Noticias
y
actualidad
Entre las obras de misericordia corporales está la de visitar a los presos. El último día del 2025, un grupo de voluntarios de Tetuán pusieron en práctica esta acción caritativa para ayudar al prójimo.
La Iglesia católica en Marruecos puede realizar su acción pastoral en las cárceles con las personas no marroquíes, así que hombres y mujeres extranjeros en diversas prisiones del país se benefician de la actividad pastoral penitenciaria. En la Archidiócesis de Tánger, varias comunidades religiosas realizan esta actividad en diferentes ciudades del norte del país. En esta ocasión, visitamos la prisión de Tetuán, donde pudimos acompañar a los presos, escucharlos, atender alguna necesidad material, dar sostén espiritual y también… celebrar la Navidad.

Vivieron esta experiencia el pasado 31 de diciembre 2025, en la prisión de Tetuán, un grupo de unos 25 hombres, 3 mujeres y 5 voluntarios (franciscanos y focolarinas).
Fue una mañana para compartir la vida, con sus luces y sus sombras. Tantas historias personales y una certeza: que Dios es amor y misericordia, y nos acompaña con esperanza en cada situación de la vida.
Hubo tiempo para cantar villancicos y hasta la «Salve rociera», para escuchar la Palabra de Dios, para compartir deseos y dar gracias, para recordar personas queridas y, como no, para saborear dulces navideños con mucha alegría, gracias a la aportación de los frailes franciscanos de Vélez-Málaga de panetones y chocolates.
«Visitar a los presos cristianos expresa de modo real -en palabras de Fr. Omar Figueroa, ofm- que somos hermanos en Cristo y aunque no tengamos cosas que dar, la visita y el poco tiempo juntos revela nuestra hermandad. Es también una oportunidad para fortalecer mutuamente la fe, la identidad y la reflexión sobre la vida y las oportunidades que Dios nos da generosamente. Como franciscano me siento contento de continuar, con mis limitaciones, con el trabajo que mis hermanos comenzaron hace siglos en estas tierras. Acompañar como hermano, por Cristo, al que se encuentra en la prisión.»
Si algún rostro llegó al encuentro un poco sombrío, al final marchó con una sonrisa esbozada y abrazos de humanidad compartida, con promesas de rezar unos por otros.
Esta vez, la visita a la cárcel tenía este acento navideño, pero en el futuro, y en otras prisiones del norte de Marruecos, continuará la acción pastoral penitenciaria ordinaria que desea poner en práctica esa obra de misericordia que es “visitar a los presos”.



