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Los cristianos en el norte de Marruecos han vivido también la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, del 18 al 25 de enero.
Los materiales preparados para este año por la Iglesia Apostólica Armenia, por encargo del Dicasterio para la Unidad de los Cristianos y el Consejo Mundial de las Iglesias, han ayudado, día a día, a rezar en nuestras comunidades y parroquias para pedir a Dios Padre el don de una unidad visible entre todos los bautizados.
Además, concretamente, en las ciudades de Tánger y Tetuán, tuvo lugar diversos momentos de oración conjunta entre cristianos de diversas iglesias.
El miércoles 21 de enero, en la iglesia evangélica de Tánger, una veintena de fieles se reunieron para escuchar las reflexiones del pastor y el arzobispo y rezar juntos por la unidad, también a través de la música y los cantos de la coral protestante.
El viernes 23 de enero, en la catedral católica de Tánger se reunieron el pastor Jean Marie Kasongo y la pastora anglicana Joanna Udal, así como nuestro arzobispo, Fr. Emilio Rocha, ofm, y Fr. Natale Fiumanó, párroco de la catedral. La treintena de personas asistentes escucharon las reflexiones a los textos bíblicos realizadas por nuestro arzobispo y los dos pastores. El momento de oración fue preparado también con el signo de la luz y el cirio pascual.
En Tetuán, el viernes 23 se reunieron la comunidad parroquial católica de las Victorias y la comunidad protestante que se reúne normalmente para el culto en el Centro Lerchundi de Martil. Durante la velada de oración se alternó la escucha de la Palabra de Dios, con las reflexiones del párroco católico, Fr. Omar, ofm, y de los representantes protestantes, P. Mitchelson y Emmanuel, y los cantos, conducidos por la coral evangélica y entonados por todos.
Al final de cada celebración, la posibilidad de compartir un sencillo refrigerio en común, permitió crear la ocasión de expresar con afecto y sencillez, el “ecumenismo de la vida”, en el que nos podemos amar mutuamente, interesándonos por los demás, valorizando los dones de los otros, y sintiéndonos todos hijos de un mismo Padre, en Jesucristo.
Que el espíritu ecuménico se abra camino a lo largo del año, en torno a un solo cuerpo, un solo Espíritu y una sola esperanza (cfr. Ef 4,1-13).










