SOLIDARIDAD CON LOS MIGRANTES Y REFUGIADOS
CIRCULO DE SILENCIO, PROPUESTA DE LA MESA de CORDINACIÓN DOS ORILLAS en SOLIDARIDAD CON LOS MIGRANTES Y REFUGIADOS
Queridos amigos:
Os comunicamos desde el Área de Sensibilización, la próxima actividad de el CIRCULO DE SILENCIO del próximo miércoles 14 de octubre, desde las 19,30h hasta las 20.00h, en el interior de la Catedral (Tánger) en SOLIDARIDAD CON TODOS LOS MIGRANTES Y REFUGIADOS.
El Círculo de Silencio es una acción no violenta que se realiza en un espacio público, habitualmente un día fijo al mes, en solidaridad con situaciones humanas de violencia, marginación, explotación, exclusión… que apela a la conciencia de todos para que se busque una respuesta de justicia y de dignidad a las situaciones que viven tantas personas.
Los Círculos de Silencio comenzaron en Toulouse a finales de 2007 en el seno de una comunidad franciscana. Hoy reúnen en Francia a varios miles de personas de distinta procedencia, en más de 180 ciudades, una vez al mes. Esta iniciativa se ha extendido por otras ciudades europeas como Ginebra, Varsovia, Trento, Bruselas, Liverpool y otras. También en España se reúnen círculos silencio en ciudades como Madrid, Burgos, Granada, Jaén, Salamanca, Zaragoza, Sevilla, Valladolid y otras.
De esta iniciativa participan muy diversas personas, creyentes de distintas religiones o no creyentes, y todas pueden sentirse cómodas.
En nuestra coordinación de la Pastoral de Migraciones entre las Dos Orillas se propuso realizar esta acción de solidaridad en la tarde de los segundos miércoles de cada mes, en ambas orillas. Se pondrá en marcha en la diócesis de Tánger el miércoles 14 de octubre, desde las 19.00h hasta las 20.30h, en el interior de la Catedral de Tánger. Otras ciudades como Ceuta, Tarifa, Tetuán y Nador, Martil, Larache, Asila y Alhucemas están concretando su puesta en marcha.
Sabéis que estos gestos tienen su efecto a largo plazo, si hay constancia y difusión. Los primeros en recibir este efecto sensibilizador somos nosotros, los que nos solidarizamos con este viaje amargo de los inmigrantes. Día a día, como rocío en la tierra, nos dejamos empapar por esta Palabra: “fui forastero y me acogisteis, emigrante y me integrasteis”.
Desde Tánger, cordialmente, la Delegación de Migraciones, Área de Sensibilización.
¿Puedo ser solicitante de asilo y refugio?
Dejamos un vídeo para informar como se puede ser solicitante de asilo.
Está creado entre la Delegación de Migraciones de Cádiz y Ceuta y la Delegación de Migraciones de Tánger.
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DEL EMIGRANTE Y DEL REFUGIADO
«Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia»
Queridos hermanos y hermanas,
En la bula de convocación al Jubileo Extraordinario de la Misericordia recordé que «hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre» (Misericordiae vultus, 3). En efecto, el amor de Dios tiende alcanzar a todos y a cada uno, transformando a aquellos que acojan el abrazo del Padre entre otros brazos que se abren y se estrechan para que quien sea sepa que es amado como hijo y se sienta «en casa» en la única familia humana. De este modo, la premura paterna de Dios es solícita para con todos, como lo hace el pastor con su rebaño, y es particularmente sensible a las necesidades de la oveja herida, cansada o enferma. Jesucristo nos habló así del Padre, para decirnos que él se inclina sobre el hombre llagado por la miseria física o moral y, cuanto más se agravan sus condiciones, tanto más se manifiesta la eficacia de la misericordia divina.
En nuestra época, los flujos migratorios están en continuo aumento en todas las áreas del planeta: refugiados y personas que escapan de su propia patria interpelan a cada uno y a las colectividades, desafiando el modo tradicional de vivir y, a veces, trastornando el horizonte cultural y social con el cual se confrontan. Cada vez con mayor frecuencia, las víctimas de la violencia y de la pobreza, abandonando sus tierras de origen, sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sueño de un futuro mejor. Si después sobreviven a los abusos y a las adversidades, deben hacer cuentas con realidades donde se anidan sospechas y temores. Además, no es raro que se encuentren con falta de normas claras y que se puedan poner en práctica, que regulen la acogida y prevean vías de integración a corto y largo plazo, con atención a los derechos y a los deberes de todos. Más que en tiempos pasados,
hoy el Evangelio de la misericordia interpela las conciencias, impide que se habitúen al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta que se fundan en las virtudes teologales de la fe, de la esperanza y de la caridad, desplegándose en las obras de misericordia espirituales y corporales.
Sobre la base de esta constatación, he querido que la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado de 2016 sea dedicada al tema: «Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia». Los flujos migratorios son una realidad estructural y la primera cuestión que se impone es la superación de la fase de emergencia para dar espacio a programas que consideren las causas de las migraciones, de los cambios que se producen y de las consecuencias que imprimen rostros nuevos a las sociedades y a los pueblos. Todos los días, sin embargo, las historias dramáticas de millones de hombres y mujeres interpelan a la Comunidad internacional, ante la aparición de inaceptables crisis humanitarias en muchas zonas del mundo. La indiferencia y el silencio abren el camino a la complicidad cuanto vemos como espectadores a los muertos por sofocamiento, penurias, violencias y naufragios. Sea de grandes o
pequeñas dimensiones, siempre son tragedias cuando se pierde aunque sea sólo una vida.
Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta, que deberían ser divididos ecuamente entre todos. ¿No es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y legítimo bienestar para compartir con las personas que aman?
En este momento de la historia de la humanidad, fuertemente marcado por las migraciones, la identidad no es una cuestión de importancia secundaria. Quien emigra, de hecho, es obligado a modificar algunos aspectos que definen a la propia persona e, incluso en contra de su voluntad, obliga al cambio también a
quien lo acoge. ¿Cómo vivir estos cambios de manera que no se conviertan en obstáculos para el auténtico desarrollo, sino que sean oportunidades para un auténtico crecimiento humano, social y espiritual, respetando y promoviendo los valores que hacen al hombre cada vez más hombre en la justa relación con Dios, con los otros y con la creación?
En efecto, la presencia de los emigrantes y de los refugiados interpela seriamente a las diversas sociedades que los acogen. Estas deben afrontar los nuevos hechos, que pueden verse como imprevistos si no son adecuadamente motivados, administrados y regulados. ¿Cómo hacer de modo que la integración sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a las comunidades y prevenga el riesgo de la discriminación, del racismo, del nacionalismo extremo o de la xenofobia?
La revelación bíblica anima a la acogida del extranjero, motivándola con la certeza de que haciendo eso se abren las puertas a Dios, y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo. Muchas instituciones, asociaciones, movimientos, grupos comprometidos, organismos diocesanos, nacionales e internacionales viven el asombro y la alegría de la fiesta del encuentro, del intercambio y de la solidaridad. Ellos han reconocido la voz de Jesucristo: «Mira, que estoy a la puerta y llamo» (Ap 3,20). Y, sin embargo, no cesan de multiplicarse los debates sobre las condiciones y los límites que se han de poner a la acogida, no sólo en las políticas de los Estados, sino también en algunas comunidades parroquiales que ven amenazada la tranquilidad tradicional.
Ante estas cuestiones, ¿cómo puede actuar la Iglesia si no inspirándose en el ejemplo y en las palabras de Jesucristo? La respuesta del Evangelio es la misericordia.
En primer lugar, ésta es don de Dios Padre revelado en el Hijo: la misericordia recibida de Dios, en efecto, suscita sentimientos de alegre gratitud por la esperanza que nos ha abierto al misterio de la redención en la sangre de Cristo. Alimenta y robustece, además, la solidaridad hacia el prójimo como exigencia de respuesta al amor gratuito de Dios, «que fue derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo» (Rm 5,5). Así mismo, cada uno de nosotros es responsable de su prójimo: somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, donde quiera que vivan. El cuidar las buenas relaciones personales y la capacidad de superar prejuicios y miedos son ingredientes esenciales para cultivar la cultura del encuentro, donde se está dispuesto no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. La hospitalidad, de hecho, vive del dar y del recibir.
En esta perspectiva, es importante mirar a los emigrantes no solamente en función de su condición de regularidad o de irregularidad, sino sobre todo como personas que, tuteladas en su dignidad, pueden contribuir al bienestar y al progreso de todos, de modo particular cuando asumen responsablemente los
deberes en relación con quien los acoge, respetando con reconocimiento el patrimonio material y espiritual del país que los hospeda, obedeciendo sus leyes y contribuyendo a sus costes. A pesar de todo, no se pueden reducir las migraciones a su dimensión política y normativa, a las implicaciones económicas y a la mera presencia de culturas diferentes en el mismo territorio. Estos aspectos son complementarios a la defensa y a la promoción de la persona humana, a la cultura del encuentro entre pueblos y de la unidad, donde el Evangelio de la misericordia inspira y anima itinerarios que renuevan y
transforman a toda la humanidad.
La Iglesia apoya a todos los que se esfuerzan por defender los derechos de todos a vivir con dignidad, sobre todo ejerciendo el derecho a no tener que emigrar para contribuir al desarrollo del país de origen. Este proceso debería incluir, en su primer nivel, la necesidad de ayudar a los países del cual salen los emigrantes y los prófugos. Así se confirma que la solidaridad, la cooperación, la interdependencia internacional y la ecua distribución de los bienes de la tierra son elementos fundamentales para actuar en profundidad y de manera incisiva sobre todo en las áreas de donde parten los flujos migratorios, de tal manera que cesen las necesidades que inducen a las personas, de forma individual o colectiva, a abandonar el propio ambiente natural y cultural. En todo caso, es necesario evitar, posiblemente ya en su origen, la huida de los prófugos y los éxodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecución.
Sobre esto es indispensable que la opinión pública sea informada de forma correcta, incluso para prevenir miedos injustificados y especulaciones a costa de los migrantes.
Nadie puede fingir de no sentirse interpelado por las nuevas formas de esclavitud gestionada por organizaciones criminales que venden y compran a hombres, mujeres y niños como trabajadores en la construcción, en la agricultura, en la pesca y en otros ámbitos del mercado. Cuántos menores son aún hoy obligados a alistarse en las milicias que los transforman en niños soldados. Cuántas personas son víctimas del tráfico de órganos, de la mendicidad forzada y de la explotación sexual. Los prófugos de nuestro tiempo escapan de estos crímenes aberrantes, que interpelan a la Iglesia y a la comunidad humana, de manera que ellos puedan ver en las manos abiertas de quien los acoge el rostro del Señor «Padre misericordioso y Dios te toda consolación» (2 Co 1,3).
Queridos hermanos y hermanas emigrantes y refugiados. En la raíz del Evangelio de la misericordia el encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios en persona. No se dejen robar la esperanza y la alegría de vivir que brotan de la experiencia de la misericordia de Dios, que se manifiesta en las personas que encuentran a lo largo de su camino. Los encomiendo a la Virgen María, Madre de los emigrantes y de los refugiados, y a san José, que vivieron la amargura de la emigración a Egipto. Encomiendo también a su intercesión a quienes dedican energía, tiempo y recursos al cuidado, tanto pastoral como social, de las migraciones. Sobre
todo, les imparto de corazón la Bendición Apostólica.
Vaticano, 12 de septiembre de 2015, memoria del Santo Nombre de María
Francisco
APERTURA DE UNA PEQUEÑA TIENDA
Días pasados inauguramos la tienda de productos artesanales. Como muchos de vosotros sabéis. Es un microproyectos empresarial empujado y alentado por la Delegación Diocesana de Migraciones y la Comunidad Vedruna de Tánger.
El objetivo es la inserción socio-laborar de tres personas; Modou (Senegales) , Omar y Moncef (Marroquí).
Hoy queremos dar las gracias a todas las personas que han hecho posible que esta pequeña empresa esté constituida abierta al público. Han sido muchos los esfuerzos para lograr su constitución legal y regularizar la situación administrativa de modou ¡PERO HOY ES REALIDAD!. Es realidad al esfuerzo que han puesto Omar, Modou y Moncef por sacar de cada uno de ellos su creatividad y esfuerzo.
Un nuevo camino intercultural desde el arte de la madera y la pintura.
Os animamos a que realicéis vuestros pedidos para que podamos mantenerla.


OFERTA EMPLEO AGENTE PROXIMIDAD
OFERTA EMPLEO AGENTE PROXIMIDAD. DELEGACIÓN DE MIGRACIONES DEL ARZOBISPADO DE TANGER, ZONA DE NADOR
La Delegación de Migraciones de Tanger es la respuesta especifica al fenómeno migratorio del Arzobispado de Tanger, como respuesta intgeral a la situación que viven los migantes en la zona Norte de Marruecos. La Delegación de Migraciones gestiona diversos proyectos de acción social, entre ellos el Proyecto de atención sanitaria a la población subsahariana en la Provincia de Nador.
Puesto Ofertado : Agente de Proximidad
Objetivo y perfil del puesto : acompañar a la población inmigrante subsahariana en su acceso al sistema sanitario marroquí, realizando las siguientes tareas :
- acompañamiento a centros sanitarios
- seguimiento de casos y control de citas médicas
- seguimeinto de mujeres embarazadas y hospitalizadas en el servicio de Maternidad
- asistir a la coordinadora médica en todas las tareas indicadas
- traducción y mediación intercultural entre población inmigrante y profesionales sanitarios
- control diario del registro de pacientes
- sensibilizar a la población inmigrante en las temáticas decididas en equipo
- participar en las tareas que desde el equipo de coordinación se le asignen (mapeo, formación, sensibilización, distribución, etc.)
Requisitos del pueto :
- nacionalidad marroquí
- preferiblemente sexo femenino
- idiomas : árabe, inglés, francés
- formación de grado medio o universitaria
- experiencia deseable en trabajo social y/o inmigración
- conocimiento del sistema administrativo y sistema sanitario marroquí
Condiciones del puesto ofertado:
- Contrato de duración determinada : de 1 de julio a 31 de agosto de 2015 (posibilidad de renovación)
- Jornada completa (de Lunes a viernes en horario de 8’30 a 15’30)
- Salario : Según tablas salariales de la Delegación de Migraciones
Contacto : migracionesnador@gmail.com
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OFFRE D’EMPLOI D’UN AGENT DE PROXIMITÉ DANS LA DELÉGATION DE MIGRATIONS DE NADOR
La Délégation de Migrations de Tanger est la réponse spécifique au phénomène des migrations de L’Archevêché de Tanger : une réponse intégrale a la situation et conditions des immigrants au nord de Maroc. La Délégation de Migrations gère différents projets sociaux dont un est le Projet d’attention sanitaire a la population subsaharienne à la Province de Nador
OFFRE D’EMPLOI: Agent de Proximité
Objectif et profile du poste: accompagner à la population subsaharienne pour l’accès au système public de santé marocain, en réalisant les suivantes tâches:
- accompagnement aux centres sanitaires
- suivi de cas et control de rendez-vous sanitaires
- suivi de femmes enceintes et de femmes hospitalisés à la maternité
- appuyer a la coordinatrice médicale dans toutes les tâches demandées
- traduction et médiation interculturelle entre la population migrante et les professionnels de santé
- control journalier du registre de patientes
- sensibiliser à la population immigrante sur les thématiques approuvées par l’équipe
- participer dans toutes les tâches proposées par l’équipe de coordination de la Délégation de Migrations : mapping, formation, sensibilisation, distributions, etc.)
Des conditions requises:
- nationalité marocaine
- sexe féminin
- langues : arabe, français, anglais
- formation de grade moyen et/ou universitaire
- expérience désirable de travail social et/ou immigration
- connaissance du système administrative et du système sanitaire marocains
Des conditions ouvrables :
- Contrat à durée déterminée: du 1 de juillet au 31 de août de 2015 (possibilité de rénovation)
- Journée à plein temps (de Lundi ‘a vendredi, de 8’30 jusqu’à 15’30)
- Salaire: selon le tableau salarial de la Délégation de Migrations
Contact: Envoyer CV au migracionesnador@gmail.com
Concierto de música
Exposición sobre migración
La dignidad y los derechos humanos deben ser inviolables
Del 8 al 11 de marzo se ha celebrado en Ceuta el XXV Encuentro de Pastoral de las Migraciones Europeas. Hablamos con el director del secretariado diocesano de Migraciones, Gabriel Delgado, sobre cómo se ha desarrollado este encuentro que ha tenido como tema central Fronteras y Migrantes. Acompañar a las personas, a uno y otro lado de las fronteras.
Por: Gabinete de Prensa, Obispado de Cádiz y Ceuta
¿Qué balance hace y qué destacaría del Encuentro Fronteras y migrantes?
Como está pendiente que el Equipo Coordinador publique el documento de conclusiones, yo sólo hablaré de mis impresiones a “título personal”.
Tengo que empezar diciendo que han participado representantes y delegados de la pastoral de migraciones de diversas diócesis: Barcelona, Basilea, Beja, Bruselas, Burgos, Cádiz y Ceuta, Madrid, Milán, París, Tánger-Nador, Turín, San Sebastián, Versalles, Viena y Zúrich. Entre ellos había laicos, religiosas, sacerdotes y varios obispos, como D. Rafael Zornoza, nuestro obispo diocesano, D. Antonio Vitalino, obispo de Beja, D. José Sánchez, obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara y D. Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger.
Las jornadas han sido excelentes y nos han llegado valoraciones muy positivas del conjunto de los participantes. La convivencia entre las distintas delegaciones ha sido magnífica y muy enriquecedora. Un buen ambiente, encantador, con momentos para compartir, rezar juntos, intercambiar experiencias y salir al encuentro directo de la vida de los inmigrantes en la frontera. Al final de las jornadas había una sensación generalizada de que se había aprovechado bien el tiempo y de que regresábamos con buen ánimo a nuestra misión en cada una de las ciudades.
Por otra parte, creo que ha habido un nivel de reflexión de mucha calidad y profundidad, con expertos de primera línea.
La vigilia de oración el mismo día y a la misma hora en el Santuario de Santa María de África y en la Catedral de Tánger me pareció un ejemplo magnífico de la colaboración entre las Iglesias de las dos orillas. Juntos hemos rezado por los inmigrantes que llegan hasta nuestras fronteras. Un signo de la presencia del amor y de la misericordia de Dios entre las dos orillas. Un camino que hemos de fortalecer.
El broche de todo ha sido el mensaje recibido del Papa Francisco animando a la acogida y la fraternidad en las fronteras y bendiciendo a todos los participantes.
¿Por qué en Ceuta?
Los responsables de Pastoral de Migraciones de las ciudades europeas llevan 25 años viéndose. Cada año se celebra en una ciudad distinta.
Se ha elegido Ceuta porque es una ciudad fronteriza y, al mismo tiempo, una ciudad con una larga experiencia en la convivencia de culturas.
Y ha sido un acierto porque es una bella ciudad, muy acogedora, nos ha hecho un tiempo magnífico y nos hemos sentido muy a gusto.
Al mismo tiempo, las instalaciones del Centro Neocatecumenal Sancta María de África donde se ha celebrado el encuentro son magníficas y hemos sido muy bien acogidos y atendidos por la comunidad que vive en esta casa.
También hay que destacar y agradecer muy sinceramente la colaboración económica de la Asamblea de Ceuta, que nos ha permitido disponer de equipos técnicos y humanos para la traducción simultánea a tres idiomas y para financiar algunas de las actividades.
Han hablado de los derechos humanos en las fronteras, ¿qué está ocurriendo de verdad en las fronteras?
Sí, ha habido una Mesa de Análisis titulada Frontera Sur de Europa: derechos humanos y políticas europeas.
Todos los expertos han coincidido en hacer una defensa unánime del “respeto que hay que tener a los derechos humanos” ante las situaciones que se están dando en la frontera sur de Europa.
La dignidad y los derechos humanos deben ser inviolables, también en las fronteras, y cuando se infringen, contravienen la normativa europea en esta materia.
Y ha habido una coincidencia en que se vulneran y se atropellan estos derechos, que queda mucho camino por andar.
En este sentido, destacaría el pronunciamiento claro y la contundente denuncia de que “las devoluciones sumarias que se están realizando en Ceuta y Melilla suponen una clara vulneración de la normativa nacional e internacional”, recogida en diferentes Convenios Internacionales.
¿Está presente la Iglesia en la frontera? ¿Qué está haciendo?
Todo esto que me preguntas ha salido en la Mesa de Experiencias titulada El acompañamiento de la Iglesia en las fronteras.
Se han expuesto testimonios de agentes pastorales, tanto de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, como de la Diócesis de Tánger, que trabajan en las fronteras de Nador, Tánger, Tarifa y Ceuta. Una Iglesia que está al lado de los que más sufren.
Una iglesia acogedora y samaritana que se desvela por los preferidos del Señor y que sufre de impotencia cuando ve tanta tragedia y drama humano y, al mismo tiempo, tanta indiferencia social y política. Los testimonios me han sabido a puro Evangelio. Las atenciones son muy diversas: acogidas humanitarias, acudir a los montes para repartir mantas y plásticos, trasladar a los inmigrantes heridos a los hospitales, orientarles jurídicamente, asesorarles y acompañarles. Como resumen, una Iglesia que se hace presente, que acoge y que acompaña.
El relato de los inmigrantes participantes en la Mesa ha sido muy impactante: “el grito de los pobres”. Creo que todos hemos salido interpelados y, al mismo tiempo, agradecidos al Señor.
Había una mesa de propuestas pastorales, ¿qué destacaría?
La Mesa de Pastoral titulada Apuntes para una pastoral de presencia y acompañamiento en las fronteras ha sido muy sugerente por parte de los obispos José Sánchez y Santiago Agrelo, expertos y entusiastas de la pastoral con los inmigrantes. Los inmigrantes antes que nada “son personas”, tienen derecho a buscar una vida mejor para ellos y sus familias -“el derecho a emigrar”-. Esto no niega que los Estados también tienen el derecho de controlar y coordinar los flujos migratorios y las fronteras, pero de una manera digna y justa.
La propuesta es dinamizar una pastoral “misionera” que salga al encuentro de las personas tanto en los espacios fronterizos, como en cada una de nuestras ciudades. Una Iglesia misionera con una pastoral de “presencia”, atenta a la vida de las personas, defendiendo su dignidad, siguiendo la estela del Evangelio, ayudándoles a que sean protagonistas de un proceso liberador e integrador.
Los pobres y todos los que sufren han de ser los preferidos de la Iglesia, porque son los preferidos del Señor y no pueden quedarse solos y abandonados. La Iglesia, portadora de esperanza, debe de estar disponible para curar las heridas del camino y ayudar a superar las dificultades, también para defender la dignidad y la justicia de cada ser humano y hacer una denuncia profética cuando se lesiona su dignidad.
El resumen podría ser el lema que este año nos ha propuesto el Papa Francisco, “una Iglesia sin fronteras, madre de todos”.
¿Qué más podemos hacer?
Las aportaciones de las diócesis presentes han sido muy enriquecedoras.
Además de estas fronteras físicas que se dan entre una nación y otra, hay otras fronteras “invisibles” en el interior de nuestras ciudades y barrios, en el conjunto de la sociedad y en la misma Iglesia que dividen y separan.
A esta reflexión se dedicó bastante tiempo, porque era un elemento que nos unía a todos los participantes, las “otras fronteras” existentes en nuestras ciudades y barrios y que sufrían los inmigrantes: legales, familiares, idioma, religión, estereotipos y clichés sobre algunas culturas, brotes de rechazo y racismo, nichos laborales que distinguen entre trabajadores autóctonos y extranjeros, etc.
En todas las diócesis había un abanico de iniciativas y acciones humanas y pastorales para acompañar a los inmigrantes y ayudarles a superar las dificultades y a desarrollar un proceso armonioso de integración social y eclesial.
¿Tendrá todo esto alguna resonancia entre los responsables políticos?
Nuestro encuentro ha sido un espacio de reflexión, formación e intercambio de experiencias que esperemos nos ayude a todos los delegados y a nuestras Iglesias locales a mejorar nuestro acompañamiento humano y pastoral a los inmigrantes de cada uno de nuestros lugares.
Lógicamente todos quedamos muy preocupados por lo que sucede en las fronteras. En este sentido, el problema no es que existan las fronteras, sino el modo y la manera en que se gestionan las fronteras. Y, por otra parte, el hecho de que se produzcan tantos intentos de acceso irregulares a través de las fronteras revela la necesidad y la urgencia de revisar y corregir las vías de accesos regulares.
Lo más grave son las muertes y tragedias de tantos inmigrantes. Los Gobiernos de los países de uno y otro lado pueden hacer mucho para que todo esto no suceda. También la sociedad. El Papa Francisco en Lampedusa lanzó un grito ante tanta tragedia de inmigrantes: “Sólo me viene la palabra vergüenza.” Y en el Parlamento europeo hizo una contundente denuncia profética cuando manifestó que “el Mediterráneo se había convertido en un gran cementerio de los emigrantes”.
Durante el encuentro se ha denunciado que en estas fronteras sigue siendo una asignatura pendiente el respeto a todos los derechos humanos y el cumplimiento de los tratados internacionales. Ya en su momento lo denunciaron la Comisión Episcopal de Migraciones y varias Instituciones eclesiales.
Por un lado, creo que se valora el trabajo que realizan los funcionarios de Salvamento Marítimo y de la Guardia Civil en el Paso del Estrecho porque han salvado muchas vidas y se desviven por prestar el mejor servicio humanitario en medio de las aguas del Estrecho.
Pero por otro lado, se lamenta que en las fronteras de Ceuta y Melilla sigan las famosas concertinas de las vallas, esté pendiente de que se aclare la verdad del triste suceso de los 15 muertos de El Tarajal, continúen las devoluciones sumarias y quede mucho camino por andar en el respeto a los derechos humanos.
Con permisos de http://www.obispadodecadizyceuta.org/noticia/dignidad-derechos-humanos-deben-ser-inviolables-tambien-fronteras
Encuentro de la Past. Migraciones en Ceuta
CEUTA ACOGE EL ENCUENTRO DE PASTORAL DE LAS MIGRACIONES EN LAS CIUDADES EUROPEAS
Los representantes de la Pastoral de Migraciones de varias diócesis europeas – Barcelona, Basilea, Beja, Bruselas, Burgos, Cádiz y Ceuta, Madrid, Milán, París, San Sebastián, Turín, Versalles, Viena y Zúrich – se reunirán en la Ciudad Autónoma de Ceuta, desde el próximo domingo y hasta el miércoles 11 de marzo, para tratar el tema: «FRONTERAS Y MIGRANTES. ACOMPAÑAR A LAS PERSONAS, A UNO Y OTRO LADO DE LAS FRONTERAS».
Los responsables de la pastoral de migraciones de las distintas ciudades europeas vienen reuniéndose cada año en una sesión de trabajo y reflexión en torno al acompañamiento espiritual y humano que se ofrece a las personas migrantes desde la Iglesia.

Ceuta, por ser ciudad fronteriza con una amplia experiencia en la convivencia de diferentes culturas y punto especialmente significativo en el tránsito migratorio, ha sido la sede elegida para la edición de este encuentro, que se realiza anualmente en una capital europea.
En este caso concreto, el encuentro aborda no sólo la superación de las fronteras físicas sino las «otras fronteras» con las que las personas migrantes se encuentran fuera de su país de origen como los estereotipos y clichés sobre algunas culturas, los brotes de rechazo y racismo que estamos viendo en distintos puntos de Europa o los nichos laborales que distinguen entre trabajadores extranjeros y autóctonos.
El obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza será el encargado de abrir este encuentro en la tarde del domingo 8 de Marzo, que se celebra en el Centro Neocatecumenal Diocesano Sancta Maria de Africa.
Durante la mañana del lunes 9 de Marzo se celebrará una Mesa de análisis con el título “La frontera sur de Europa, derechos humanos y políticas europeas sobre fronteras”, en la que intervendrán Elena Arce Jiménez, Jefa del Área de Migraciones, Oficina Defensor Del Pueblo, Gemma Pinyol Jiménez, Investigadora asociada, Gritim –UPF, experta Programa intercultural Cities – Consejo de Europa, Nicolás Castellano Flores, Periodista Experto en Migraciones y Cristina Manzanedo, abogada de Pueblos Unidos y Servicio Jesuita a Migrantes.
La tarde estará dedicada a la reflexión y el análisis de las distintas fronteras que viven las personas migrantes en las ciudades y a compartir las experiencias de acompañamiento humano y pastoral que realizan las Iglesias locales.
El martes se celebrarán dos mesas redondas. Una primera, titulada “El acompañamiento de la Iglesia en las fronteras” en la que se expondrán las siguientes experiencias: NADOR: Estebán Velazquez, sacerdote; TANGER: Inmaculada Gala, religiosa y John y Corka, inmigrantes africanos ; CEUTA: Paula Domingo, religiosa y TARIFA: Santiago Yerga, abogado.
Por la tarde, tendrá lugar la última mesa redonda, titulada “Apuntes para una pastoral de presencia y acompañamiento desde las comunidades cristianas, a uno y otro lado de las fronteras”, en la que participarán Mons. José Sánchez González, Obispo emérito de Sigüenza–Guadalajara, antiguo Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones, y Mons. Santiago Agrelo Martinez, Arzobispo de la Diócesis de Tánger.
Durante estas jornadas está prevista además una vigilia de oración titulada “Enciende una luz por los inmigrantes”, que se celebrará, de manera paralela el martes 10 de marzo a partir de las 21.00 horas en el Santuario Santa María de África de Ceuta y en la Catedral de Tánger.
El encuentro que está convocado por el equipo coordinador de responsables de la pastoral de migraciones de las ciudades europeas, ha contado para su realización con la colaboración del Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Cádiz y de la Fundación Centro Tierra de Todos y con el apoyo de la Comisión Episcopal de Migraciones de España y el Área de Turismo de la Ciudad Autónoma de Ceuta.






