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Fr. Emilio Rocha Grande, ofm, arzobispo de Tánger, en comunión con la diócesis hermana de Cádiz-Ceuta invita a todos los fieles a unirse en la oración el próximo fin de semana en que celebramos la solemnidad de la Asunción de la Virgen, pidiendo por la estabilidad social en Ceuta, por el drama de las personas que han cruzado la frontera hispano-marroquí en condiciones de enorme precariedad y por la población ceutí que ha visto gravemente alterada su vida y sus relaciones sociales.

Tánger, 12 de agosto 2026
Hermanos y hermanas que peregrináis en la fe en nuestra archidiócesis de Tánger, el Señor os bendiga con la paz.
Al acercarse la solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, no podemos olvidar el drama humano que desde finales de julio vivimos a ambos lados de la frontera entre Marruecos y Ceuta.
Fácilmente, conocemos a algunas personas marroquíes o de origen subsahariano que han intentado llegar estos días a la Ciudad autónoma -consiguiéndolo o no- en busca de lo que consideran un futuro mejor; hemos tenido también noticia de la difícil situación que se ha vivido y aún se sigue viviendo en Ceuta, sobrepasada en su capacidad de acogida, y de las incertidumbres de esa población local.
Más allá de las causas de esta grave crisis migratoria, cuyo análisis y solución marcada por el la sensatez y el diálogo, corresponden a las autoridades políticas, quiero invitaros a orar, teniendo ante la mirada y el corazón el drama que afecta a miles de personas con una dignidad inalienable, hijos todos ellos de Dios. Ante todo, pienso en el centenar de personas que han muerto; y también en las dudas, miedos, sueños, certezas e inseguridades de cada hombre, mujer, adolescente… a uno y otro lado de la frontera, tanto de los migrantes como de la población local de Ceuta.
Nuestra vecina, la Diócesis de Cádiz y Ceuta, ha propuesto a través de su Administrador Apostólico, D. Ramón Valdivia, “una vigilia de oración por la Paz, la estabilidad y la Justicia en Ceuta, como ha sugerido el Papa León XIV, en la noche de la víspera de la Asunción de María”. Yo os invito también, de manera similar, a elevar nuestras oraciones desde las parroquias y comunidades religiosas a lo largo del próximo fin de semana, buscando para ello en torno a la solemnidad de la Asunción de la Virgen el momento y el modo más adecuado para hacerlo.
La confianza y el amor de madre que los católicos desde siempre hemos sentido por María nos ha llevado a llamarla con innumerables advocaciones, entre las cuales Nuestra Señora de África y Nuestra Señora de Marruecos. Estamos seguros de que nuestras oraciones, a través de sus manos, llegarán solícitas a nuestro Señor Jesucristo, para procurar estabilidad, justicia y progreso para todas las personas, hijos e hijas de Dios, que a ambos lados de la frontera entre Fnideq y Ceuta, sufren las consecuencias de una situación que hiere fuertemente la dignidad humana y la convivencia serena y pacífica.
Animo a cada comunidad local a encontrar, de acuerdo con su propia realidad el modo mejor de organizar el encuentro de oración: un tiempo de adoración eucarística, el rezo del Rosario, una intención particular en la Eucaristía…
Confío a la materna intercesión de la Virgen María, venerada de modo particular bajo las advocaciones de Nuestra Señora de África y de Nuestra Señora de Marruecos, el restablecimiento de la convivencia serena y pacífica en la vecina ciudad de Ceuta y una pronta solución a los problemas que obligan a miles de personas a abandonar su países de origen buscando otros lugares en los que poder desarrollar más plenamente sus vidas.
+Fr. Emilio Rocha Grande, ofm
Arzobispo de Tánger



