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En septiembre 2024 nació como tal la Comisión diocesana de la Familia, cuando nuestro arzobispo, Fr. Emilio Rocha Grande, ofm, decidió distinguir los ámbitos de juventud y de familia, para que cada uno pudiese desarrollarse más específicamente.
El equipo quedó formado por Mayte Pintado y Ricardo Prieto, matrimonio residente en Nador, y Géraldine y Vikash Seeborun, matrimonio que vive en Tánger. De esta manera, quedaba en cierto modo cubierta la realidad de las familias, tanto en la parte más oriental como en la más occidental de nuestra diócesis.
Mayte trabaja como maestra en una escuela española en Nador y la presencia de su familia en estas tierras es transitoria, por motivos laborales. Con todo, su participación en la vida parroquial da de sí todo lo que se puede.
¿Qué tratáis de hacer por el ámbito de la pastoral familiar desde Nador?
Tenemos que partir de la base de que aquí, en Nador, somos la única familia de la parroquia, ya que son muy pocos los españoles (y de otras nacionalidades) que están viviendo al completo aquí. Así que, como bien dices, hacemos lo que podemos, tratando de contribuir al clima de familia en la comunidad parroquial organizando por ejemplo alguna comida fraterna, algún domingo después de la eucaristía.

¿Qué os ha aportado a vosotros la vida de la Iglesia en estas tierras?
Nos ha aportado el respeto mutuo, la paciencia, el amor derramado hacia la familia en primer lugar, que, a nuestro modo de ver, es la base y los cimientos que sustentan el edificio de la vida. En segundo lugar, hacia nuestros semejantes, que, de igual manera, forman parte de la familia cristiana.
Pero, sobre todo hemos podido conocer de primera mano que hay muchas personas como las madres inmigrantes que vienen a nosotros a buscar cobijo y amparo. A veces vienen solas, otras acompañadas… Sentimos que hemos de verlas como parte de nuestra familia y acogerlas como tales. El año pasado tuvimos la ocasión y el placer de apadrinar en su bautismo a los hijos de una de ellas, comprometiéndonos con esta familia a ayudarles en lo posible.
Por otra parte, el hecho de no tener un párroco fijo, es un impulso para la corresponsabilidad, para sentirnos todos responsables de la vida de la comunidad cristiana.
En la parte más occidental de la archidiócesis y concretamente en Tánger, la pastoral familiar se concentra en torno a las dos parroquias de la ciudad.
¿Qué tipo de actividades realizáis en Tánger con las familias?
Tratamos de acompañar el camino de la fe de las familias con las que estamos en contacto. Por ejemplo, en este curso, se ha organizado, con el apoyo de las parroquias un retiro de Adviento en la Catedral de la Inmaculada Concepción y del Espíritu Santo; al inicio de la cuaresma, otro momento de retiro en la Parroquia de la Asunción; en la Semana Santa, un día de preparación al Triduo Pascual en la casa de la Misioneras de la Caridad, de Madre Teresa de Calcuta.

La Cuaresma de este año coincidía con el Ramadán y así, los viernes, al final de la misa y vía crucis, ayudamos a preparar un momento de comida fraterna. Muchas madres participaron, compartiendo este momento comunitario.

La Pascua la celebramos de manera especial, con un día de excursión y picnic. Participamos, con un grupo de familias de las dos parroquias de Tánger, en la misa de Pascua de Resurrección en la Parroquia de Nuestra Señora de las Victorias de Tetuán, y después, una comida fraterna en el Centro Lerchundi de Martil, con la compañía de las focolarinas presentes en esta ciudad.

En este tiempo pascual, del 10 al 13 de abril, hemos promovido un retiro espiritual en Midelt, en el Monasterio de Nuestra Señora del Atlas, al que hemos participado seis personas de Tánger. No está mal, como primera experiencia.
Geráldine y Vikash son de origen de Isla Mauricio; ella es católica y él hindú, por lo tanto, una experiencia de diversidad y de diálogo en el seno mismo de la familia.
Geráldine, ¿cómo vives tu fe en tu propia familia? Vikash, ¿cómo te sientes tú, participando activamente en actividades en el ámbito de la Iglesia católica?
En familia, oramos regularmente con los niños, a través del Rosario, la Misa familiar, las actividades de la iglesia… Para nosotros fue una bendición, participar el año pasado en el Jubileo Familiar en Roma. Y también hicimos una visita familiar a Nuestra Señora de Fátima en Lisboa, junto con otra familia de Tánger.
Por mi parte (nos cuenta Vikash), como esposo de Geraldine, siempre he estado a su lado, durante más de veinticinco años, desde que nos casamos en la capilla de San Juan Bosco de Floreal Curepipe (Isla Mauricio), y celebramos cada oportunidad de experimentar el amor de Dios, aprendiendo aún más sobre la fe cristiana a través del compartir, la oración…





