

El Centro Cultural Lerchundi de Martil te invita a participar de las actividades de verano que tendrán lugar durante el mes de agosto de 2016, en diversos espacios de nuestra sede, la antigua Iglesia de la localidad. Planteadas en régimen de puertas abiertas, se llevarán a cabo diversas iniciativas y actividades organizadas por distintos colectivos del Centro y extranjeros. Te animamos a asistir, participar y hacer llegar tus propuestas. Comenzaremos el lunes 1 de agosto, te esperamos

  • Taller de PILATES, AEROBIC y TONIFICACIÓN. Del 1 al 6 de agosto. Imparte Elena Barba Lunes a viernes, de 10’00-12’00. Salón
  • Taller de REVISTA INTERCULTURAL Del 1 al 12 de agosto. Coordinan Juan Bascón, Jerónimo y Hassan Srifi Lunes a viernes, de 10’00-13’00. Sala P.
  • Tertulias y debates en español e inglés. Martes y viernes (español), y jueves (inglés), 19’30-21’30. Biblioteca
  • Cine-fórum. Cine de autor, intercultural y familiar Del 3 al 27 de agosto. Miércoles y sábado, 21’00, patio
  • Encuentro con voluntarios javerianos: ”El compromiso con la población inmigrante fronteriza”. Sábado 6 de agosto, 11’00. Biblioteca
  • Jornadas de voluntariado hispano marroquíes: – ¿Qué implica ser voluntario? – Las organizaciones sociales en Marruecos – Motivos de la emigración – ¿Para qué sirve la cooperación al desarrollo? – Posibilidades de desarrollo profesional en España y en Marruecos – ¿Cómo construir proyectos de educación intercultural? Del 9 al 11 de agosto, 10’00-14’00. Biblioteca
  • ENCUENTRO INTERCULTURAL: Participan voluntarios españoles, marroquíes, rusos, hispanoamericanos y asiáticos. Sábado 13 de agosto, 19’00. Biblioteca y patio
  • Campos de trabajo de la Asociación MAAK Del 15 al 22 de agosto. Centro Anyal, asociación APISF de Tetuán

lerchundimartil@gmail.com

facebook: Centro Cultural Lerchundi

0539 97 95 53

¡TE ESPERAMOS!

Pedimos porque creemos, esperamos y amamos: 

Evening hope

Aquel día, de labios de Jesús, los discípulos aprendieron la oración de los hijos de Dios. Aquel día pidieron al Señor que les enseñase a orar, como Juan había enseñado a sus discípulos, y Jesús les enseñó a nombrar a Dios como lo hacía él en su oración. Aquel día, los discípulos aprendieron a decirle a Dios: “Padre”.

Y eso fue algo así como adentrarse, con una sola palabra, en lo hondo de Dios, en la verdad de ellos mismos, y vislumbrar asombrados el secreto de la relación del Hijo del hombre con su Dios.

Aquel día, Jesús les enseñó cómo entrar en el misterio y sumergirse en el abandono: les dio un nombre para llenar de paz el corazón, para soñar un mundo de hijos –de hermanos-, para añorar un Reino –el del Padre-, para ver una humanidad reconciliada por el amor compasivo Dios.

Aquel día, a los que aprendieron la palabra “Padre” para nombrar a Dios, se les reveló que, de la misma manera que Dios es “Padre” y lo es siempre, eso de orar, entiéndase eso de “pedir-buscar-llamar”, tampoco es algo que se haya de hacer por veces, sino que es la forma familiar que tienen los hijos de relacionarse con su “Padre”.

¡Lo que hay en casa es de los hijos! Y, sin embargo, todo se pide. “Pedir” es medicina eficaz contra la apropiación y condición necesaria para la gratitud. “Pedir” es lo que hacen los pobres, y en ningún lugar se ha dicho que los hijos de Dios, por ser hijos, hubiesen dejado de ser pobres: hijos y pobres son nombres de la misma realidad. “Pedir” es la forma que tienen de amarse unos a otros quienes viven en la casa de Dios, todos los que viven en la casa de Dios, ¡también el Padre!

“Buscar” indica preocupación por lo que se busca y supone afán por encontrarlo, por crearlo, por instaurarlo. El objeto de nuestras preocupaciones, de nuestros afanes, de nuestra oración, viene definido por el conocimiento que se nos ha dado de Dios como Padre: “No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis… Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura”. La fe entiende que este buscar es de todo tiempo y lugar como lo es nuestro pedir.

Y constante habrá de ser también nuestro “llamar”, pues al Padre no se le posee sino que se le espera, no se le utiliza sino que se confía en él.

De ahí la certeza de que “quien pide, recibe; el que busca halla; y al que llama, se le abrirá”.

“Pedir-buscar-llamar”, son verbos que conjugan la confianza incondicional de los hijos en el amor incondicional del Padre.

Feliz domingo.