FELICITACIÓN PASCUA DE RESURRECCIÓN 2022

Iglesia Católica en Marruecos-Archidiócesis de Tánger

Queridos hermanos y hermanas, unidos todos por un mismo bautismo y una común fe, esperanza y caridad, el Señor os bendiga con la paz.

Apenas llegado a esta archidiócesis de Tánger como vuestro Administrador Apostólico me dirijo a vosotros para compartir juntos la inmensa alegría que anima nuestros corazones: ¡Cristo ha resucitado!, vencedor del pecado y de la muerte, y con su victoria, como dice el papa Francisco en su mensaje para la Cuaresma que acabamos de concluir, “nos abre definitivamente la puerta entre Dios y los hombres, entre la tierra y el cielo”.

Cristo ha roto las cadenas de la muerte y abre un horizonte de esperanza a una humanidad que parece empeñarse en caminar por sendas de desesperación y de muerte. Los cristianos, portadores por pura gracia de los dones de amor y salvación que Dios Padre nos ha revelado en su Hijo Jesucristo, somos en medio de nuestro mundo faros de esperanza y dispensadores de la misericordia de Dios a quienes, lacerados por el dolor, la violencia, la soledad, la marginación y la pobreza en sus más variadas formas, se sienten incapaces de poder mirar más allá del estrecho círculo de su precariedad.

Como a los discípulos de Emaús, el Señor resucitado nos sale al encuentro en medio de nuestros caminos cotidianos para levantarnos de los desalientos y desesperanzas e invitarnos a compartir con quienes van a nuestro lado la alegría de la Pascua. Cuando el Evangelio es vivido por los cristianos con pasión y es testimoniado en primera persona con gestos y actitudes portadores de vida se desborda y tiene la capacidad de hacer brotar por doquier un surtidor que brota para la vida eterna.

La Pascua que estamos celebrando con gozo desbordante nos urge a salir de nuestras perezas y comodidades; es una invitación apremiante a dejarnos fortalecer por la gracia del Resucitado y a ponernos en camino compartiendo con los demás lo que hemos visto y oído, siendo para ellos expresión visible de quien “no vino a servir sino a ser servido y a dar su vida en rescate por muchos, manifestando con su vida que nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.

En nuestra diócesis de Tánger la Pascua del Señor nos impulsa a seguir ayudando con renovado brío a que nuestra sociedad avance incesantemente hacia cotas de mayor crecimiento humano, sabiendo, como nos dice san Ireneo de Lyon “que la gloria de Dios es el hombre viviente”.

Las numerosas dificultades que nos afectan: la guerra y el terrorismo, la pobreza, la soledad, la inmigración forzosa, la explotación de las personas… son para nosotros un ámbito en el que debemos sembrar semillas de resurrección. La salvación que nos trae Jesús no se reduce al anuncio del ¡Sepulcro vacío! Jesús es sobre todo el vencedor del pecado y de la muerte, y con su victoria pascual quiere hacer de todos los hombres y mujeres una humanidad de hijos de Dios y de hermanos entre sí.

La Resurrección inaugura una «nueva humanidad», no sólo en su dimensión escatológica, sino que garantiza «un futuro posible» para los hombres y su historia. A Jesús le interesa que toda la humanidad se salve: por eso resucita a los muertos, cura a los enfermos, alimenta a la multitud, acoge y favorece a los pobres y oprimidos, gente que no cuenta, condena la injusticia y la opresión, centra la vida ética en amor, enseña a perdonar rompiendo la lógica del «ojo por ojo, diente por diente».

Iluminados por la luz pascual construyamos en nuestras familias, comunidades religiosas y parroquias auténticos “cenáculos” de los que, fortalecidos y guiados por Jesucristo, salgamos con entusiasmo dispuestos a dar razón de “nuestra esperanza” y nuestra alegría, ésa que nada ni nadie nos podrá arrebatar.

¡Feliz Pascua a todos!

 

Fr. Emilio Rocha Grande, O.F.M.

Administrador Apostólico de Tánger

Saludo a la diócesis de fray Emilio Rocha, Administrador Apostólico de Tánger

Cuando el Señor envió a los Apóstoles a proclamar el Reino, les dijo que en la aldea o ciudad donde llegasen pidiendo hospitalidad y acogida dieran el saludo de paz. Con ese mismo espíritu pido en esta mañana que el Señor os dé la paz.

Como sabéis el Señor, a través de la mediación eclesial, por pura gracia ha pronunciado mi nombre para enviarme a anunciar el Evangelio entre vosotros (Mt 10, 1ss) como Administrador Apostólico. Aunque me siento un hombre de labios impuros como Isaías y pequeño como Jeremías, fiado en su gracia, he dicho: «Aquí estoy, Señor, mándame» (Is 6,8). Siguiendo las instrucciones de Jesús a los discípulos en misión, también yo imploro vuestra acogida, benevolencia y comprensión, al mismo tiempo que os pido me tengáis presente en vuestra oración, de modo que mi vida y mis palabras contribuyan a afianzar vuestros pasos por la senda de la santidad. Parafraseando a san Agustín puedo decir: lo que soy para vosotros me sobrecoge, pero lo que soy con vosotros -cristiano-, enraizados todos en un mismo bautismo, me consuela y me estimula a ponerme en camino a vuestro lado.

Como a terreno sagrado, me aproximo, con temor y temblor, a este templo espiritual, construido con piedras vivas, que es la Iglesia que peregrina en Tánger, siendo muy consciente de mis limitaciones y carencias y de que es mucho más lo que tengo que aprender que lo que puedo aportaros. Con todo, me siento enormemente agraciado y me salen espontáneamente del corazón las palabras del Salmista: “Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad” (Sal 15) y también “¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?” (Sal 116).

Quienes formamos la iglesia diocesana de Tánger, estamos llamados a reforzar cada vez más los lazos que nos van configurando como una verdadera familia, partícipe de la única misión de la Iglesia.

  • Que, con lazos de íntima fraternidad sacramental entre los sacerdotes, nos ayudemos mutuamente en el ejercicio del ministerio y en la santificación nuestra y del pueblo de Dios que tenemos encomendado.
  • Que quienes conformáis la vida consagrada masculina y femenina, –de la que también formamos parte los presbíteros–, y que tan fundamental es en nuestra diócesis, sigáis aportando la variedad y riqueza de vuestros dones y carismas, testimonio de la fecundidad del Espíritu entre nosotros.
  • Y que los laicos, en vuestra vida familiar y comprometidos en el mundo de la cultura, de la política, de la economía seáis cada vez más fermento de vida evangélica en medio de la sociedad marroquí, en la que, de manera muy especial, la presencia y el talante personal son los cauces privilegiados para el anuncio silencioso de la Buena Noticia de Jesucristo.

La Iglesia en Tánger, que tiene sus orígenes en el siglo IV y que, tras numerosas vicisitudes enmarcadas en el devenir de la historia, fue erigida por el papa Sixto IV en 1472 y constituida como archidiócesis por el papa Pío XII en 1955, vive su camino de fe en una realidad social, política y religiosa que nos pide hoy saber responder a unos retos que se encuadran en torno a cuatro ejes:

  1. Un primer eje lo constituye el acompañamiento en su camino de fe y el cuidado pastoral a los católicos, de modo particular a aquellos hermanos y hermanas que viven en la diócesis y que, habiéndose incorporado a la Iglesia por el bautismo y completado en muchos casos su Iniciación cristiana con la Confirmación y la Eucaristía, son como sarmientos injertados débilmente en Cristo, Vid verdadera. Quienes, sostenidos por la gracia de Dios vivimos insertos en la vida de la Iglesia diocesana, tenemos la gozosa responsabilidad y obligación de colaborar con la acción del Espíritu Santo para ayudar a estos hermanos nuestros a adentrarse por el camino que conduce de vuelta a Casa.
  2. Un segundo eje lo tenemos en la atención particular a los inmigrantes, sobre todo subsaharianos que, por motivos muy diversos, generalmente vinculados a experiencias dolorosas de pobreza extrema y violencia, vienen hasta aquí buscando, muchos de ellos, el modo de llegar a lugares en los que puedan desarrollar una vida personal y familiar abierta a horizontes de prosperidad y respeto a la dignidad inherente a la persona humana.
  3. Un tercer eje lo tenemos situado en la presencia personal e institucional en la sociedad marroquí en la que vivimos y de la que formamos parte; son encomiables y dignas de mención, a este respecto, las numerosas obras e iniciativas de carácter cultural, educativo, sanitario y de promoción social llevadas a cabo por la vida consagrada y por los laicos en la Iglesia diocesana, expresión visible de una presencia de Jesucristo resucitado, silenciosa en las palabras y elocuente en los gestos, que no puede dejar de ser animada y potenciada.
  4. Por último –lo cual no quiere decir que sea algo de menor importancia– está el diálogo ecuménico e interreligioso con otras confesiones cristianas y con las diversas tradiciones religiosas presentes en la diócesis, de modo muy particular con el Islam. El diálogo, cuando es auténtico, no está hecho de negociación, sino de mutua escucha atenta y empática tratando de acoger y comprender la palabra y la vida del interlocutor. Cuando esto se produce, se están poniendo las bases y favoreciendo el mutuo conocimiento, que se encuentra en el origen del respeto, la tolerancia y la amigable colaboración en todos aquellos campos en los que tenemos elementos en común.

Son cuatro retos que se encuadran dentro del esfuerzo incesante que tenemos que hacer en la Iglesia diocesana por revitalizar “ad intra” nuestra vida de fe, esperanza y caridad, apoyándola sobre los pilares firmes de la escucha obediente de la Palabra de Dios, la formación doctrinal, la oración personal y comunitaria y la intensa vida sacramental; que dan a la Comunidad eclesial su identidad y no le permiten asimilarse sin más a una Organización no gubernamental de promoción social y asistencia caritativa.

Cuando nos disponemos a celebrar el “Sínodo de la Sinodalidad”, en el que, junto con toda la Iglesia queremos caminar juntos, contar con todos y no dejar a nadie atrás,  encomiendo a la materna intercesión de la Virgen María, “Nuestra Señora de África” y a la del Beato Charles de Foucauld, que será próximamente canonizado, los trabajos que se están llevando a cabo con vistas a la Asamblea sinodal, pero también la entera vida de la archidiócesis y mi servicio pastoral en bien de la misma.

Agradezco de corazón vuestra presencia en la catedral este Domingo de Ramos, que auguro sea la puerta de entrada en una Semana Santa que haga verdaderamente honor a su nombre; agradezco también la presencia “ausente” de quienes deseando estar aquí no han podido hacerlo para poder atender a sus responsabilidades pastorales. A todos os pido ayuda y colaboración para desempeñar mi ministerio y os suplico de nuevo me tengáis presente en vuestra oración.

Gracias de nuevo, y que el Señor nos conceda avanzar unidos con paso alegre y decidido al encuentro de Quien, vencedor del pecado y de la muerte, es causa para todos de salvación eterna.

 

Primavera en Nador

La vida en la Frontera Sur tiene sus aspectos difíciles, pues en el acompañamiento a la familia humana migrante nos enfrentamos con frecuencia a realidades muy dolorosas: fracaso, sufrimiento, injusticia, precariedad, atropellos… e incluso enfermedad y muerte. Pero de vez en cuando la vida se nos manifiesta en todo el esplendor de su belleza, y entonces no cabe sino agradecer y celebrar. Podríamos decir que en medio del crudo invierno surgen brotes primaverales, o que en el áspero camino cuaresmal experimentamos de manera inequívoca los signos de la Pascua ya próxima.

Hace unas semanas tuvimos la alegría de participar en la boda de dos compañeros de la Delegación de Migraciones: ella española y él guineano, ella blanca y él negro, ella cristiana y él musulmán… Día a día hemos sido testigos de cómo su amor crecía y se fortalecía, haciéndose capaz de superar los prejuicios y las diferencias de lengua, cultura, color de piel, religión o nacionalidad. Omnia vincit amor, como decían los antiguos: todo lo vence el amor.

El acto civil del matrimonio tuvo lugar en la residencia del cónsul general de España en Nador. El cónsul y su marido fueron los anfitriones de la sencilla pero emotiva ceremonia en la que nuestros compañeros se dieron el “sí” en presencia de un reducido grupo de familiares y amigos. La fiesta continuó al día siguiente en los locales de la iglesia, con una comida a la que asistió una concurrencia más nutrida, entre ellos muchos de nuestros amigos y colaboradores. Brindis, discursos, bailes y felicitaciones fueron llenando la tarde y permitiéndonos celebrar ese amor que derriba fronteras y que, en medio de un mundo como el nuestro, tan lleno de muros y de incomprensiones, nos habla de Dios, del Dios en el que creemos de maneras diferentes pero complementarias.

Unos días más tarde tuvimos en la misa dominical el bautizo de un niño, el pequeño Samuel. En nuestra parroquia hay muy pocos bautismos (los cristianos en Marruecos somos una minoría muy reducida), pero de vez en cuando alguna de las mujeres migrantes que acogemos temporalmente en la residencia de la Delegación pide este sacramento para su bebé. En este caso, la madre, aun perteneciendo a otra confesión cristiana, expresó su deseo de bautizar a su hijo en la Iglesia católica, ya que es la única presente en Nador.

Festejar el bautismo de un niño, en un contexto como el nuestro, es una invitación a acoger y celebrar la vida, frágil pero poderosa, que Dios nos regala, y a renovar nuestro compromiso de cuidar, proteger y defender esa vida. El sacramento fue administrado por Jos, un compañero jesuita holandés que se encontraba esos días en Nador haciendo la experiencia apostólica de su tercera probación, y actuó como madrina Trini, Hija de la Caridad y miembro del equipo médico que hace el seguimiento sanitario a la madre de Samuel.

Poder estar aquí y ser testigos de estas realidades es un regalo para nosotros, los jesuitas y las religiosas destinados en Nador, pero también para los voluntarios, en su mayoría procedentes de España, que este año forman un grupo bastante numeroso. Su presencia y dinamismo, el servicio generoso que prestan y la disponibilidad para dedicar su tiempo y sus capacidades a otras personas más vulnerables son también parte de esos signos de primavera y de resurrección que el Señor va poniendo en nuestras vidas.

La otra cara del éxodo migratorio

Personas desaparecidas y fallecidas en el Mediterráneo, llegada de migrantes irregulares a Canarias, cierre de fronteras, controversia, posiciones encontradas… Titulares impactantes que esconden la severa pobreza y desigualdad que empuja a muchos africanos a buscar una nueva vida fuera de sus países.

En Manos Unidas conocemos de cerca a muchas familias africanas asfixiadas por las duras condiciones que impone la pobreza, los conflictos internos o los efectos del cambio climático; realidades que las obligan a desplazarse dentro de su propio país o a buscar refugio en países vecinos.

Víctimas de la creciente desigualdad entre el Norte y el Sur y de las escasas perspectivas de desarrollo en sus lugares de origen, numerosos jóvenes parten en busca de esa vida mejor que prometen las redes sociales y los medios de comunicación. Para lograrlo, apoyados y «empujados» por sus familias y comunidades, ponen todas sus esperanzas y recursos en la vía de escape que supone la migración.

Desde 2013, Manos Unidas colabora en Marruecos con organizaciones que ayudan a las personas migrantes. Una de estas organizaciones es la Delegación Diocesana de Migraciones Zona-Oriental (DDM). Día tras día, acompaña a jóvenes que han sufrido enfermedades, maltratos y violaciones en la ruta migratoria; les ayudan a superar traumas psicológicos y físicos, y les ofrecen formación para facilitar su integración en la sociedad local o en los países a los que quieren llegar.

Desde allí nos llegan historias como las de Khadjou Faye, migrante senegalesa:

Salí de Senegal para tratar de entrar en Alemania. Debía cruzar desde Marruecos, pero la persona que debía pasarnos nos engañó y se quedó con el dinero. Tras una semana en los bosques de Nador, tuve un accidente de tráfico y quedé paralizada. Fui acogida por la DDM. En mi país no habría sobrevivido. Aquí me habéis operado y con la rehabilitación puedo moverme un poco (Khadjou Faye).


Una cadena humanitaria para reducir el dolor

Las vivencias de los equipos de la DDM y el conocer de cerca el poder de las mafias y los riesgos de la ruta migratoria, han animado a la Delegación Diocesana de Migraciones Zona-Oriental a embarcarse en un nuevo reto: reducir esos riesgos proporcionando a la población información veraz y realista sobre las condiciones en las que se realiza la migración irregular. En otras palabras: avisar y alertar de peligros para prevenir situaciones traumáticas.

En este desafío, Manos Unidas es, también, una organización aliada. Apoyamos un proyecto en Senegal que, si bien no puede acabar con las desigualdades que impulsan la migración, sí aspira a que crezca en las comunidades la conciencia colectiva sobre los riesgos que asumen los jóvenes al abandonar el país. Se trata no solo de minimizar los sufrimientosque pueden encontrar durante el periplo, sino de reducir los traumas y el sentimiento de fracaso de los jóvenes al encontrase con una realidad muy diferente a la que les habían contado y esperaban descubrir.

Texto de Ana Lucas. Departamento de Proyectos de África.
Este artículo fue publicado originalmente en la Revista de Manos Unidas nº 217.

LES CŒURS UNIS CRÉENT LA PAIX : RIBAT EL-SALAM

Les cœurs unis créent la paix : Ribat el-Salam

Jean Pierre Schumacher, le dernier survivant de Tibhirine, écrit dans son livre l’esprit de Tibihirine : « Je ne puis imaginer que le Seigneur ne soit pas l’artisan de cette heureuse circonstance, qui allait contribuer au plein essor des Rencontres Ribât el -Salâm, créées au printemps 1979 par le Père Christian de Chergé et le Père Blanc Claude Rault. Deux fois par an, à partir d’octobre 1980, des mystiques musulmans de Médéa appartenant à la confrérie Alawiya de Mostaganem venaient partager avec nous des temps de prière au monastère de Tibhirine, qui constituait une expérience spirituelle modeste mais inédite, porteuse de grandes espérances pour le dialogue islamo-chrétien».

Que ce soit Soufian Al Kadaoui ou moi-même, nous sommes tombés sur ces pages et nous avons ressenti un appel très fort à vivre la même chose, à la développer et à essayer de la démarrer au Maroc. En tant que «diocidence», nos rencontres entre la confrérie alawiya de Tetuoan et les missionnaires xavériens se sont multipliées autour de moments de prière, de recherche de Dieu, d’amitié et de soutien. Ce parcours a été couronné par la présence de Mgr Claude Rault, évêque émérite du Sahara algérien (diocèse de Laghouat-Ghardaïa) et actuellement membre du Service National pour la Rencontre avec les Musulmans de la Conférence Épiscopale de France, qui était à Tétouan pour une session sur l’Évangile de Marc au noviciat des Petites Sœurs de Jésus.

Ce fut une rencontre souhaitée qui nous a permis de l’écouter :

Chacun de nous doit être ce qu’il est, qu’il soit musulman ou chrétien

– L’expérience que l’autre apporte de Dieu m’aide à grandir dans ma foi

– Notre unité réside dans la recherche de Dieu à travers nos diverses pratiques de foi

– Il ne s’agit pas d’un amalgame, il s’agit de s’identifier pleinement à sa foi et de se laisser toucher par l’expérience spirituelle que vit l’autre

– Il y a des moments de prière musulmane auxquels les chrétiens assistent par leur simple présence et des moments de prière chrétienne auxquels les musulmans assistent par leur simple présence

Bref, il s’agit de voir comment Dieu a permis la différence et comment nous nous soutenons pour que chacun soit plus ce qu’il est, mais avec l’aide de la présence de l’autre.

Asmae a dit : « le plus important est de chercher ce qui nous unit et non de regarder ce qui nous différencie, lorsque nos cœurs se rejoignent, la paix se produit. Et c’est ainsi, Ribat est l’union des cœurs, et cela produit la Paix, favorise la Paix et donne un sens à notre cheminement. »

Rolando Ruiz Durán sx

https://afrique.xaveriens.org/blog/dialogue-interreligieux/item/les-coeurs-unis-creent-la-paix-ribat-el-salam

Fray Emilio Rocha, Administrador Apostólico de Tánger

Con fecha del 25 de febrero de los corrientes, fray Emilio Rocha Grande, OFM (Madrid 1958), fraile de esta nuestra Provincia, ha sido nombrado Administrador Apostólico de la Archidiócesis de Tánger (Marruecos), sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis. Fray Emilio, destinado al convento alcantarino de El Palancar, tenía hasta la fecha el cargo de párroco de Santa Marina, en Pedroso de Acim (Cáceres).

Ingresó en la provincia San Gregorio Magno de Filipinas el año 1975, hizo su primera profesión en Arenas de San Pedro (Ávila) el 17 de septiembre de 1978 y la profesión solemne en Ávila el 18 de septiembre de 1982. Obtenido el título de profesor de EGB (1980-1983) y cursada en el Pontificio Ateneo Antonianum (Roma) la carrera eclesiástica (1985-1990), fue ordenado presbítero en la iglesia San Juan de los Reyes (Toledo) el 16 de febrero de 1991. Tiene una diplomatura en teología de la Vida Religiosa y otra en formación vocacional; es bachiller en filosofía y licenciado en Estudios Eclesiásticos. Habla español, italiano y entiende el francés; en la Orden ha sido profesor, maestro de postulantes y más tarde de profesos temporales (2000-2003 y 2011-2015), guardián (1997-2000 y 2006-2011); definidor provincial (2000-2010. 2013-2015 y 2017-2020), vicario provincial (2010-2013) y visitador general de la Provincia de Cartagena (Murcia) en 2011 y de Santiago de Compostela, en 2018. Impartió numerosas tandas de Ejercicios espirituales y cursillos de espiritualidad.

La sede que administrará, erigida canónicamente por el papa Sixto IV en 1472 tras la conquista de Tánger por las huestes del rey Alfonso V de Portugal —aunque la sede Tingis está documentada desde principios del siglo IV en la provincia romana Mauretania Tingitana—, fue suprimida en beneficio de Ceuta el año 1675. Tal fue su decadencia que ni la prefectura apostólica encomendada en 1630 a los franciscanos andaluces de la Provincia de San Diego de Alcalá, ni el vicariato apostólico de 1693 pudieron mantener la misión católica de Marruecos, regada con la sangre de nuestros protomártires. Hasta que, en 1859, cinco nuevos misioneros franciscanos españoles lograron avivarla y consolidarla. Así, el 14 de abril de 1908 Pío X elevó la prefectura apostólica a vicariato con dignidad episcopal asignándole el título romano Tingis, y Pío XII elevó el vicariato a rango de archidiócesis tomando su nombre actual el 14 de noviembre de 1956, a los pocos meses de la salida de España y Francia de aquellos territorios.

La Archidiócesis de Tánger extiende hoy su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en el sector norte del antiguo protectorado español (1912-1954), es decir: la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas y la provincia de Nador, en la región Oriental, conocida como zona internacional de Marruecos. Según el Anuario Pontificio del año 2020, de sus 4.463.500 hab. sólo 3.000 eran católicos (0.1%), más 80 religiosos extranjeros: 63 mujeres y 17 varones, atendidos por 12 presbíteros franciscanos en 7 parroquias, lo que explica que los prefectos y vicarios apostólicos, así como sus arzobispos, hayan sido de nuestra Orden. Recuérdese que el cardenal Carlos Amigo Vallejo, OFM, hoy arzobispo emérito de Sevilla, llegó a la sede hispalense después de gobernar la archidiócesis de Tánger (1973-1982).

Tras la renuncia por razones de edad de fray Santiago Agrelo Martínez, OFM (Rianjo, La Coruña, 1942), presentada el 20 de junio de 2017 y aceptada por el papa Francisco el 24 de mayo de 2019, la archidiócesis de Tánger está vacante. De su gobierno se ocupó en calidad de Administrador Apostólico el arzobispo de Rabat, el salesiano español don Cristóbal López Romero, creado cardenal el 5 de octubre de 2019. El nombramiento de nuestro querido hermano Emilio Rocha Grande para administrar esta archidiócesis dilata, por tiempo indefinido, el nombramiento del nuevo arzobispo, aunque es seguro que la sede no se va a suprimir.

https://ofminmaculada.org/actualidad/13-titulares/4658-fray-emilio-rocha-administrador-apostolico-de-tanger

“Más allá de nuestras fronteras”

“Más allá de nuestras fronteras”

Jornada sobre la movilidad humana en la Frontera Sur el 5 de marzo en la Facultad de Teología, con la presencia de miembros del equipo de migraciones de Cáritas Española y la Delegación Diocesana de Migraciones de Oujda y Nador

Desde Cáritas Diocesana de Sevilla y la Delegación Diocesana de Migraciones queremos ayudar a nuestras comunidades y a toda la sociedad en general a tener una mirada positiva ante las migraciones y a generar acciones que lleven a la práctica la hospitalidad y la fraternidad universal.

Con este motivo, el próximo sábado día 5 de marzo a partir de las 10 de la mañana, en la Facultad de Teología (Avenida Cardenal Bueno Monreal) se celebra una jornada bajo el lema “Más allá de nuestras fronteras”.

En ella van a participar Sergio Barciela de Cáritas Española que nos ayudará a reflexionar sobre “Los desafíos de la movilidad humana en la Frontera Sur”.

También contaremos con la presencia de María Jesús Martín y Alvar Sánchez S.J, que nos acercarán su trabajo que desde la Diócesis de Tánger llevan a cabo en Nador y Oujda (Marruecos) y en cuyos proyectos de acogida y ayuda a los inmigrantes Cáritas Diocesana de Sevilla ha empezado a colaborar como signo de nuestra hospitalidad y de la dimensión universal de la caridad.

Manos Unidas: «Nuestra indiferencia los condena al olvido»

«Nuestra indiferencia nos condena al olvido» es el lema de la LXIII campaña contra el hambre de Manos Unidas, que celebrará su jornada anual el domingo 13 de febrero.

El objetivo de esta iniciativa es concienciar de la situación real que viven millones de personas en los lugares más empobrecidos del planeta, situación agravada por la pandemia.

En el siguiente enlace podemos leer la revista de Manos Unidas nº 217. En la página 4 y 5 está el artículo “La otra cara del éxodo migratorio” referido al trabajo de prevención de la DDM en Senegal.

Haz click aquí para ver la revista. Este es su índice:

  • Editorial– Mirar desde los últimos
  • África– La otra cara del éxodo migratorio
  • Asia– Viejos y nuevos retos de las familias campesinas
  • Cambiando vidas– Armarse de valor para volver a vivir
  • América– Un pueblo que se levanta una y otra vez
  • Entrevista a la hermana Rosalía García
  • Colaboración– Proteger el territorio y el agua
  • Informe a fondo– La sabiduría de encontrarse con la realidad
  • Nuestro trabajo en España– Cumbre sobre Sistemas Alimentarios | Justicia climática | Las 24 horas de Manos Unidas | Educación para el desarrollo | Actividades de las delegaciones | y más…
  • Gente comprometida

Encuentro de vida religiosa en el Oriental

El sábado 29 de diciembre varias religiosas y religiosos nos reunimos en Saidía para compartir un tiempo de encuentro con motivo de la próxima Jornada de la Vida Consagrada, que se celebra cada año el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor. Nos juntamos nueve personas, de tres ciudades (Nador, Oujda y Alhucemas), dos diócesis y seis familias religiosas: Inmaculada Niña, Hijas de la Caridad, Jesús-María, Sagrado Corazón, Santísima Trinidad y Compañía de Jesús.

El retiro, preparado por la comunidad intercongregacionalde Oujda, comenzó con un rato de oración comunitaria, al que siguió un tiempo largo de silencio y reflexión personal, dejándonos interpelar por el pasaje evangélico de Jesús y la mujer cananea, junto con el sabroso comentario de Mariola López RSJC. Después de un compartir tranquilo en clima orante, concluimos con una comida fraterna. Todos los participantes quedamos muy agradecidos por este tiempo de encuentro, convivencia y oración, que esperamos se repita pronto.

 

En Marruecos, la Navidad es signo de diálogo

Entrevista  del periodico    L’ Avvenire,  della Conferenza Episcopale Italiana a S.E. el Cardenal Cristóbal López Romero.

Giacomo Gambassi miércoles 22 de diciembre de 2022

Traducción al español: Silvia Dall’O

Mediterráneo. En Marruecos, la Navidad es signo de diálogo

Los días de la fiesta con las felicitaciones  de los «amigos» musulmanes y sus oraciones. Cardenal López Romero: el miedo al Islam es injustificado. Se lo vence  con la fraternidad

Una Messa durante il tempo di Natale in Marocco – @dioceserabat

Con sus dos torres y sus bordes afilados, la Catedral de Rabat es un punto de referencia  en el horizonte de la capital marroquí. Con un blanco intenso que refleja el sol, mezcla de arte déco y detalles orientales, no solo está ubicada en el centro de la ciudad, en la  actual Place Al-Joulane, sino que es en sí misma  una «encrucijada”  de la convivencia. Incluso en Navidad. Una solemnidad que «los que nos conocen bien y viven en armonía con nosotros, como muchos hermanos musulmanes, saben lo importante que es para los cristianos: por eso estos amigos nuestros nos envían mensajes de buenos deseos o repiten ‘Feliz Navidad’. Y no solo. En algunos casos también hay quienes participan en nuestras celebraciones ”, dice el cardenal Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat. Se realizará en Florencia, desde el 23 al 27 de febrero el segundo encuentro «Mediterráneo, frontera de la paz» promovido por la CEI, que reunirá en Toscana,  a los obispos de las Iglesias que se asoman al gran mar representando los  tres continentes (Europa, Asia y África).   En el centro del encuentro, la intuitiva inspiración  del «profeta de la paz» Giorgio La Pira, el tema de la ciudadanía comprendida a la luz de la fraternidad entre los pueblos en una zona marcada por guerras, persecuciones, emigraciones, desigualdades. Junto con los obispos, los alcaldes de las ciudades del Mediterráneo llegarán a Florencia para un foro «paralelo». Esta  doble cita será concluida por el Papa Francisco el domingo 27 de febrero con su visita a Florencia. Salesiano, de 69 años, originario de Andalucía en España, es un «púrpurado del diálogo» con el Islam por voluntad del Papa Francisco. “El miedo al mundo musulmán es injustificado -explica- y se lo vence con la cultura del encuentro, con el contacto directo que ayuda a romper estereotipos y prejuicios que lamentablemente están muy extendidos y profundamente arraigados ”. El cardenal ya ha dado su apoyo para participar en el encuentro de los obispos del Mediterráneo por la paz que se celebrará en Florencia desde el 23 al 27 de febrero y al que se sumará el foro de alcaldes de las ciudades de la cuenca.

El Cardenal López Romero durante una celebración en Rabat.

El belén está iluminado en la Catedral de Rabat donde un cartel nos recuerda que ha comenzado el Jubileo especial por el centenario de la fundación de la iglesia madre. El ruido de la metrópoli disminuye en el interior del templo. El termómetro marca 20 grados. Y será el mismo valor que indicará el 25 de diciembre. «Aquí el día de la Navidad será similar a los demás: un día normal de trabajo y estudio. Solo cerrarán nuestros centros o nuestras escuelas católicas: son una decena y acogen a más de 10 mil alumnos ”, nos dice López Romero. Sin embargo, algunos letreros o decoraciones luminosas se refieren a la Navidad incluso en un país «totalmente» musulmán donde el Islam es moderado y el rey Muhammad VI un jeque iluminado. “Incluso en los medios de comunicación se habla de ello, pero todo está ligado a la dimensión comercial y folclórica de la Navidad que crea una cierta atmosfera,  pero solo a nivel superficial”, subraya el cardenal.

La Catedral de Rabat en Marruecos. Ansa

Y en los días de la fiesta se seguirá escuchando el eco de Carlos de Foucauld, el apóstol del abrazo con la África profunda, que será proclamado santo el próximo 15 de mayo. La profecía de la hermandad universal, de la que el religioso francés  fue testimonio, también en Marruecos donde vivió durante un año, antes de instalarse en el desierto de Argelia en donde más tarde fue asesinado en 1916, marcó el camino de la arquidiócesis local durante muchos meses. Una de sus frases lema, la  había escrito en Beni Abbès, el «oasis blanco» donde había fundado una ermita para los pobres: «Soy un hermano, el hermano de todos los seres humanos sin excepción ni distinción». “La Iglesia de Marruecos es Iglesia de comunión, de encuentro y de diálogo respetuoso: esta es su vocación”, informa López Romero. De aquí parte  la invitación a «construir un mundo de hermanos donde cada uno se sienta parte de la única familia humana». Un descanso. «Necesitamos cambiar nuestro corazón para ser  todos más acogedores», agrega el cardenal, refiriéndose también al fenómeno migratorio. Una cuestión que también es tangible en Marruecos, verdadero trampolín  hacia España que en varias ocasiones ha blindado sus fronteras para rechazar a los que llegan de África. Eminencia, la Navidad nos invita a la acogida. Pero el Papa Francisco dijo en su reciente visita a Lesbos que el Mediterráneo es todavía un «cementerio frío sin lápidas» y pidió que se detenga el «naufragio de civilizaciones». Se necesita una revolución de mentalidad. Es necesario hacer cumplir las leyes económicas y comerciales internacionales, para que cada estado pueda desarrollarse y poder ofrecer oportunidades de vida y trabajo a sus ciudadanos para que no se vean obligados a emigrar. También es necesario que cada país esté abierto a la hospitalidad, regulando las entradas pero sobre todo haciéndolas posibles. Además, es urgente acabar con la fabricación y el comercio de armas, para que reine la paz y se resuelvan los problemas confrontándose  y no disparando.

El movimiento católico de solidaridad estudiantil entrega ayuda a los inmigrantes malíes en Marruecos.  @dioceserabat

Europa levanta muros contra los que huyen de las guerras, la violencia, la miseria. Las medidas pragmáticas a corto plazo, como los rechazos por parte de la policía o las expulsiones forzosas, ciertamente no son soluciones para un caso tan complejo cuya raíz es siempre la desigualdad social y económica mundial. La Iglesia católica en Marruecos es muy pequeña: menos de 30 mil fieles en una población de 31 millones de habitantes. Sí y todos somos inmigrantes, extranjeros. Pero la Iglesia quiere ser marroquí, encarnada en el país, inculturada en la realidad histórica y geográfica de la nación. Los católicos «irregulares», es decir, indocumentados, son una minoría dentro de la minoría: porque quieren irse a otra parte. Los estudiantes universitarios subsaharianos, también migrantes por motivos de estudio, son mucho más numerosos.

Fedeli durante una Messa in Marocco – @dioceserabat

En Florencia se hablará de la relación entre Iglesia, sociedad e instituciones políticas. ¿Hay igualdad de derechos en Marruecos? El país ha firmado y ratificado los principales acuerdos internacionales en materia de derechos humanos que también incluyen la libertad religiosa. Y estas disposiciones son válidas en Marruecos. Otra cosa es traducir el trasfondo jurídico-legal en modelos de comportamiento social y cultural que correspondan a lo establecido por las leyes. En este caso, queda un largo camino por recorrer. La Iglesia en el norte de África está marcada por la persecución y el martirio. Por supuesto; pero ni más ni menos que  las Iglesias de Oriente Medio, de América Latina o de varias naciones de Asia. La presencia de persecuciones y mártires en una Iglesia indica que vamos por buen camino, que se está produciendo lo que Jesús ya había anunciado. Los mártires son auténticos testigos del Evangelio y del amor. Son también garantía de autenticidad y demostración de generosidad, además de  «semillas de nuevos cristianos». ¿Cómo leer el Documento de Abu Dhabi que pide una nueva relación entre los cristianos y el mundo islámico? Este maravilloso documento no solo está dirigido a cristianos y musulmanes, sino a todo el mundo. En Marruecos, y en el norte de África en general, la fraternidad universal parte del encuentro con el Islam. Un diálogo que se concreta en la vida cotidiana, en las relaciones interpersonales, en la buena vecindad, en el trabajo conjunto a favor de las grandes causas que afectan al planeta y en el compartir la experiencia de Dios y la oración. Hay muchos ejemplos fructíferos, gracias al cielo.

Una Messa durante il tempo di Natale in Marocco – @dioceserabat

¿Están las migraciones empobreciendo a África? África ya está tan empobrecida que es difícil empobrecerla aún más. La huida de personas bien preparadas tiene efectos negativos a largo plazo en los países. Es una pena, pero también una injusticia, que haya más médicos senegaleses en Francia que en Senegal. Sin embargo, sucede que las comunidades étnicas presentes en Europa envían recursos y remesas a los países de origen. A veces, este dinero da una contribución significativa a la economía local. Pero enseguida agrego que es » pan de hoy y el hambre de mañana» Los efectos del Covid en África son graves. El Papa instó a la distribución justa de las vacunas. ¿Deben estar aseguradas las vacunas para todos? Gracias a Dios y al trabajo de las autoridades marroquíes, aquí no faltan las vacunas. Se inyectaron casi 50 millones de dosis, que cubrían el 70% de la población a finales de noviembre. Yo mismo recibí tres dosis. Pero hay que reconocer que Marruecos es una excepción en el continente donde la mayoría de los estados están muy por detrás. Y aquí también, lamentablemente, vemos cómo prevalece el egoísmo de los países ricos, que han acumulado enormes cantidades de dosis ignorando las necesidades de los pobres. Naciones Unidas, con el apoyo de todos, podría haber favorecido la distribución de vacunas con criterios igualitarios y sociales: pero no lo hizo y es una oportunidad más perdida. Una vez más, la ONU se ha revelado impotente ante el poder de los países más influyentes, que manifiesta la  inutilidad del organismo.

Il cardinale López Romero durante una celebrazione a Rabat – @dioceserabat

 En África hay potencias extranjeras que están colonizando el continente. ¿La paz pasa por el desarrollo? El desarrollo económico, social y cultural es una de las condiciones necesarias para la reconciliación entre los pueblos. Sin embargo, debe haber un desarrollo interno, partiendo de sus propios recursos, y quizás con apoyo externo, es decir, de estados “amigos”. Ciertas presencias en África solo han tenido como resultado el saqueo y la explotación, no un progreso real. También en este caso, la ONU debería establecer las reglas del juego para evitar que prevalezca la lógica del más fuerte.